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90 CULTURAyESPECTÁCULOS DOMINGO 24 s 2 s 2008 ABC Muere Palau i Fabre, el poeta alquimista Poeta, dramaturgo y uno de los máximos especialistas en Picasso, falleció ayer a los 90 años, al sufrir un empeoramiento de la enfermedad crónica que padecía. El Palau de la Generalitat acogerá mañana un acto de despedida a este gran intelectual POR ARNAU PUIG BARCELONA. Josep Palau i Fabre (Barcelona, 1917- 2008) niño barcelonés de familia burguesa bien estante al frente de una tienda de productos suntuarios de nivel medio, de padre artista, pintor de mediocre baremo acreditado, y madre de espíritu dominante, se siente, desde muy joven, letra herido, y la escritura al servicio de la sensibilidad será, ya antes de la guerra civil española, el instrumento abrazado por él para andar y enfrentarse a este mundo, lo que hará que, muy joven aún, entreviste a Federico García Lorca, a propósito de Yerma en su paso por Barcelona en 1935. Escritor en lengua catalana, desde buen principio, acabará dominando y escribiendo tres lenguas, la propia de nacimiento, el castellano y el francés. Después de la formación universitaria, iniciada en Barcelona a causa de la guerra civil en 1939, inmediatamente sintió la necesidad de retomar la escritura y publicación directa en catalán, entonces prohibida. Puso en marcha una revista clandestina, Poesía y, poco después, otra más general, en cuanto a disciplinas tratadas, Ariel. El contenido de sus escritos le enfrentó con sus amigos de generación, su propio carácter, bronco, duro y muy creído de sí mismo, y su duro afán de trabajo, le llevó a un exilio cultural y político en 1945; atravesando clandestinamente la frontera, se instaló en París, después de romper con su propia familia, que le desheredó. Ya establecido en las más pésimas condiciones de vida en París, en la célebre Île Saint Louis, en el corazón más destartalado de la ciudad, allí publicó su moralmente escandaloso poema Cáncer, 1946, y, en 1952, una antología de su obra Poemes de l Alquimista, término que, en aposición, va a estigmatizar para siempre su estro poético, con el que se sintió identificado y que en infinidad de ocasiones retomaría. Como sustento material cotidiano, acabó teniendo la asistencia de la Embajada de México en París, que le designó secretario del recién fundado Pabellón de estudiantes mexicanos en la Ciudad Universitaria. Su exilio parisino duró hasta 1961 y, al regresar, quiso aislarse, lo que hizo en un pueblecito de la Costa Brava, Gifreu. Más tarde se instaló en el piso familiar de Barcelona, después de la reconciliación con la madre. Con su poderosa sensibilidad, en realidad atendía a todo: la poesía, el teatro, bajo la forma de la tragedia y en torno al mito del amante lascivo y espiritual perpetuo, el Don Juan, con un trasfondo siempre desde el teatro duro y lacerado de Artaud; se dedicó al cine, como actor y como guionista; pero también se sentía rapsoda y recitaba públicamente a García Lorca, Walt Whitman, Rimbaud, y otros poetas, siempre que tuvieran un trasfondo trágico. Con el paso del tiempo y bajo el inclemente cielo plomizo de la ciudad del Sena, acabó atrapado por la ingente personalidad de Picasso, de quien empezó, con el trato personal, a escribir su biografía espiritual y plástica: tres gruesos volúmenes publicados ya, pero escrita la casi totalidad de su texto vital; salpicaba esa obra troncal con multitud de otros ensayos ocasionalmente publicados, y en donde se asiste a esa inmensa pasión personal picasiana: Vides de Picasso, 1962; una biografía popular sobre el artista Picasso, 1963; Doble assaig sobre Picasso, 1964; Picasso a Catalunya, 1967 y 1975; Picasso per Picasso, 1970, estudio y comentario de sus retratos; Picasso i els seus amics catalans y L extraordinària vida de Picasso, 1971, un Picasso para niños. Y ello hasta esos últimos tiempos, con un Estimat Picasso, 2005. Pero, por propia confesión, su pasión radical ha sido la poesía y el teatro, con recitado o representación pública de algunas obras en esos últimos tiempos. Su personaje trágico, Don Joan, autorretrato de sí mismo, y su concepto del poeta como un tratante de elixires le han asistido siempre. Una versión en castellano, bajo el título de Don Juan, el príncipe de las tinieblas se ha estrenado recientemente en Madrid. Hay una edición de su obra teatral, Atrapado por Picasso Duro afán de trabajo Josep Palau i Fabre, en un viaje a Madrid en 2003 con el ácido erotismo que la caracteriza, bajo el epígrafe de Teatre de Josep Palau i Fabre, 1977; su obra poética se ha recopilado en Quaderns de l Alquimista, 1984. También ha sido un notable cuentista: Contes de capçalera, 1995. No obstante, ha sido injustamente tratado en su propia tierra, aunque paulatinamente ha recibido el premio Nacional de Cultura, 1996, y el premio de Honor JAVIER PRIETO Padeció un exilio cultural y político en 1945; atravesando clandestinamente la frontera, se instaló en París, tras romper con su propia familia, que le desheredó de las Letras Catalanas, 1999. Finalmente, después de un recorrido migratorio con su obra literaria a cuestas y las obras de arte familiares y de Picasso propias, encontró cobijo en el pueblo marinero- -junto al sol y el mar, su obsesión- -de Caldas d Estrac, en El Maresme, en donde una casa museo, construida expresamente por el Municipio, se ha convertido en el mausoleo de sus pasiones.