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ABC MIÉRCOLES 27 s 2 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA PINTADAS LAS CEJAS EL BURLADERO OJÚ, EL DEL BONOBÚS L ES propongo un entretenido juego de sobremesa, un Trivial Pursuit a modo de silogismo. Que dice: En las democracias, la oposición controla al poder. Ejemplos: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania. En las dictaduras, el poder persigue y extermina a la oposición. Ejemplos: Cuba, Marruecos, Venezuela. Y aquí viene el entretenido juego de sobremesa, cuando a modo de pulpo como animal de compañía se pregunta: ¿A cuál de estos dos modelos se parece más España? La respuesta no está en el viento, que eso es de Bob Dylan, y Bob Dylan no es de los cómicos nuestros, ni ha ganado el Oscar ni nada. La respuesta está en las agresiones a María San Gil, a Rosa Díez, a Dolores Nadal, a Güemes, a Granados. La respuesta está en esas boquitas de Rubalcaba o de Pepiño o de los compañeros del pesebre del Círculo de Bellas Artes, largando fiesta contra la oposición desde hace cuatro años y redoblando ahora su rufar. Contra cierta oposición, claro. Ah, porque eso es otra divertida hijuela de esta curiosa democracia española, ANTONIO donde el poder utiliza todo el aparato del BURGOS Estado no para defender los derechos de las minorías, sino para perseguir y dejar fuera de campo, de cacho y de sitio a la oposición. Oposición, oposición, lo que se dice oposición, en la última legislatura sólo la ha ejercido, dentro de sus posibilidades, el PP Y el respeto a esa minoría, tararí que te vi. Los otros mal llamados partidos de la oposición, mediante el Pacto del Tinell y el chantaje de sesión continua de los separatistas, así como el arrimamiento al perol de los antiguos comunistas, en realidad han formado parte del entramado del poder. Dime cómo te persigue el poder y te diré qué clase de oposición eres. Con lo cual hemos llegado a la paradoja, ¿quién me compra este misterio? adivina, adivinanza, de que aquí el único partido minoritario de la oposición tiene diez millones de votos, mientras que, como en el caso de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla, hay quien con sólo 25.772 votos toca poder, y cargo, y poltrona, y la tela marinera, y la morterá, y coche oficial, y Visa Oro, y facturas de restaurantes, y dietas para ir a Cuba a ver a los compañeretes y aprender quizá nuevas técnicas para perseguir a estos contrarrevolucionarios fachas, carcas y rancios de la oposición. La respuesta no está en el viento, que eso es de Bob Dylan, y Bob Dylan no estuvo llamando asesinos a los del PP en la calle Génova, ni se puso la pegata del No a la guerra en los premios Goya, ni ná. La respuesta está en el debate de antier noche. ¿Observaron bien a Zapatero? ¿Observaron bien a Rajoy? ¿Quién controlaba el ejercicio del poder? ¿Quién lo ejercía? El que oficialmente ocupa el poder, el de las Uvepeós, se dedicó todo el tiempo no a cantar las glorias benditas que han hecho desde el Gobierno y a desmentir los embustes de que lo acusaban en su claudicación ante una banda de asesinos terroristas. No, se dedicó todo el tiempo o bien a poner la tienda de antigüedades y a vendernos la cornucopia del Prestige y la jamuga de la guerra de Irak, o bien a aniquilar a la oposición, como vienen haciendo desde hace cuatro años. A esta oposición, porque el resto de la oposición, la que sobre el papel debería serlo, los ex comunistas y los separatistas, son, como saben, gloria bendita. Y quien, por el contrario, defendió un programa de gobierno en materia de inmigración, de enseñanza, de contención del precio del cartón de leche Pascual y de la docena de huevos, y habló del subidón de las hipotecas fue el que titularmente era el de la oposición. Vamos, el tío del bonobús. Ojú, el del bonobús. Digo lo del bonobús porque ahora es cuando de verdad, celebrado el partido de ida en la final de copa (de llena ahí esa copa, que lo vamos a celebrar) es cuando el poder le va a dar a la oposición hasta en el cielo de la boca, en el carné de identidad y ni te cuento en el bonobús. A los otros nadie se atreve a darle en la Visa Oro, pero verá usted la que le van a liar a Rajoy con el bonobús, en esta campaña electoral absolutamente preocupante desde el punto de vista de los más elementales rudimentos de la democracia. Otra vez la campaña de ¡Todos contra el PP heterosexual el úl, timo que no llame fachas a sus diez millones de votantes! Ojú, la que le espera al del bonobús. UBO momentos en que lo puso en fuga. Esa sensación terrible, pavorosa, demoledora, de que un presidente huye de asuntos sobre los que no está en condiciones de debatir sin salir vapuleado. Terrorismo y modelo territorial: dos puntos débiles en los que no tenía escapatoria. Rajoy no se la dio. Encadenaba acusaciones como quien descarga una somanta de golpes, y Zapatero no pudo sino escaquearse del cuerpo a cuerpo. Simplemente, salió en polvorosa, con la mandíbula apretada y el rostro tenso dequiensabequehaperdido la iniciativa. IGNACIO Una cláusula no escrita CAMACHO del Pacto del Tinell- -ése que el presidente dijo no saber de qué se trata, en vergonzoso escaqueo que su oponente no aprovechó- -impide a Rajoy ganar cualquier cara a cara con el jefe del Gobierno. Es el correlato demoscópico de la teoría del cordón sanitario el líder del PP sólo tiene el respaldo de sus simpatizantes, mientras Zapatero recibe los propios máslos de los nacionalismos y de Izquierda Unida. Alrededor de diez puntos más, en cualquier encuesta, de los votos que puede cosechar el PSOE en solitario. Por debajo de esa escala hay que contar la distancia real entre uno y otro, y el lunes ese diferencial fue negativo en casi todos los sondeos. Por eso en el PP se apreciaba una aliviante sensación de triunfo- -no aplastante, desde luego, pero triunfo- -mientras los socialistas trataban de recrear artificialmente un clima de falsa euforia. Las percepciones de un debate son siempre subjetivas; lo que para unos es contundencia otros lo ven como agresividad excesiva. Rajoy gustó más a sus votantes que Zapatero a los suyos, lo que también es un modo de ganar. Y fue palpable que en los primeros tres asaltos, tras un tanteo mutuo entre datos de economía- -lección de síntesis para el bisoño Pizarro- el presidente recibió una tunda, especialmente dura en el tercero. Luego, tras el descanso, se rehizo e intercambió buenos golpes, hasta llegar al último acto, trabado y áspero, hosco y desabrido. El final fue un estrambote en el que Rajoy patinó endilgando un discurso cursi, artificioso y postizo. Otra cosa es que todo esto mueva un voto. Hubo momentos en que los dos rivales intercambiaban garrotazos como los gigantes de Goya, hundidos en el barro del cenagal político, ajenos a esos españoles queesperan que alguien les explique cómo estos dos púgiles se proponen conducir a la nación. Se supone que las propuestas las dejaron para la semana que viene, pero no está claro que en el fondo todo se vuelva a reducir a este bronco toma y daca de reproches. Sí lo está que a ZP se le fue borrando la sonrisa y crispando el rostro más allá de la sobreactuación a medida que su adversario lo acorralaba; a él, mucho más telegénico y seductor, un tipo peor encarado, con las mangas de la camisa algo cortas y el nudo de la corbata mal hecho le desnudó más de un par de veces y leobligóa ponerse ala defensiva. Elmaquillador le había marcado mucho las cejas, resaltando los ángulos circunflejos, pero fue Rajoy el que de verdad le pintó la cara. H