Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 1- -3- -2008 La cuarta entrega de Indiana Jones abrirá el Festival de Cannes el 18 de mayo 81 Datos del aeropuerto 2.500 millones de euros de inversión 3,2 kilómetros de largo y 98 hectáreas de superficie 50.000 trabajadores en el proyecto 300 mostradores de facturación 64 restaurantes y 84 tiendas 1.590 aterrizajes y despegues diarios Pista para los superjumbo A- 380 Capacidad para 76 millones de pasajeros (208.000 diarios) bién aparenta ser la piel con escamas de un dragón, el símbolo mitológico de China. La T 3 amplía y moderniza el obsoleto y congestionado aeropuerto de Pekín, cuyas dos incómodas terminales de estilo soviético se habían quedado pequeñas debido al espectacular crecimiento del tráfico aéreo en China. Así, de los 20 millones de pasajeros recibidos en 2002, el recinto pasó a 50 millones el año pasado, muchos más de los 35 millones para los que, en teoría, tenía capacidad. El Cubo de agua como se conoce al Centro Acuático Nacional, destaca por su fachada de membranas que cambian de color AP Belleza y funcionalidad Con la entrada en servicio de la nueva terminal, 60 millones de viajeros pasarán este año por el aeropuerto pequinés, que tiene capacidad para 76 millones y coordinará 1.590 despegues y aterrizajes y un volumen de 208.000 pasajeros diarios. A su disposición la T 3 pondrá 64 restaurantes chinos y occidentales y 84 tiendas. Además de contar con 300 mostradores de facturación y de doblar el número de puertas de embarque existentes en las otras dos terminales, el nuevo recinto dispone de un sistema de cintas inteligentes para cargar en los aviones 19.800 maletas por hora. Pero la T 3 no sólo sobrecoge por sus cifras desorbitadas, sino también por su belleza y funcionalidad. Comunicada con el centro de la ciudad por una nueva autopista, la terminal pondrá en marcha este verano un tren de alta velocidad que llegará en sólo 18 minutos a Pekín. De momento, seis aerolíneas, como British Airways y Qantas, han empezado a volar a la nueva terminal, a la espera de que otras 20 se trasladen el 26 de marzo. Entre ellas, destacan Air China, Lufthansa, United Airlines y Thai Airways. Con su flamante T 3, Pekín empieza a despegar hacia los Juegos Olímpicos. Más información en: http: www. fosterandpartners. com Revolución arquitectónica Aprovechando los Juegos Olímpicos, Pekín ha modernizado su milenario diseño urbano, basado en los hutongs (callejones de casas bajas) con edificios futuristas como el Estadio Olímpico, el Auditorio Nacional o la torre de la televisión CCTV P. M. D. CORRESPONSAL PEKÍN. El nuevo aeropuerto de Pekín es uno de los símbolos de la futurista renovación urbanística que está teniendo lugar en la capital china de cara a los Juegos, pero no el único. La bandera de esta revolución arquitectónica que está plagando de rascacielos una ciudad milenaria conformada tradicionalmente por hutongs (callejones de casas bajas) es el Estadio Olímpico. Conocido como el Nido de pájaro por su innovador diseño basado en retículas y nervios, fue ideado por los arquitectos Herzog de Meuron, ganadores del prestigioso premio Pritzker, en colaboración con ArupSport, China Architecture Design Research Group y con el artista chino Ai Weiwei. El presupuesto de este espectacular Estadio Olímpico supera los 324 millones de euros y tendrá un aforo de 100.000 espectadores durante los Juegos. Al lado del Estadio sobresale el Centro Acuático Nacional, otra de las instalaciones emblemáticas de estos Juegos, que acogerá las competiciones de natación, salto de trampolín y natación sincronizada y ha sido considerada como una auténtica joya arquitectónica. Apodado el Cubo de agua este paralelepípedo está formado por membranas de aire de un plástico denominado ETFE (etileno tetrafluoroetileno) que deja pasar la luz y, así, permite ahorrar hasta un 30 por ciento de energía y mantener el 50 por ciento de la humedad. Fuera de la zona olímpica, otra de las joyas arquitectónicas del nuevo Pekín se encuentra en los aledaños de la plaza de Tiananmen. Se trata del Auditorio Nacional, un controvertido edificio semicircular que parece una burbuja de cristal y titanio. Su peculiar y novedoso diseño, obra del arquitecto francés Paul Andreu, sobresale en medio de un entorno dominado por construcciones clásicas, como la Ciudad Prohibida, o de estilo soviético, como el Gran Palacio del Pueblo. Por ese motivo, el Auditorio Nacional ha sido criticado por muchos chinos, que lo han bautizado despectivamente como El Huevo por su forma ovalada, que se refleja en el enorme estanque que lo rodea. Ocupando una superficie de 149.500 metros cuadrados y con 20.000 placas de titanio cubriendo su vanguardista estructura, alberga una ópera con 2.416 asientos, una sala de conciertos para 2.017 personas y un teatro con un aforo de 1.040 espectadores. Inaugurado en diciembre, el Auditorio Nacional ha costado 250 millones de euros y será uno de los puntos neurálgicos de la vida cultural pequinesa. Por último, la sede de la televisión estatal CCTV (China Central Televisión) aún en construcción, sorprende por tratarse de dos torres de cristal inclinadas y unidas en su cima. Como consecuencia, entre ellas queda un enorme vano alrededor del cual se dispone este cubo hueco justo en el centro, que costará 461 millones de euros. Obra del holandés Rem Koolhas, se eleva hasta los 52 pisos y ocupa 400.000 metros cuadrados, el mayor edificio en superficie después del Pentágono y donde trabajarán 10.000 empleados de la CCTV Otra muestra más de que China ha pasado de la Revolución Cultural de Mao a la Revolución Arquitectónica de los Juegos Olímpicos de Pekín. Las joyas del anillo olímpico El Nido de pájaro como se conoce al Estadio Olímpico por su estructura basada en nervios de hormigón. El Cubo de agua el Centro Acuático Nacional, cuya fachada está recubierta de membranas traslúcidas. Auditorio Nacional, la búrbuja de cristal en Tiananmen. Torre de la CCTV, el cubo hueco en el centro, sede de la televisión china. Cambiando de color Además, esta estructura facilita que su color cambie vistosamente, ya que de día tiene un tono entre azul y gris y por la noche brilla gracias a la iluminación. Diseñado por el estudio de arquitectura australiano PTW, tiene un presupuesto de 100 millones de euros y dispone de 17.000 asientos en sus 80.000 metros cuadrados.