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30 RELIGIÓN SÁBADO 1 s 3 s 2008 ABC Los obispos tienen derecho a opinar sin que se les acuse de meterse en política Giovanni Maria Vian s Director de L Osservatore Romano Está impulsando la renovación del periódico vaticano, con una proyección más internacional, más abierta al mundo de hoy s Y, sobre todo, sin renunciar a publicar cada día un periódico de ideas y de pensamiento en defensa del ser humano POR JUAN MANUEL DE PRADA MADRID. Giovanni Maria Vian habla un español de dicción casi perfecta, que tiene que alternar mientras dura esta entrevista con el italiano atropellado de sus conversaciones telefónicas con Roma. Es la hora del cierre para el periódico que dirige, el vespertino L Osservatore Romano y se las arregla para dictar titulares y responder a mis preguntas simultáneamente, en un ejercicio de bilocación mental que me deja estupefacto. Vian, patrólogo eminente e historiador del Papado, ha conciliado durante muchos años su labor académica al frente de la cátedra de Filología patrística en la Universidad de la Sapienza con una dedicación periodística incesante. Su estancia en Madrid no se prolonga más allá de unas pocas horas, pero ha tenido la deferencia de concederme esta entrevista, en la que asoma un hombre elocuente sin pomposidad, amenísimo como un prado en primavera, cálido como las libaciones de Caná. Vian es perspicaz e inquisitivo, el prototipo perfecto del intelectual católico. -Llevo poco más de cien días al frente de L Osservatore y mi vida ha cambiado por completo. Me paso en la redacción doce o trece horas al día. Al ser un periódico vespertino, estamos en la redacción desde las siete de la mañana. En fin, una experiencia totalmente nueva, a pesar de que he escrito en los periódicos desde los veintiún años, cuando inicié mi colaboración en Avvenire Creo que conozco bastante bien el ambiente de la prensa italiana; pero dirigir un periódico es totalmente distinto, sobre todo teniendo en cuenta el ambiente vaticano en el cual el periódico se publica. Yo puedo decir que he nacido en el Vaticano: mi padre fue secretario de la Biblioteca Apostólica y bibliotecario personal de Pablo VI y, como mis hermanos, he crecido jugando en los jardines vaticanos... Pero vivir el Vaticano desde un punto de vista tan especial cambia la perspectiva. ¿Y cuáles son los problemas- -Supongo que son problemas que comparto con cualquier director de periódico, a los cuales se suman los problemas de relaciones y de representación institucional que tiene el director de L Osservatore Romano La relación con lo que yo llamo el editor, que sería el Papa y que a efectos prácticos es el secretario de Estado, es mucho más sencilla de lo que puede parecer: a la postre, tengo autonomía completa. El periódico, conviene subrayarlo, no es un órgano oficial de la Santa Sede- -para esto existen los Acta Apostilicae Sedis- sino oficioso. Oficial es solamente la sección llamada Nuestras informaciones Nostra informazioni en la cual se da noticia de las audiencias y nombramientos del Papa. Es un diario que refleja el punto de vista de la Santa Sede, pero con plena libertad. Por supuesto, siempre es difícil llegar a entender hasta dónde llega la opinión del editor y hasta dónde las opiniones de los que colaboran en el periódico. -En un periódico normal, el edi- -Pero esto, que resulta tan sencillo de comprender en un periódico normal, resulta más complicado en el periódico del Papa. Y mucho más delicado. Le pondré un ejemplo... curioso. Hace poco confrontábamos en una misma página dos opiniones, una a favor y otra en contra, sobre Harry Potter. Eran puntos de vista totalmente libres, pero el punto de vista contrario a Harry Potter se refería a unas opiniones expresadas en su día por... el cardenal Ratzinger. Estamos intentando hacer un periódico de debate y de ideas. Así es como consideraba que debía ser, allá por 1961, el entonces cardenal Montini. De manera difícil, porque hay que conciliar la publicación íntegra de todos los textos del Papa con la información. O sea, hacer viables estos textos de una manera periodística, lo cual no siempre es fácil. -Y a ello se suman otras