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ABC LUNES 25 s 2 s 2008 DEPORTES 109 EL MUNDO ES UNA HISTORIA RAPIDEZ FUERA DE JUEGO Fernando Castro Flórez La seleccionadora del fútbol femenino chino, la francesa Elisabeth Loisel AFP Indigesto hot pot La entrenadora de la selección nacional femenina de fútbol china, la francesa Elisabeth Loisel, está en la cuerda floja tras perder ayer la Copa de Asia ante Japón, pero, sobre todo, por oponerse a que sus jugadoras acudieran a un banquete oficial POR PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Ni discrepancias con las alineaciones ni con el sistema de juego. En China, donde la comida es una obsesiva cuestión de orgullo nacional, lo que puede decidir el futuro de un entrenador de fútbol es su estómago. O, más bien, el de sus jugadoras, porque eso es lo que le ocurre a la entrenadora de la selección nacional femenina de fútbol, la francesa Elisabeth Loisel, quien precisamente se encuentra en la cuerda floja por oponerse a que sus chicas acudieran a un banquete oficial. Fichada el pasado mes de octubre con la misión de llevar a China, como mínimo, a las semifinales de fútbol de los Juegos Olímpicos de Pekín, Loisel, que previamente había dirigido a Francia, empezó pronto a chocar con los responsables de la Federación por su fuerte temperamento y por sus frecuentes retrasos en los entrenamientos. Pero lo que colmó la paciencia oriental de las autoridades chinas fue su negativa a que las jugadoras asistieran a una cena de gala donde se iba a servir hot pot un plato tradicional procedente de Mongolia que consiste en especie de fondue de agua hirviendo donde se cuecen al instante todo tipo de carnes, pescados y verduras. A pesar de su delicioso sabor, Loisel prohibió ir a la cena a las Rosas de Acero como se conoce en China a la selección nacional femenina, al considerar que dicha comida tan pesada no era apropiada para su régimen. Una decisión que supuso una auténtica bofetada para la hospitalidad de los responsables de la Federación, que contravinieron la orden de la entrenadora y la cuestionaron públicamente en los medios de comunicación. La salud del equipo no está en manos de la seleccionadora, que no tiene derecho a interferir avisó el director del equipo, Zhang Jianqiang, mientras periódicos deportivos como el semanario Titán aseguraban que Loisel está en el filo de la navaja y que su única opción de seguir al frente del combinado femenino es ganar la Copa de Asia Oriental Este torneo, en el que han participado las selecciones de China, Japón y las dos Coreas, se ha celebrado durante esta última semana en Chongqing, una megalópolis enclavada al sur del gigante asiático en la ribera del río Yangtsé. A pesar del buen papel de la anfitriona, China, que ganó a Corea del Sur por 3- 2 y empató a cero con la potente selección norcoreana con una jugadora menos, el crédito de Loisel se agotó ayer después de que Japón se alzara finalmente con el trofeo tras derrotar por 3- 0 a su equipo. Antes de que comenzara el campeonato, el vicepresidente de la Federación China de Fútbol, Xie Yalong, se reunió con Elisabeth Loisel para zanjar el incidente del hot pot y darle todo su apoyo, pero todos los medios coinciden en que la entrenadora gala será despedida por este nuevo fracaso del fútbol del dragón rojo No en vano, su antecesora en el cargo, la sueca Marika Domanski- Lyfors, fue cesada tras la pobre actuación de China en la Copa del Mundo femenina. o estaba allí y, me apena confesarlo, no lo vi. Estaba intentando no precipitarme, como puede suceder, por el graderío cuando escuché griterío. Los chavales ya corrían como locos. Luego pude ver el acontecimiento en youtube; resulta que el padre de Jesús había grabado el gol y en TeleMadrid un par de locutores dicharacheros habían comentado la cosa de forma divertida. He estado preguntando a otros padres para saber si tan solo yo estoy afectado por la modorrez y resulta que casi ninguno