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ABC ELECCIONES 9 M DOMINGO 2- -3- -2008 ANÁLISIS que la imagen que el partido gubernamental pretende dar de él, ya que al PSOE le interesa hacerse ver, ante esos electores, como la salvación del apocalipsis o, en todo caso y de nuevo, el mal menor aceptable. Constituye un reto complicado para Rajoy teniendo en cuenta que los episodios más beligerantes de su parlamento del pasado lunes, los que afirmaron su liderazgo entre el sector más peleón y electrizado de los suyos, han sido los más utilizados por el PSOE para lograr el objetivo de despertar el voto contra el PP en el grupo electoral al que antes me refería. Por ejemplo, a destiempo (porque se hablaba del apoyo de un grupo de artistas al presidente y de las reacciones que conllevó) y con un tono contundente, Rajoy acusó a Rodríguez Zapatero de haber agredido a las víctimas y se ratificó cuando este dijo que no lo consentía. Fue uno de los momentos en los que, para muchos expertos electorales del PP el can, didato de la oposición acorraló al presidente como si fuera lo contundente, de acuerdo a la etimología, lo que produce contusión. Inmediatamente después, la AVT ratificó a Rajoy y su presidente, Francisco José Alcaraz, dijo que ETA intentará ayudar al PSOE en estas ESPAÑA 17 Las paradojas del debate El debate se plantea, desde el punto de vista de la actitud de los contendientes, como una disyuntiva entre estar mejor que el otro o ser más eficaz que él, lo que no es lo mismo. En el primero, a mi juicio, Mariano Rajoy estuvo mejor que el presidente práctico, de ofertas alternativas, lo que seguramente no deseaban ninguno de los dos ni lo facilitaba el método. Los mejores momentos, escasos, fueron cuando los candidatos se saltaron ligeramente las anquilosadas reglas pactadas. Los analistas y los expertos se dividen ahora en dos grupos. Unos piensan que la eficacia estará en la capacidad de contundencia y de desacreditar al adversario. Otros aseguran que ese procedimiento está ya agotado y que para despertar el interés habrán de demostrar que las exposiciones, más que conseguir que uno gane al otro, sirven para que ganen los electores indecisos o dispuestos a cambiar el sentido de su voto. Un cambio, por cierto, más próximo a la elección entre la abstención (y las terceras opciones) y el apoyo a una de las dos principales que entre ellas dos mismas. Así, el debate se plantea, desde el punto de vista de la actitud de los contendientes, como una disyuntiva entre estar mejor que el otro o ser más eficaz que él, lo que no es lo mismo. En el primero, a mi juicio, Mariano Rajoy estuvo mejor que el presidente, que se mostró peor y más divagante que el líder del PP y que lo que se podía esperar de él, salvo en el monólogo de conclusiones. Pero la cuestión es constatar si fue más eficaz que José Luís Rodríguez Zapatero más allá del relativo valor que puede darse a los sondeos que le dan como vencedor, en el que seguramente el peso de los encuestados que votan otros partidos, los que han sido socios del Gobierno esta legislatura, ha sido decisivo. La estrategia del PP, abandonadas otras en la procelosa legislatura que termina, está en conseguir la abstención de votantes inclinados a la izquierda lo que implica mostrarse como una alternativa más tranquila Germán Yanke elecciones. Más contundencia. Sin embargo, las palabras de Alcaraz, además de no tener más fundamento que el deseo de ratificar sus teorías, han coincidido con el ataque de la banda a la Casa del Pueblo de Derio, lo que, lógicamente, tendría que poner a las asociaciones de víctimas del lado de los socialistas vizcaínos reconociendo que la única verdad indubitable de las víctimas es que lo son porque hay verdugos y que no está en sus ideas políticas ni en sus vidas hipotéticamente ejemplares. Todo ello, además del juicio de cada uno sobre las palabras utilizadas, juega en detrimento del PP: los convencidos por Alcaraz pueden sentirse reconfortados, pero el espacio electoral que buscan unos y otros, aunque con objetivos contrapuestos, responderá seguramente en contra el PP, incluso desactivando la seria crítica que Rajoy había hecho antes a la política antiterrorista del Gobierno. La paradoja puede estar en que, a lo mejor, si mañana se sienten defraudados algunos de sus partidarios más exagerados, los que rebasan los límites de lo conveniente, se pueda decir que el presidente del PP ha ganado. En contra del PP Estamos ya a las puertas del segundo de los debates entre los candidatos del PSOE y PP que se han convertido en el centro de la campaña a pesar de su carácter rígido e inútil para una confrontación dialéctica real. En el primero no hubo, desde el punto de vista de la comparación de proyectos políticos, nada que se hubiera dicho antes, así que la preferencia de los espectadores debe estar más en el espectáculo de ver a los dos contendientes juntos que en el análisis intelectual, teórico y Abstención de la izquierda