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ABC SÁBADO 1- -3- -2008 TOROS www. abc. es toros 87 Morante de la Puebla aguarda sentado en el estribo la salida del sobrero de regalo, al que cortó la única oreja de una corrida de tres horas IGNACIO GIL El arte de Morante entre luces de bohemia VISTALEGRE Palacio Vistalegre. Viernes, 29 de febrero de 2008. Casi tres cuartos de entrada. Toros de Núñez del Cuvillo, incluido el 3 bis y el sobrero de regalo, de bonitas hechuras y desigual comportamiento, aunque manejables y justos de fuerzas en conjunto. El Pana, de melocotón y plata. Pinchazo hondo (silencio) En el tercero, estocada corta (silencio) En el quinto, pinchazo hondo, pinchazos y estocada baja (bronca) Morante de la Puebla, de pistacho y azabache. Pinchazo, estocada trasera y tendida, y descabello (ovación) En el cuarto, media trasera y tendida y dos descabellos (silencio) En el sexto, pinchazo y pinchazo hondo y media. Aviso (saludos) En el séptimo, estocada trasera (oreja con fuerte petición de la segunda) ROSARIO PÉREZ MADRID. Huelea toros en Vistalegre, a tequila y manzanilla. Suenan notas de mariachi y palmas de flamenco por el viejo barrio de Carabanchel. El Pana, en su debut en España, y Morante de la Puebla, en su reaparición, torean mano a mano en el Palacio. México y Sevilla, Apizaco y La Puebla del Río, se hermanan en un acontecimiento único según anuncian los carte- les. El escenario está listo, pero faltan los protagonistas: los toreros se presentan tarde a la cita. Sólo el sobresaliente llega, en taxi, con prontitud. A las siete aparece El Pana en su faetón. Por detrás, con doce minutos de retraso, corre Morante, quien ha tenido que dejar su Rolls Royce en una calle aledaña al Palacio. El atasco le impide continuar. A las siete y cuarto, entre algunas protestas, se abre el portón de cuadrillas. Arranca el paseíllo. Luces (de Bohemia) nube de cámaras y acción... Los dos se enfundaron ternos frutales: melocotón el de Tlaxcala y kiwi el de Sevilla. El Pana lució su inseparable habano, pese a estar prohibido fumar en la cubierta, y se terció un rozagante sarape. La tarde, mitad iluminada por el sol y mitad en la sombra como la Tierra, fue luego de Morante. Le tributaron una ovación de gala antes de salir el toro de su reaparición, bautizado como Andadoso Y Morante satisfizo el paladar de sus seguidores con su arte. Las primeras verónicas brotaron hondas, abrochadas con una media, en el mismo platillo, que se erigió como un monumento. Las chicuelinas, lamiendo el albero, fueron sencillamente magníficas. Los oles brotaron luego de las profundidades de las gargantas. Como prólogo, unos muletazos por alto descomunales. Agarró la derecha y dibujó una serie límpida, de inmaculada belleza. Flojeó el toro a izquierdas, pero no importó. Elevaron la temperatura unos naturales con la cintura quebrada y el pecho por delante, aguantando en el remate el parón del nuñezdelcuvillo. Ahí terminó la faena, pues el animal se desinfló. El cuarto empujó en varas, pero en la muleta flojeó. Morante lo sacó de las tablas con mimo y dibujó varios muletazos con sabor y son, aunque sin terminar de redondear. Tampoco hubo faena rotunda en el sexto, a pesar de que el sevillano lo intentó con ahínco y con esa torería innata. Los doblones emanaron aroma añejo, como la trin- Muletazos con sabor y son El Pana, con sarape y su inseparable habano chera, pero aquello no voló tan alto como se esperaba. Numéricamente, el balance del acontecimiento se inclinaba al fracaso. Además de no llenarse la plaza, no hubo ni una vuelta al ruedo: sólo las ovaciones de sus partidarios. Morante, con el gesto contrariado, anunció que rega- I. GIL La torería de Morante sobrevivió a la esperpéntica y surrealista tarde de su reaparición laba un sobrero. Una explosión de júbilo estalló entonces. Con una estampa antigua, aguardó la salida del séptimo sentado en el estribo. Y de esta misma guisa principiaría luego la obra. Antes había regalado grá (Pasa a la página siguiente)