Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 OPINIÓN MIÉRCOLES 27 s 2 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO MÁS ALLÁ DE M PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA GRAMÁTICA ientras los ciudadanos se preocupan por la situación económica o los desafíos al modelo constitucional, el PSOEpareceempeñado en rellenar su programa electoral a base de ocurrencias de tono menor. Así lo demuestra el capítulo dedicado a educación para la igualdad que incluye la propuesta de modificar el uso tradicional del género masculino para representar a las mujeres en los textos educativos y legales, así como en todo tipo de comunicaciones. Según este discutible planteamiento, se trata de estereotipos de género que suponen un obstáculo para la igualdad de oportunidades. Convendría que el Instituto de la Mujer y las otras entidades de las que procede la propuesta emplearan su tiempo en actividades más eficaces para lograr la igualdad plena y efectiva. Ante todo, la fórmula de uso habitual no es el masculino como identificación de los varones, sino como designación común para todos los individuos de la especie, sin diferencia de sexo. La costumbre reciente de repetir de forma explícita las variantes masculina y femenina es calificada de engorrosa e innecesaria por la Real Academia. Hay que añadir que resultatambiénantieconómica y que produce confusión en la lectura, sin olvidar los equívocos que se desarrollan al modificar el sentido convencional de ciertas palabras. La igualdad es una conquista de la civilización que no necesita apoyarse en medidas inoportunas, contrarias al uso social y al rigor gramatical. Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera RAJOY SALE REFORZADO AS encuestas realizadas después del debate televisado entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy han dado un resultado que puede calificarse como paradójico, porque el respaldo, por mínima diferencia, que reflejan a favor del candidato socialista no se corresponde exactamente con los análisis políticos y técnicos sobre el desarrollo del cara a cara Los más favorables a Zapatero le dan una exigua victoria o un empate, como mucho; a Mariano Rajoy, como mínimo, una victoria clara, pero sin apabullar a su adversario. Este desdoblamiento en las interpretaciones del debate, antes que ser resultado de un error de método demoscópico, se explica mejor y más coherentemente por la polarización política de la sociedad española. Esto es precisamente lo que permite a Rajoy y a su equipo sentirse satisfechos con la impronta que ha dejado este primer debate con Rodríguez Zapatero. Rajoy sabe que aquellos que lo consideran ganador en el cara a cara con el presidente del Gobierno van a ser, con alto grado de probabilidad, votantes del PP el día 9 de marzo. Pero Zapatero no puede decir lo mismo, porque él recoge el apoyo circunstancial de votantes nacionalistas y de otros partidos de izquierda, quienes, en la encrucijada de manifestarse por uno u otro, anteponen los prejuicios- -y hasta las fobias- -que tan ampliamente ha cultivado el PSOE contra el PP. Por tanto, si estos sondeos dan a Zapatero una escasa ventaja sobre Rajoy, éste tiene motivos para considerar que sus objetivos para el primer debate han sido plenamente alcanzados. Por un lado, Rajoy ha convencido más a sus seguidores que Zapatero a los suyos. El dato no es irrelevante, porque la confianza en el candidato es la premisa para luchar por la victoria. No obstante, sería un error pensar que los votantes socialistas van a desertar de aquí al día 9: el suelo electoral del PSOE es muy alto, aunque más sensible a la abstención que el del PP. Sí es cierto que Rodríguez Zapatero ha metido intranquilidad y cierta L confusión en el cuerpo de su electorado, desorientado por la imagen insegura de su candidato, quien apenas encontró su espacio en el debate. Al margen del dato concreto que muestren los sondeos, la percepción general, el sentimiento ciudadano y la opinión interna de los dirigentes de los partidos es lo que vale para saber si un debate ha sido favorable o no a un candidato. Todos estos factores apuntan a que, en conjunto, Zapatero erró y Rajoy acertó. Los electores del PP se han ratificado en su extraordinaria fidelidad de voto y el debate les ha servido para aumentar la cohesión interna en torno a Rajoy, lo que supone para este la clausura definitiva de las pasadas turbulencias sobre la elaboración de las candidaturas y la cancelación de cualquier duda sobre su carácter. Rajoy ha desterrado su apariencia de político indolente y lento de respuesta que tantas veces ha explotado el PSOE. Zapatero titubeó demasiado, se defendió a trompicones y, lo que es peor para su imagen, no demostró estar muy seguro de lo que decía y defendía. De cara a los indecisos, su reacción sólo se podrá comprobar cuando se abran las urnas y se cuenten los votos. Antes, todo es pura especulación. Sin embargo, el hecho de que Rajoy