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82 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 25 s 2 s 2008 ABC García Cárcel trata de desmitificar la guerra de la Independencia ABC MADRID. La guerra de la Independencia. La construcción del imaginario es el título del ciclo de conferencias que se celebrará en la Fundación Juan March a partir de mañana. El coordinador del ciclo es el historiador y colaborador de ABC Ricardo García Cárcel, y en él intervendrán historiadores españoles y franceses, que tratarán de ofrecer una visión desprovista de prejuicios sobre los acontecimientos ocurridos hace doscientos años. El propio Ricardo García Cárcel abrirá el ciclo con una conferencia titulada Los mitos y la historia de España El jueves, Gerard Dufour hablará sobre Daoíz, Velarde y el Dos de mayo H. O Donnell será el siguiente conferenciante, con una intervención el 4 de marzo titulada Los sitios y el Ejército español Los días 6 y 11 de marzo intervendrán, respectivamente, Antonio Moliner El mito de la guerrilla: El Empecinado y el cura Merino y Manuel Moreno Alonso José I y los afrancesados Y cerrará el ciclo el propio coordinador, el día 13 de marzo, con El sueño de la nación indomable La idea del ciclo, según García Cárcel, es presentar una nueva visión de una guerra que fue, dice, mitificada durante el franquismo. Sin embargo, en los últimos años, dice el historiador, se ha pasado al otro extremo del péndulo y se ha aplicado un revisionismo laminador, que, a caballo de la presión de los nacionalismos periféricos, los nacionalismos sin Estado, ha acabado por considerar como pura invención el propio concepto de guerra de la Independencia o guerra nacional. Según esta historiografía, el discurso nacional de la guerra nunca existió o fue simple explosión emocional reaccionaria y xenófoba Según García Cárcel, hay que enterrar una imagen de la guerra de la Independencia como producto exclusivo del franquismo y afrontar la memoria de 1808, sin inhibiciones ni lastres ideológicos. La asignatura pendiente de nuestra cultura colectiva es el desacomplejamiento del nacionalismo español, del nacionalismo de Estado, de la España de los ciudadanos, que se nutre, ciertamente, de la épica imperial, de los grandes héroes, de las viejas glorias políticas o culturales, pero también de los sufrimientos de los perdedores, de las lágrimas de los derrotados, de las angustias de los arbitristas El Cardenal Arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, junto a Gonzalo Anes y Carlos Seco Serrano (de izquierda a derecha) DANIEL G. LÓPEZ Si sucumbe a fuerzas disgregadoras, España dejará de ser España El Cardenal Antonio Cañizares ingresó anoche en la Real Academia de la Historia ANTONIO ASTORGA MADRID. Como un don agradeció ayer el Cardenal Arzobispo de Toledo y Primado de España, Antonio Cañizares Llovera, su ingreso en la Real Academia de la Historia (RAH) donde ocupará la vacante de Antonio Rumeu de Armas. En la mesa presidencial, Gonzalo Anes, director de la RAH, y los académicos Carlos Seco Serrano y Eloy Benito Ruano. En el estrado le arropaba una amplísima representación eclesiástica, comandada por el Nuncio de Su Santidad en España, Manuel Monteiro; y por el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez. Le acompañaban el cardenal emérito de Toledo, Francisco Álvarez; el Infante Don Carlos de Borbón y su esposa, Ana de Borbón y Orleans, y los Duques de Segorbe. En primera fila, el obispo auxiliar de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, los obispos auxiliares de Toledo y el obispo de Segovia. La política estuvo representada por el vicepresidente primero de la Junta de Castilla- La Mancha, Fernando Lamata; el alcalde de Toledo, Emiliano GarcíaPage, ambos del PSOE; y la presidenta del PP en Castilla- La Mancha, María Dolores de Cospedal. El ex secretario de Estado Miguel Ángel Cortés; y el conseller de Bienestar Social de la Generalitat Valenciana, Juan Cotino, le escuchaban. Antonio Cañizares leyó un discurso sobre el esplendor visigótico como momento clave para la edificación de España y su futuro El purpurado rememoró el III Concilio de Toledo, que arrancó un 8 de mayo, en 589, y con él una trayectoria histórica de unidad que, aún con sus dificultades y momentos críticos en el tiempo, no ha visto interrumpida España hasta nuestros días Tras citar a Julián Marías- La España perdida o destruida por los árabes se convierte en empresa España se ve como perdida y al mismo tiempo buscada Cañizares consideró que así también se vive hoy en la conciencia de la mayoría de nosotros, y así lo afirmó, tan inteligente como vigorosamente, nuestro querido Rey Don Juan Carlos al apelar a todos a la unidad de España Aquel Concilio de Toledo fundó y marcó el esplendor visigótico, olvidado por completo para muchos y borrado de los libros de Historia de la escuela- -donde se debería enseñar a ser lo que somos como pueblo- Para Cañizares, prescindir del legado en el que está entrañada la gran Tradición cristiana, perder esta memoria histórica, es exponernos a hacer una historia contra nosotros- -contra el hombre mismo- -o a que nos la hagan otros, o a que nos la impongan, en la ejecución de su proyecto quienes detenten el poder o estén cercanos a él El Cardenal Arzobispo de Toledo- -que advirtió que relegar a Dios al ámbito de lo privado pone en peligro la supervivencia de Europa, de una sociedad democrática, de un Estado de derecho -se preguntó en voz alta: ¿Será cristiana la España del mañana? Lo será- -contestó- -en cuanto se mantenga en sus raíces, en cuanto mantenga viva su memoria y su identidad. ¿Será España si deja de ser cristiana? Si deja de ser cristiana, si sucumbe a fuerzas disgregadoras, y olvida o, peor, suprime las raíces cristianas que le dan unidad e identidad- -cosa posible como en otros lugares sucedió- España dejará de ser España, dejará sencillamente de ser Menos apocalíptico, Cañizares concluyó que la herencia del esplendor visigótico y el rostro que lo identifica, la memoria y la identidad de lo que allí nace- -España- se quiera o no son inseparables de la cristianía que la han hecho posible. Esta es una verdad histórica que tal vez la cultura dominante del momento trata de relegar al olvido y fuerza a ignorarla, o superarla Y concluyó recordando las palabras dirigidas a Europa que Juan Pablo II esculpió en Compostela: España, ¡vuelve a encontrarte! Sé tú misma. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en otros continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios Una amplia representación eclesiástica y políticos del PP y del PSOE asistieron al acto