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40 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 27 s 2 s 2008 ABC Sarkozy prepara un Londres condena al mayor envío de tropas reclutador de terroristas islámicos a Afganistán Mohamed Hamid organizaba campos de entrenamiento con jóvenes El presidente francés considera urgente trasladar más expertos antiterroristas JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Nicolas Sarkozy, a paso de carga: disculpas por tratar de gilipollas a un provocador; dispuesto a enviar comandos especiales a Afganistán nuevas medidas para sostener o mejorar el poder adquisitivo; al ataque contra las subidas de los precios. Tras la micropolémica del Salón de la agricultura, Sarkozy decidió recibir a un grupo de lectores y redactores de Le Parisien (matutino popular) para dar una explicación personal del micro escándalo. Un provocador le gritó: ¡No me toques la mano, me la ensucias! Y Sarkozy le respondió: ¡Pues lárgate, gilipollas. A partir de esa tormenta en un vaso de agua sucia, la oposición montó una bronca. Respuesta de Sarkozy ante los lectores y periodistas de Le Parisien En verdad, quizá hubiera sido más sensato no responder Ayer, Sarkozy recordó que no podemos perder la batalla contra el terrorismo que continúa en Afganistán... Manera amable de prevenir una decisión anunciada: Francia incrementará de manera selectiva su presencia militar en Afganistán. Jacques Chirac retiró discretamente, el año pasado, a un número significativo de especialistas que estaban realizando operaciones de comando en Afganistán. Se trataba de miembros de unidades especiales, consagrados a la destrucción de objetivos especiales o el asesinato selectivo El presidente Sarkozy está estudiando un incremento significativo de la presencia militar en Afganistán. La presencia militar francesa en Afganistán asciende hoy a unos 1.900 soldados. Sarkozy considera urgente enviar más soldados y más especialistas en lucha antiterrorista, ya que, desde su óptica, la batalla de Afganistán es decisiva para la defensa de nuestras libertades EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Scotland Yard lo presentó ayer como uno de los mayores éxitos de la lucha antiterrorista. La Justicia condenó a Mohamed Hamid, considerado el mayor reclutador de jóvenes musulmanes en el Reino Unido. Hamid los entrenaba en campamentos organizados en diferentes partes del país para luegos enviarlos al exterior con el fin de que se iniciaran en la práctica terrorista, y volvieran después para cometer atentados en suelo británico. Algunos de sus alumnos no tuvieron que marcharse al extranjero para completar su formación. Los cuatro terroristas suicidas a los que el 21 de julio de 2005 les falló el detonador en el último momento cuando querían repetir la masacre del 7- J, llevada a cabo dos semanas antes también en Londres, habían estado en las acampadas de Hamid. Al menos con uno de ellos se intercambió un mensaje en las horas siguientes al atentado del 7- J. En varios procesos separados, la Juticia británica ha condenado a otras siete personas, relacionadas con los campos de entrenamiento de Hamid. El cambio de vida de Osama Bin London Cuando la Policía le detuvo en una ocasión porque repartía propaganda extremista en el centro de Londres, Mohamed Hamid dijo que era Osama Bin London Residente en el este de Londres desde los 12 años- -nació en Tanzania en una familia india y creció en York- hablaba la jerga cockney lo que le dio fácil entrada entre los jóvenes que quería reclutar. Adicto a las drogas y encarcelado por robo, su vida cambió cuando se acercó a la religión. Llegó a lanzar sus prédicas subido a una pequeña escalera en el famoso Speaker s Corner. Uno de ellos es Atilla Ahmet, que había sido la mano derecha del clérigo radical Abu Hamza, de reciente extradición a EE. UU. Los jueces aún no han determinado la pena que deberán cumplir los condenados, aunque al menos para Hamid se espera la cadena perpetua, como ocurrió hace unos meses con los principales implicados del 21- J. Mohamed Hamid, de 50 años, fue considerado culpable de varias causas de solicitud de asesinato y de proveer entrenamiento terrorista, que era practicado en excursiones al parque nacional del Lake District y a New Forest, entre otros emplazamientos. El jurado le declaró inocente de los cargos de suministrar armamento en esas acampadas y poseer artículos terroristas. Malas compañías EPA Detenido un suicida que intentaba cruzar la frontera cisjordana El Ejército israelí interceptó ayer un cinturón de explosivos supuestamente de un suicida palestino, en la base militar de la ciudad cisjordana de Bet El. Se trata de una más de las detenciones de kamikazes que habitualmente intentan cruzar la frontera, en este caso el puesto de control de Hawara, al sur de Nablús. El pasado 4 de febrero, dos suicidas de la ciudad de Hebrón atacaron Dimona, un año después del último atentado de este tipo El máximo responsable de la rama antiterrorista de Scotland Yard, Peter Clarke, indicó que para juzgar la peligrosidad de Hamid, Ahmet y los otros extremistas condenados basta con ver el grupo de personas con las que se relacionaban, que incluye a los responsables de los ataques de Londres del 21 de julio de 2005; basta con ver que celebraron las muertes ocurridas el 7 de julio, y que aceleraron e intensificaron su intento de organizar atentados aquí y en el extranjero En su contundencia, Clarke era consciente de que sólo hace unos días el Tribunal de Apelación ha dejado libre a varias personas que en una primera instancia habían sido condenadas por actividades extremistas, relacionadas básicamente con propaganda, y que Scotland Yard había presentado como terroristas potencialmente peligrosos. La seguridad de Clark en sus palabras dejaba entrever que esta vez la criminalidad de las causas era bien evidente. Hamid había sido ocasionalmente miembro de la congregación de Abu Hamza en la mezquita radical de Finsbury Park. Mantenía una estrecha relación con Muktar Ibrahim, el líder de la célula del 21- J y cuyas fotos de 2004 en el Lake District, con mochila a la espalda, ya aparecieron en el juicio seguido contra los suicidas fallidos. La detención y condena del reclutador pudo hacerse gracias a un miembro del servicio de espionaje infiltrado.