asumiera la iniciativa del debate y dominara el guión de las intervenciones no pasará inadvertido para quienes dudan sobre el candidato idóneo para gobernar España en un momento histórico que, sin incurrir en dramatismo de ningún tipo, es muy complicado en todos los órdenes. El contumaz negacionismo que practican Zapatero y Solbes con problemas que están a la vista de los ciudadanos- -porque los sufren- -es también un aliciente para los votantes dudosos que descubrieron a Mariano Rajoy como candidato con posibilidades. El segundo debate será un duro banco de pruebas para ambos aspirantes, obligados, más que en el primero, a encontrar el punto de equilibrio que contenga la agresividad para no espantar a los votantes moderados y espolee el debate para ganarse su confianza. CUBA MIRA A LA IGLESIA omo se esperaba, la visita oficial a Cuba del secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, se ha convertido en el primer termómetro de la situación política después de la transferencia formal del poder de Fidel Castro a su hermano. Y si hay que hacer caso a los indicios publicados ayer por el diario Granma -el hecho de que se haya permitido a los ciudadanos conocer la posición de los obispos de la isla a favor de un cambio progresivo -el nuevo presidente, quien ayer se reunió con monseñor Bertone, estaría intentando lanzar una sonda política hacia la Iglesia Católica, a fin de ampliar su base de apoyo ante los momentos que esperan al país. Es de suponer que la nueva cúpula del régimen haya sabido también interpretar la ofrenda que el cardenal ha hecho en la tumba del padre Félix Varela, cuyo nombre lleva precisamente el proyecto de transición política que más adhesiones ha recibido entre la ciudadanía, pese a las enormes dificultades que sus promotores han tenido para darlo a conocer. La Iglesia puede, en efecto, jugar un papel fundamental en Cuba porque siempre ha defendido una posición tan firme como ética: pedir el fin de la dictadura con la misma fuerza con la que se reclama el levantamiento del embargo norteamericano. Como dijo Juan Pablo II en su memorable visita a la isla, es hora de volver a pedir que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba C EL SUPREMO TIENE RAZÓN A Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha respondido de forma contundente a la inquietante sentencia del TC que anula la condena impuesta a Alberto Alcocer y a Alberto Cortina, al otorgar el amparo a los empresarios en el caso Urbanor por una supuesta vulneración de su derecho a la tutela judicial efectiva. El TC corrigió la interpretación de la citada sala sobre la prescripción de los delitos, de modo que dicha prescripción ya no se interrumpe con la presentación de la demanda o la querella, sino desde que el juzgado realice un acto concreto de investigación contra el presunto autor. Esta doctrina no sólo vulnera el principio de seguridad jurídica, sino que, como señaló incluso el fiscal general, pone en peligro la eficacia del Estado de Derecho en la persecución de los delitos. Es notorio que la lucha contra el terrorismo puede verse seriamente afectada por una doctrina que va más allá de las garantías jurídicas razonables para incurrir en una interpretación formalista que choca con las necesidades prácticas a las que debe servir el Derecho. Por eso, la sala de lo Penal acierta cuando anuncia su intención de mantener la actual línea jurisprudencial. La opinión pública ha centrado su rechazo a la sentencia del TC en argumentos de justicia material, puesto que es difícil aceptar que el castigo penal de conductas tan gra- L ves dependa de aspectos técnicos que favorecen a quienes han cometido actos jurídicamente reprochables. Desde un punto de vista institucional, la clave reside en que el intérprete supremo de la Norma Fundamental se ha extralimitado en el ejercicio de sus funciones. El artículo 123 de la Constitución dispone que el Tribunal Supremo es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes, salvo lo dispuesto en materia de garantías constitucionales En el plano puramente técnico, parece difícil incluir en esta categoría la cuestión del momento en que se interrumpe el plazo de prescripción, un problema de legalidad ordinaria que debe ser resuelto por los órganos correspondientes del Poder Judicial. Si se admite un criterio extensivo, cualquier asunto podría ser objeto de las ambiciones competenciales del Constitucional, alterando así el sentido de una institución que a veces pierde la noción respecto de sus propias señas de identidad. El TC vive un periodo en que se acumulan los problemas internos, cuando están pendientes decisiones de máxima trascendencia- -en este caso, inequívocamente constitucionales- -como es el estatuto catalán. No parece la mejor ocasión para abrir de nuevo una guerra de competencias con el Supremo que, en este caso, lleva toda la razón, tanto por criterios técnicos como por un principio de equilibrio institucional.