pudo ver, en directo, esa maravilla. Emilio, profesional de la cosa deportiva, narra para mi deleite el asunto: su hijo la toca para Iván que larga un balón profundísimo al que llega Mario que mete, con su habitual elegancia, el gol. Se trata de un remake del tanto del Valladolid aunque, en este caso, si la cámara no miente tan solo habrían empleado cuatro segundos para profanar la meta de los rivales. De nuevo el Moscardó Infantil, algo más que un club (valga esta morcilla que delata mis otros colores) hace Historia. No he consultado el libro de los récords, pero seguro que si allí dicen que otros lo hicieron más rápido será mentira maliciosa. He vuelto, una y otra vez, a la red cibernética para intentar desentrañar el mágico misterio del gol vertiginoso y la verdad es que no soy capaz, tampoco aquí, de ver con claridad la cosa. Lo único que me queda claro es que son los míos y que están, lisa y llanamente, jubilosos: levantan los brazos, saltan alborozados, demuestran, como dice uno de los comentaristas catódicos, que son futuros craks Me gusta ver ese abrazo colectivo y como miran hacia el banquillo. Y, sobre todo, pienso que hay una justicia poética en que no se termine de saber quién es el autor del tanto porque, en realidad, es el fruto de un esfuerzo de todos, incluso de los que no estaban convocados ese día. No ca- Y La seleccionadora ofendió a media China por no dejar a sus jugadoras comer un típico guiso mongol Ojalá los mitineros aprendieran algo de estrategia para que el juego fuera menos aburrido y tosco be duda de que el gran estratega es Chema, un entrenador excelente fascinado por las posibilidades del corner, pero sobre todo capaz de enseñarle a los mozalbetes, tan dados a la ceguera del chupar, a comportarse como un organismo conjuntado. Venía pensando en las virtudes del trabajo en equipo cuando he escuchado el himno del PP pasado de revoluciones. Un coche de fieles intentaba adoctrinar a la nada metafísica con una cantinela que, por momentos, parecía sonar a puro y franco cachondeo. De pronto, un jubilado lanzó un comentario casi proverbial: Esos, como todos, van demasiado rápido Por un momento recordé una máxima de la antigüedad: Apresúrate despacio La conexión surrealizante entre el gol infantil y la política empantanada me lleva a proponer que los candidatos en liza acudan al entrenamiento del próximo martes en el barrio de Usera. Porque allí, no engaño a nadie, enseñan cómo sacar el balón desde la esquina; los del Moscardó a veces la tocan en corto, en otras ocasiones uno, en plan astuto, la deja pasar entre las patas o bien amaga que va chutar, otro acaricia el balón junto al banderín sin que nadie se de cuenta y así puede llegar un compañero mientras los enemigos piensan que el juego está detenido. Ojalá los mitineros, esos que van al debate con gráficos y papeles infames, las brigadas carteleras o el telonero del líder, aprendieran algo de estrategia para que el juego fuera menos aburrido y tosco. No saldremos del empate técnico mientras los que sacan del centro estén obsesionados por quedarse, como mediocres vocacionales, ahí pelando la pava. Hay que correr, como las liebres, hacia donde sea. Mientras jueguen a no perder, con esa retórica soporífera que les caracteriza, seguiremos pensando que la única Historia épica es la de unos niños que confiaron en sus posibilidades. Lo malo de los milagros es que suceden. Estaba a por uvas cuando metieron el gol más rápido, mi despiste no impide que ahora considere eso como algo memorable. Italo Calvino propuso la rapidez como una de las propuestas para el próximo milenio, ese en el que vivimos metidos más en el atasco y el miedo al radar camuflado que entregados a la libre velocidad. Dicen que el cuento más breve de la historia de la literatura lo escribió Augusto Monterroso: Cuando despertó el dinosaurio todavía estaba allí Cita kafkiana, alegoría política, testimonio de que los sueños siempre dejan un regalo.