Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 ELECCIONES 9 M ESPAÑA DECISIVO CARA A CARA EN TV LUNES 25 s 2 s 2008 ABC El debate del desempate o la decepción Zapatero y Rajoy recuperan los cara a cara igualados, con una fórmula encorsetada y empeñados en no fallar a sus partidarios ÁNGEL COLLADO MADRID. Con un persistente empate técnico diagnosticado por todas las encuestas- -las privadas y las del CIS- -y que viene sobre todo avalado por el resultado de las últimas elecciones municipales de hace sólo ocho meses- -un punto de ventaja para el PP sobre el PSOE- vuelven hoy a España los debates electorales entre los dos candidatos a la Presidencia del Gobierno después de 15 años de sequía. Y reaparece la fórmula más genuina de la política como espectáculo televisivo también por eso, porque el resultado no está nada claro y los dos principales partidos los necesitan: José Luis Rodríguez Zapatero para intentar despegarse y Mariano Rajoy para superar al contrario, aunque sea por la mínima. Después de un mes de negociaciones para cerrar los dos cara a cara el de esta noche y el del próximo lunes 3 de marzo; acordar su duración de hora y media, el temario de lo que abordará- -de todo, desde el terrorismo al cambio climático- -el campo de juego y el árbitro, en ambos partidos sostienen ahora que tampoco serán decisivos en el resultado de las elecciones, salvo imprevisibles derrumbes de los candidatos. En el PSOE y en el PP aseguran que, de entrada, los debates no moverán más uno o dos puntos la intención de voto. Es cierto que llevan todo muy pactado para que sean lo menos periodísticos posible y puedan Zapatero y Rajoy colocar el grueso de su guión de campaña en píldoras. Se presentan al tribunal de los espectadores con unas preguntas que ellos mismos se han confeccionado y que responderán en el orden y el tiempo que han decidido sus equipos de campaña hace más de un mes. Que nadie espere una confrontación viva, improvisación o duelos dialécticos de altura. Pero si es verdad que los debates pueden mover hasta dos puntos en intención de voto, es la cifra que le bastaría al PSOE para repetir una victoria como la de hace cuatro años para seguir en el poder con el apoyo de sus aliados nacionalistas, o el que le valdría al PP para llegar al empate real y obtener más escaños que los socialistas. José María Aznar, con un solo punto más que Felipe González en las elecciones de 1996, llegó a los 156 diputados y gobernó. Los objetivos del presidente del Gobierno y del jefe de la oposición son muy diferentes. Para Zapatero es una gran oportunidad para movilizar al conjunto de la izquierda, un reto que tiene pendiente desde que empezó la precampaña. Según los sondeos, sigue sin convencer a la masa social que le dio el poder en 2004, a la que sí supo estimular después de los atentados del 11- M para que votaran contra el PP. Si el jefe del Ejecutivo sigue el sistema clásico que aplicó para ganar las elecciones primero y para aislar después a la oposición desde el poder, aunque en el resto de la campaña insista en elevar la tensión, ante las cámaras de televisión venderá su imagen más simpática y optimista, de talante y sonrisa. En el Partido Popular reconocen que Zapatero puede ser el peor presidente del Gobierno de la democracia, casi tan sectario como González y un irresponsable, pero muy televisivo En contra de esa buena imagen de hace cuatro años juegan los hechos de la legislatura: la ruptura de consensos y el empeño en la negociación con ETA por encima de todo. En la base de datos del CIS figura como el jefe del Ejecutivo español que más deprisa ha perdido el crédito ante los ciudadanos. Ha pasado de ser un gobernante fiable para casi el 70 por ciento de los consultados nada más llegar al poder, a sólo ser de fiar para sus votantes. Ahora, su imagen encandila o irrita y ya no tiene el cómodo margen de la indiferencia como antaño. LAS CLAVES DEL DEBATE Los objetivos Zapatero intentará con sus mensajes movilizar al conjunto de la izquierda que fue a votar en masa en 2004 contra el PP con la utilización de los atentados del 11- M como palanca. Dedica la campaña a buscar una alta participación de esos sectores sociales, algo renuentes esta vez, según las encuestas. No busca nuevos votantes, pero precisa asegurarse a los de siempre. Rajoy, además de convencer a su electorado, necesita atraerse a los ciudadanos que todavía dudan a quién votar porque están decepcionados con el Gobierno de Zapatero pero siguen sin ver clara la alternativa. Requiere nuevos apoyos para romper el empate a su favor. Los precedentes. En las elecciones de 1993 hubo dos debates entre González y Aznar. El primero lo ganó el presidente del PP y el segundo el entonces presidente del Gobierno, un empate de difícil evaluación sobre su influencia en el resultados de los comicios. Argumento frente a imagen. Zapatero se maneja mejor en televisión que en el Congreso. Su fuerte es la imagen. Rajoy es lo contrario. Sin embargo, el presidente del Gobierno, después de cuatro años en el poder, tiene más complicado vender talante y sonrisa. Rajoy ha mejorado con una nueva imagen más suelta inaugurada en Tengo una pregunta para usted El porcentaje apropiado PSOE y PP reconocen que en TV no moverán más de uno o dos puntos en intención de voto, pero puede ser la diferencia entre el éxito o la derrota Pero el papel más complicado en el debate lo tiene Rajoy. No puede permitirse un traspiés en la campaña y hoy tiene que quedar bien entre sus votantes, convencer a los que dudan entre PP y PSOE por lo mal que lo ha hecho Zapatero en las cuestiones de Estado para que acaben de confiar en él y, además, no molestar o irritar al elector progre en genérico, decepcionado con Zapatero que tiende a quedarse en casa el 9- M y que sólo iría a votar al PSOE si percibe un riesgo evidente de triunfo de la derecha extrema que le pintan desde La Moncloa y Ferraz. El jefe de la oposición probará en televisión con su nueva imagen de los últimos meses, más natural incisiva y directa, la suya, la que tenía antes de que Aznar le nombrara sucesor y recuperó precisamente ante las cámaras de televisión en Tengo una pregunta para usted En el PSOE consideran que el punto más débil del PP es la imagen de su jefe. Si Rajoy, además de convencer a los suyos, no molesta a los del adversario ganará puntos para romper el empate. El debate puede ser decisivo pero también decepcionante si no está a la altura de la enorme expectación despertada por los partidos y las televisiones. ABC. es Especial sobre las elecciones, vídeos e imágenes en abc. es