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82 CULTURAyESPECTÁCULOS VIERNES 29 s 2 s 2008 ABC de parar el éxito de los surrealistas entre los mecenas, seducidos por una estética que a veces frivolizaba sus principios fundacionales. Además del ballet, la muestra indaga el gusto por crear objetos, la inspiración en la naturaleza- -tan importante como la que hallaron en el inconsciente- el lenguaje del cuerpo y la decoración de interiores, donde el surrealismo alcanza toda su potencia atávica. Un festín para los sentidos es lo que ofrecen las obras maestras reunidas para esta ocasión. Pinturas de Magritte, Ernst, Dalí o Tanguy, objetos que se han convertido en iconos como el primero de los cinco Sofá en forma de los labios de Mae West o el Teléfono Langosta de Dalí. El diseño tiene un protagonismo merecido con los vestidos de Elsa Schiaparelli (Desgarro o Esqueleto) o la recién descubierta Mesa con patas de ave de Oppenheim. Pero la lista es interminable: figurines de De Chirico, para Diaghilev; la Venus de Milo con cajones, de Dalí; la Carretilla, de Óscar Domínguez- -a quien la muestra reivindica como uno de los grandes del surrealismo- o la Cama- jaula con biombo, de Max Ernst. La inspiración en la naturaleza alcanza su grado máximo en el biomorfismo de la Cabeza y concha, de Jean Arp; los Pendientes para Peggy Guggenheim, de Tanguy; obras de Cocteau, Matta, Moore, Gorky; el Sofá en forma de nube, de Noguchi, o una maqueta de la decoración de Kiesler para la galería Art of this Century, de Peggy Guggenheim. El arte surreal es una emulsión en manos de Man Ray y se convierte en joyas, como la Estrella de mar daliniana, cuyos tentáculos abrazaron el mundo. Las obras maestras Una mujer contempla la obra de Dalí Pareja con la cabeza llena de nubes ayer en el Guggenheim Bilbao EFE Los tentáculos del surrealismo La muestra Cosas del surrealismo rastrea en el Guggenheim cómo un movimiento artístico tan radical trascendió el rigor de las vanguardias y extendió su influencia más allá de las bellas artes, a la industria de la moda, la publicidad, las joyas... POR JESÚS GARCÍA CALERO BILBAO. El surrealismo está de moda (y no por las metáforas de la campaña electoral) Está por todas partes, desde hace casi un siglo. Y desde hoy, hasta el 7 de septiembre, una magnífica muestra del Museo Guggenheim explora la forma en la que este movimiento, que nació como militancia radical- -emparentada con las teorías de Marx y Freud- fue capaz de trascender los círculos de las vanguardias, extendiendo sus impactantes tentáculos a actividades culturales y comerciales de toda índole. Hoy sabemos que los símbolos que maneja el diseño, la moda, la publicidad, el cine, la propaganda, tienen un ancestro común en el ADN surrealista. Pero ¿cómo fue posible? La muestra, patrocinada por BBVA, ya se exhibió en Londres y Rotterdam con enorme éxito. Y no es para menos, puesto que reúne más de 250 piezas clave- -algunas de ellas se exponen por primera vez- que describen el viaje de la creación abstracta al diseño industrial, de la musa surreal al cuerpo erótico y banal de la moda, del lienzo al cartel- -que era un grito pegado a la pared, según Eugenio D Ors- Muchas de estas cosas, reunidas por la comisaria Ghislaine Wood, son piezas maestras de indudable importancia en la historia del Arte, y pertenecen a grandes colecciones y museos de todo el mundo. Cosas del surrealismo ocupa toda la tercera planta del edificio de Gehry, en un montaje espectacular realizado por el estudio arquitectónico londinense Metaphore Dalí, afluente muy principal del surrealismo comercial, decía: Trato de crear cosas fantásticas, cosas mágicas, como en un sueño. El mundo necesita más fantasía. Nuestra civilización es demasiado mecánica. Podemos convertir lo fantástico en real, transformándolo en más real que lo que realmente existe La potencia magmática de las imágenes que manejaban estos artistas explican sólo en parte el éxito del surrealismo, término acuñado en 1914 por Apollinaire, que tomó cuerpo diez años después en el manifiesto de André Breton. Bronca en el ballet La muestra se ordena temáticamente y parte del ballet, porque fue el encargo de unos decorados del ballet ruso a Ernst y Miró lo que encendió la mecha de la polémica entre el artista y la industria. Los decorados de ambos artistas provocaron una feroz crítica de Breton, que reventó el estreno de Romeo y Julieta con una bronca monumental de pateos y pasquines. No es admisible que el arte esté al servicio del dinero, decía la octavilla de protesta. La polémica, que dura todos los años treinta, no fue capaz Más información sobre la exposición: http: www. guggenheim- bilbao. es La fundación Guggenheim pasa página de la etapa Thomas Krens ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Menudo año para el arte en Nueva York: todo son finales de era y cambios de guardia. Si hace unos meses se anunciaba la retirada del Met de Philippe de Montebello, ayer la fundación Guggenheim comunicó la renuncia de su director de estos últimos veinte años, Thomas Krens. Como en el caso de Montebello, primero se ha oficializado la marcha de Krens y sólo a partir de ahora se empieza a buscar sucesor. Entre lo uno y lo otro pueden transcurrir meses, durante los cuales Krens seguirá en la práctica en su puesto. Posteriormente continuará vinculado a la fundación como asesor externo, y supervisará el arranque del nuevo museo Guggenheim en Abu Dhabi. The New York Times recordaba ayer cómo hace tres años el director de la Guggenheim no dudó en echarle un pulso- -en términos de o él o yo -al máximo benefactor de la fundación, el filántropo Peter B. Lewis. Lewis acusaba a Krens de desatender el museo original de Nueva York para fomentar la expansión de la marca por todo el mundo como si se tratara de fanquicias de McDonald s. Lo cierto es que el sistema Krens ha empezado a ser imitado por instituciones tan venerables como el Louvre o la Tate Gallery. Sobre todo, el museo Guggenheim de Bilbao es un éxito que atrae un millón de visitantes al año desde su inauguración en 1997, recordaba ayer The New York Times El futuro Guggenheim de Abu Dhabi, también diseñado por Frank Gehry, será un 35 más grande que el de Bilbao. Krens también ha sido acusado de ser una personalidad difícil para trabajar con él. La fundación ha tenido problemas para proveer la plaza de director del museo de Nueva York después de que su anterior titular, Lisa Dennison, la dejara vacante en septiembre de 2005 para irse a Sotheby s. Ahora el objetivo es reemplazar de una tacada a Krens y a Dennison. El nuevo o la nueva directora del museo de Nueva York mandará por primera vez en los museos de todo el mundo.