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6 OPINIÓN DOMINGO 2 s 3 s 2008 ABC AD LIBITUM LA NIÑA DE RAJOY AE West, el primero de los sex symbol acuñados por Hollywood, tenía talento además de fachada y, guionista de muchas de sus películas, nos dejó en herencia frases memorables. En 1933, tras el éxito de Lady Lou, los reporteros le preguntaron la razón que le llevó a escoger como partenaire a un, entonces, novato Cary Grant. La estrella, que había tenido problemas con la productora por el reparto de la película, miró hacia lo alto, hizo recorrer el humo de su cigarrillo el largo camino de una boquilla de ámbar y respondió: Cuando tengo que elegir entre dos males, siempre prefiero el que no he M. MARTÍN probado Posible y preFERRAND monitoriamente esa frase, que merece bronce, sea el diagnóstico de nuestros males electorales vigentes, de la tribulación que nos tiene en un brete frente a las urnas que se abrirán el domingo que viene. Muchos analistas se sorprenden ante el empate técnico entre el PP y el PSOE que subrayan las encuestas demoscópicas en circulación. Quizá se trate de que la mitad del 80 por ciento de los españoles que votan a uno de esos dos grandes partidos nacionales piense como Mae West y, entre dos males, prefieran el que no han probado. Instalados ambos en el centro, en una socialdemocracia fáctica, no repugnaría a la razón la paradoja de que todos cuantos en 2004 votaron al PP lo hicieran ahora en beneficio del PSOE. Y viceversa. Si nos atenemos a los programas explicitados no hay grandes diferencias entre ambas formaciones y, desgraciadamente, los grandes enunciados y principios están tan pasados de moda como la citada Mae West. Mariano Rajoy y su torpe equipo de propaganda y comunicación nos han dado mil razones para no votar a José Luis Rodríguez Zapatero. Tengo anotada una docena que me parece suficiente; pero, ¿no podrían estimularnos con una idea, una sola, capaz de movernos a escoger la papeleta del PP? Convencer a los adversarios, a los distantes, debe ser tarea imposible si antes no se ha querido, podido o sabido convencer a los amigos, a los próximos. La niña surrealista que el líder del PP, siempre mal aconsejado y peor acompañado, alumbró en la coda de su último debate con el aspirante socialista me conmueve, y que el Señor me perdone, en la medida en que soy abuelo de una niña de carne y hueso que ha de enfrentarse al futuro; pero me inquieta, y mucho, porque también soy abuelo de un niño en las mismas circunstancias. Quizá, en el debate de mañana, Rajoy quiera darnos algún argumento sólido para estimularnos a votarle a él además de los que nos prodiga para que no votemos a Zapatero. Personalmente, aunque mi admirado César Alonso de los Ríos me acuse de vivir instalado en el relativismo y de no distinguir con claridad entre el Bien y el Mal, si Rajoy vuelve a presentarse con la niña estoy dispuesto a votar a Rosa Díez. PROVERBIOS MORALES IMPOSICIONES y defendían la autodeterminación, como oportunamente EL debate del lunes pasado, retuve la idea de que recordó Rajoy) puede ser explicable, toda vez que la suya Rodríguez ha creído, durante esta legislatura, que es una memoria vicaria. Sin embargo, la Transición surlos nacionalistas podían ser integrados en el congió de una dialéctica de imposiciones mutuas, y las que senso nacional siempre que no les fuera impuesto el misprosperaron se recogen en la Constitución de 1978. Entre mo, y que tal convicción respondía, en opinión del actual ellas, la de la unidad de España, patria común e indivisipresidente, al verdadero espíritu de la Transición No ble de todos los españoles imposición en la que se fundaes que tales afirmaciones nos revelasen algo que no supiémenta una Carta Magna que reconoce y garantiza el ramos. Rodríguez detesta la imposición de todo aquello derecho a la autonomía de nacionalidades y regioen lo que no cree, y, por tanto, se niega a imponer a nes, pero que dista de hacer del mismo su fundalos nacionalistas una realidad nacional española. mento. Al resto de los españoles, no ha tenido empacho en Un posfranquismo dominado exclusivamente imponernos una realidad nacional catalana por la derecha no habría alumbrado, con seguriuna realidad nacional vasca y hasta una realidad, un Estado de las Autonomías, pero, si la hegedad nacional gallega en la que no creen ni los namonía de la izquierda hubiera sido absoluta, no cionalistas gallegos, esos aprendices de nazis que tendríamos siquiera un Estado, sino, por lo mesueñan con el Quinto Reich portugués. En Portunos, cinco o seis, que se habrían desangrado hacia gal, por cierto, el sebastianismo es de extrema deJON dentro en luchas interétnicas y, hacia fuera, en recha. A esta orilla del Miño- -o del Minho, según JUARISTI conflictos de fronteras y de reparto de agua. No sela hidronimia del Bloque- los sebastianistas tieríamos nada. Los nacionalismos nos habrían repartido nen bula para ir de progres y escarnecer a los judíos. como a borregos y, con mucha suerte, viviríamos hoy estaRodríguez, como se recordará, reprochó a Rajoy haberbulados en protectorados internacionales, como los kosose mostrado remiso, en su juventud, a los Estatutos de Auvares. Por fortuna, izquierda y derecha tuvieron que pactonomía, y este filón debió parecerles especialmente extar y cambiar imposiciones por imposiciones. Si la de la plotable a los muñidores de la campaña socialista, porque unidad de España se la debemos a una derecha recelosa Ramón Jáuregui lo escarbó de nuevo en el pequeño debaante las reclamaciones de autonomía- -seamos exactos: te televisivo del jueves. Los socialistas, por descontado, de autodeterminación- -planteadas de consuno por los son muy dueños de dar el uso que quieran a su arsenal pronacionalismos y la izquierda, más bien parece que debapagandístico, pero que Jáuregui, precisamente Jáuregui, mos felicitarnos por su intransigencia en este particular, impute al PP insensibilidad autonómica no deja de ser y no convertirla en motivo de reproche. Con los nacionalisuna torpeza. De la extrema sensibilidad autonómica de mos no hay acuerdo posible que no pase por esta imposiJáuregui podemos dar testimonio todos los vascos expulción, cosa que Rodríguez debe haber olvidado, si es que alsados de nuestra tierra natal por el nacionalismo al que guna vez la tuvo presente, lo que es altamente improbable. sirvió fielmente. De su intervención en el debate del lunes con Rajoy, se saDe la Transición y de su espíritu Rodríguez sabe poca la desoladora conclusión de que los socialistas han alico, y casi todo de oídas. En cambio, Ramón Jáuregui conomentado en sus filas, durante treinta años, la especie de ce muy bien esa historia que, en su caso, es una historia que la Transición fue para ellos una derrota de la que llede claudicaciones ante el PNV (también lo fue la de UCD, garía el momento de resarcirse. Por desgracia, no se trata pero la de Jáuregui y el PSE duró mucho más) Que Rodrí- -como pensábamos hasta ahora- -de un problema geneguez confunda el espíritu de la Transición con el entreracional. guismo de los socialistas (cuando todavía eran marxistas M D