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86 MIL RITMOS SÁBADO 1 s 3 s 2008 ABC Faithfull: Confieso que he vivido Aunque ahora los odie, fue uno de los rostros que pusieron cara a la explosión del pop en los sesenta. Novia de Jagger (entre otros y otras) cantante exquisita, mujer de clase y con clase, la artista inglesa actúa hoy en el Auditorio Nacional de Madrid POR MANUEL DE LA FUENTE FOTO: ERNESTO AGUDO MADRID. Dejar las sombras de un convento, con dieciocho años empaparse del estallido de colores del London Swinging, y convertirse en una de las musas de una ciudad que estallaba en las burbujas del pop y del rock and roll está al alcance de muy pocos. Ser de ascendencia noble (descendiente del barón Sacher- Masoch, creador de la idea de masoquismo) y meter un cuerpo adolescente bajo una chupa de cuero y minifalda de Mary Quant, menos aún. Ser hija de una mujer que fue bailarina en los espectáculos de Kurt Weill y Bertolt Brecht tampoco es broma. Ni lo es haber sido amiga, y dicen que amante, de Anita Pellemberg, novia del stone muerto en extrañas circunstancias, Brian Jones, y novia ex aequo de Keith Richards. Tampoco está mal haber coescrito con los Rolling Hermana Morfina haber sobrevivido a alguna que otra sobredosis, haber mendigado el colérico picotazo de Ginsberg, o haber inducido a Mick Jagger, previo paso generoso por su cama, a escribir Simpatía por el diablo que Mick hizo tras leerse El maestro y Margarita de Bulgakov, inducida y seducida por Marianne. Ni es cosa de broma que te pillen en una redada en casa de Keith desnuda bajo una estola de pieles, curiosamente, como una venus, la venus de las pieles, título del libro más conocido de su abuelo el barón. Con esas experiencias (y otras muy sustanciosas que ya parecen felizmente olvidadas) metidas en vena, Marianne Faithfull tuvo, sin embargo, el coraje y el talento de deshacerse de un equipaje tan poco ligero y rehacer su vida y su carrera, al margen de las nostalgias de la década prodigiosa: Odio los sesenta. Hubo cosas maravillosas, pero también tuvieron una cara negra, como la vida. Hace mucho, mucho, mucho tiempo... explica Marianne que hoy actúa en el Festival Ellas Crean. Un concierto que será acústico, tranquilo y relajado y en el que incorporará Something better una pieza de aquel especial televisivo que rodaron los Stones en 1968, el Rock and Roll Circus, con la compañía de la propia Faithfull, Jethro Tull, The Who, Lennon y Yoko Ono, Eric Clapton y Taj Mahal. Amo cantar, amo coger canciones y hacerlas mías añade. Pero se toma sus precauciones. En todos los conciertos hay miedo y riesgos, aunque intento minimizarlos: ya no llevo tacones altos, no bebo y no me drogo Es cierto, hace tiempo que Marianne no pierde el tiempo en los berenjenales del mal rollo y no para. En septiembre publicará su nuevo álbum, Easy come, easy gone un disco muy ecléctico, con grandes invitados, que no tiene nada que ver con el anterior, Before the poison y además es el primero que he hecho sin drogas Y ya que estamos, Marianne Faithfull ha puesto las manos en la masa de un nuevo libro que no se trata de una autobiografía, sino un de libro de recuerdos sobre gente que he conocido como Serge Gainsbourg, William Borroughs... Se llama Memorias, sueños y reflexiones Nada que ver con aquel intenso ajuste de cuentas, aquel dedo metido en tantas llagas que fue su autobiografía: Aquello fue una catarsis. No tenía que haber echado la culpa de mis propios problemas a otras personas, pero no supe hacerlo de otra manera, me lo eché todo a la espalda Genio y figura, Marianne Faithfull. Coqueta, como debe ser, fumadora de rubio light, presumida, con un toque (o varios) de distinción. Y, sin embargo, una y otra vez confiesa que ha vivido, y vive, sin arder en la hoguera de las vanidades. Keith, Mick, todos los artistas tienen que dejar que crezca su ego, pero yo no soy así, yo soy una currante de esto Y ustedes (y ella, por supuesto) que lo vean y lo disfruten. Tacones, ni lejanos ni cercanos La cantante y actriz inglesa, Marianne Faithfull, ayer en Madrid Me encantaría cantar en una película de Almodóvar Marianne Faithfull está de nuevo en España, una sana costumbre (sobre todo para los aficionados a la buena música) pero es una afición que a la cantante inglesa le viene de lejos, de bastante lejos. Siempre me ha gustado este país, ciudades que conozco bien como Madrid, Granada, Barcelona. Y el Museo del Prado, la serie negra de Goya, en la que me inspiré para escribir Witche s song La canción de la bruja Y del aragonés y español universal al manchego no menos español y universal, Sí- -medio bromea, medio no- Me encantaría hacer de cantante de night- club en una película de Almodóvar Al loro, Pedro. Ahí puedes tener un auténtico Odio los sesenta. Hubo cosas maravillosas, pero tuvieron una cara negra, como la vida. Hace mucho, mucho, mucho tiempo... filón. La verdad, es que nadie debe extrañarse, porque la Faithfull ha realizado uno de sus sueños, ser actriz y, además, ser actriz de éxito, la actriz sin ir más lejos que dio vida a la María Teresa de María Antonieta que dirigió Sofía Coppola, y la actriz de Irina Palm un filme de Sam Garbarski que se presentó en la última edición de la Berlinale, y cuya interpretación le ha valido una candidatura a la mejor actriz en los Premios Europeos de Cine. Me encanta el cine, porque me ofrece la oportunidad de no ser Marianne Faithfull, sino convertirme en otra persona. Además, como nunca estudié para ser actriz, creo que actúo de manera muy natural. Volveré a rodar, pero por lo menos tienen que pasar un par de años, porque ahora estoy con otros trabajos, y un filme como Irina Palm me exigió tres meses de concentración. Sí, me gusta ser actriz, pero no una estrella