compli- tor no tiene por qué identificarse con las opiniones vertidas por sus colaboradores, y esto se entiende perfectamente... con que se ha tropezado? ¿Cuál es la razón de su paso por Madrid? -Desde el primer día empecé a introducir cambios. Hemos simplificado los titulares y reducido el tamaño de las fotografías, haciéndolo más limpio y elegante. Es un periódico que se lee muy bien, que no chilla, que no grita, y que utiliza el color en la portada y la contraportada. En la portada está lo principal, que en muchas ocasiones es el Papa, pero también noticias interna- caciones. Usted acaba de acometer una transformación en el diseño del periódico... hacer de L Osservatore Romano un periódico de ideas. ¿Cuáles cree que son las grandes líneas de pensamiento en donde se dirime el papel de la Iglesia en el mundo contemporáneo? cionales, editoriales y comentarios. -Antes afirmaba que deseaba -He venido a presentar los espléndidos Scripta collecta de mi gran amigo Eugenio Romero Pose, que nos dejó hace menos de un año. Nos dejó visiblemente, porque está con nosotros más que antes. Don Eugenio y yo nos conocimos muy jóvenes, allá por el año 73. Estábamos preparando nuestras respectivas tesis y coincidimos en la Biblioteca Vaticana, donde los dos trabajábamos en manuscritos, él en el Comentario al Apocalipsis de Ticonio y yo en el Comentario a los Salmos de Atanasio. Así nació una amistad que dura todavía. ¿Cómo está siendo, para un RATISBONA Los frutos de Ratisbona son evidentes: el Papa ya ha empezado a remover las aguas en ambientes musulmanes LA IGLESIA ESPAÑOLA hombre de estudio como usted, la experiencia de dirigir el periódico del Papa? Tiene una gran vitalidad, una vitalidad que merece la pena que sea conocida -Yo reúno tres aspectos profesionales- -filólogo, periodista y enciclopedista- tres facetas intelectuales que me han permitido gran libertad de expresión. Siempre me he desenvuelto con naturalidad en ámbitos civiles. Hice la primaria en la escuela católica, pero después siempre estuve en escuelas públicas. Y mi labor académica la he desempeñado en universidades civiles, sobre todo en La Sapienza, aunque haya colaborado con pontificias dirigiendo tesis. He escrito para el Avvenire pero también para Il Foglio o Il giornale di Brescia cultades del cargo le ayuda el hecho de ser un católico laico? -Ante todo, la defensa del ser humano. Defensa de la vida, de la libertad de la persona, de la justicia. Esas grandes líneas ya aparecían de forma muy nítida en una nota de la Congregación para la Doctrina de la Fe de 2002, dirigida a los católicos implicados en política. Una nota que, por cierto, firmaban el entonces Prefecto, cardenal Ratzinger, y quien entonces era secretario de la Congregación, cardenal Bertone. Ambos están hoy dirigiendo la Iglesia. ¿Cree que para afrontar las difi- que son periódicos civiles. He trabajado para la Enciclopedia Italiana, que es una de las grandes instituciones culturales del país, de ambiente totalmente laico... Creo que los católicos en Italia, por lo menos los católicos de los tiempos de Montini, de mi padre, de los antiguos democristianos, eran católicos muy laicos, acostumbrados a vivir en el mundo. Y esa ha sido mi tradición familiar. Esta realidad quizá no exista tanto en España, pero es la realidad que reclama este Papa: la visión laica del católico, el católico no clerical, el católico que se desenvuelve en la vida civil con naturalidad, que era también la visión que propugnaba el Concilio Vaticano II. -Y su visión de católico laico, ¿no choca con la visión más clerical que se pueda tener en el Vaticano? -Todo lo contrario. Bertone me dio pocas consignas, pero me dijo que quería un periódico más internacional, que mirase con más atención a las iglesias orientales, incluso las no católicas, y que se abriera más a las mujeres. Así que he invitado a colegas y amigas a escribir y lo están haciendo con mucho gusto. Entre las firmas femeninas está Marta Lago, una joven periodista española que está haciendo un trabajo excelente. Grandes intelectuales católicas como Luceta Scaraffia o Giulia Galeotti están escribiendo en el periódico. Hay una monja de clausura, Cristia-