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ABC JUEVES 28 s 2 s 2008 MADRID 55 AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano LEVIATÁN V María Kodama visitó ayer la exposición El Atlas de Borges en la antigua fábrica de El Aguila JULIAN DE DOMINGO Borges, un huésped de fábula María Kodama y Santiago Fisas visitaron ayer la Biblioteca de Retiro, que tras el verano albergará la subsede europea del Instituto Internacional Jorge Luis Borges MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Como Funes, el memorioso por más señas, la Comunidad de Madrid ha querido hacer memoria y abrirle un hueco a la figura del argentino Jorge Luis Borges en una biblioteca popular de nuestra ciudad, la de Retiro, que después del verano, y ya bajo el nombre del propio fabulador boanerense, va a albergar la subsede europea de la Fundación Internacional dedicada al autor de Historia universal de la infamia entidad que preside la que fue su última compañera, María Kodama, la mujer a través de la que yo siento como él mismo decía cuando ya las penumbras y las tinieblas de la ceguera anegaban sus ojos, que no su mirada. La propia Kodama y Santiago Fisas, consejero de Cultura, pusieron en marcha ayer este proyecto en la misma biblioteca, que recalará en nuestra Villa, aunque, como fue resaltado vivamente durante la presentación, se habían recibido numerosas ofertas de otras ciudades europeas. En su juventud, Borges estuvo bastante vinculado a nuestra ciudad, donde entabló amistad, humana y literaria, con Rafael Cansinos Assens, a principios de los años veinte, cuando los ismos y las vanguardias recorrían Europa, de Madrid a Moscú, pasando por Ginebra (otra de las patrias borgianas) Berlín, París... En Los Madriles, Jorge Luis Borges conoció y paseó por la Plaza Mayor, el Madrid de los Austrias, el Viaducto... un Madrid muy distinto en la forma (aunque con el mismo corazón) que el que años más tarde visitaría con la propia Kodama. -explicó María Kodama- Porque Borges no era triste, ni estaba amargado, realmente, era una persona divertida. ¿O piensan ustedes que yo soy masoquista? No podría haber pasado tantos años junto a una persona triste y sombría La Biblioteca también albergará obras de autores coetáneos del creador de El hombre de la esquina rosada como Julio Cortázar, y también de otros escritores de la Argentina. Igualmente, Kodama avanzó que ya va siendo hora de ir pensando en realizar una edición crítica de la obra completa de Borges, y destacó que el fabulador, ensayista y cuentista, criado en el barrio bonaerense de Palermo (navajas y trifulcas, tangos y ligueros en la madrugada) fue, como todos, feliz a ratos, infeliz, también como todos, otros tantos, pero que siempre se le ha acabado recordando por unos versos doloridos: Cometí el peor de los pecados, no fui feliz Por la tarde, María Kodama visitó la exposición El Atlas de Borges en el centro cultural de la antigua fábrica de El Águila, a espaldas de la estación de Atocha. La muestra, que se inauguró el pasado 28 de enero y permanecerá abierta hasta los últimos días del mes de marzo, está compuesta por un nutrido puñado de fotografías personales de María Kodama y Jorge Luis Borges (ciento treinta concretamente) y deja notoria constancia de los periplos humano- literarios del autor. Itinerario geográfico Edición crítica Cuando el proyecto esté constituido, la actual Biblioteca Popular de Retiro se convertirá en el epicentro de numerosas actividades dedicadas al narrador argentino, y también acogerá algunos manuscritos originales de Borges, siempre con el ánimo de que su vida y obra puedan ser mejor conocidas y estudiadas. Se trata, en suma, de conocerle de otra manera La biblioteca se convertirá en epicentro de actividades y acogerá manuscritos originales Sus viajes por Creta, Toledo, Ginebra, Egipto, Estambul, y está ilustrada por textos del propio Borges como varios de sus haikus La vieja mano sigue trazando versos para el olvido Hoy no me alegran los almendros del huerto. Son tu recuerdo y sus comentarios sobre los viajes: Descubrir lo desconocido no es una especialidad de Simbad, de Erik el Rojo, o de Copérnico. No hay un solo hombre que no sea un descubridor. Empieza descubriendo lo amargo, lo salado, lo cóncavo, lo liso, lo áspero, los siete colores del Arco y las veintitantas letras del alfabeto; pasa los rostros, los mapas, los animales y los astros; concluye por la duda o por la fe y por la certidumbre casi total de su propia ignorancia Borges, como siempre, de fábula. Y en Madrid. ale: el Constitucional anula las multas recurridas por notificarse en el Bocam. ¿Y qué? Eso no libra a los madrileños del Leviatán municipal, esa bestezuela parda que trasnocha para atacar y que ataca para recaudar. Me escribe un amigo: El punto más peligroso de Madrid se encuentra en el cruce de Fernando VII y Alvadalejo, en San Blas, junto a un cuartel abandonado donde queda una banda de música que toca marchas militares para despertar al vecindario. De 2 a 6 de la madrugada pasan grafiteros analfabetos y cacos que rompen los cristales de los coches para robar. Comparten este horario con una brigada del Ayuntamiento que multa con 240 euros a los coches estacionados en las inmediaciones de las señales de prohibición. Mi primera multa es de las 2,25 horas de la madrugada del sábado al domingo, 28 de marzo de 2007. El Ayuntamiento ha concedido a una empresa de paquetería y distribución licencia para la ocupación de un local en una casa de vecinos, reservándose para el estacionamiento la totalidad de la fachada del inmueble, de más de ochenta metros: sólo tienen que poner el cartel de Correos. A los vecinos nos queda el consuelo de que, a partir de las 9 de la mañana, vuelve la tranquilidad al barrio, pues entonces se puede estacionar en los pasos de peatones, en las aceras, en las isletas de separación, en las salidas de garajes, doble y triple fila... No hay multa. No hay grúa. La movida es por la noche. Si recurres las multas, el Ayuntamiento se agarra a la presunción de certeza que adorna a la autoridad, artículo 137.3 de la Ley 30 1992. Por aquí nunca se ha tenido noticia de alguna detención de los ladrones de coches, ni, por tanto, de la disminución de los robos, que son diarios. ¿Qué hacer ante la injusticia? Presentar un Recurso Contencioso Administrativo. Coste mínimo, 1.000 euros. A 1.000 euros la justicia, trae mejor cuenta apencar con la injusticia de los 240 euros de Gallardón. El ciudadano es bien libre de elegir: o pagar o recurrir Pobre amigo mío, demócrata y tal y tal, que cree que por sacar esto en un periódico alguien en el Ayuntamiento se va avergonzar. ¡Marchando otra de corazones palpitantes para el ídolo!