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42 ECONOMÍAyNEGOCIOS En portada s Dos modelos para encarar la política económica española DOMINGO 24 s 2 s 2008 ABC (Viene de la página anterior) pate técnico entre los dos candidatos a la presidencia del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, por lo que cualquier detalle en las propuestas podría jugar a favor de PSOE o PP. Algunos analistas político- económicos aseguran que entre socialistas y populares la victoria se jugará sobre un puñado de votos y sobre los detalles, pues hasta ahora- -coinciden- no han salido a flote grandes ideas de renovación, capaces de desplazar votos de un campo a otro. Tras una década de crecimiento medio del PIB del 3,5 anual, la sensación generalizada es de que España se está enfrentando a un cambio de ciclo, y que la receta expansionista de José María Aznar primero y de Rodríguez Zapatero después se está agotando. El boom de la construcción y el consumo efusivo, producto de unos tipos de interés históricamente bajos, ha pasado. Ante esta situación, el PP de Rajoy ha optado por una filosofía presupuestaria que basa su fórmula en la conveniencia de que sean los ciudadanos y las empresas los que dispongan de recursos en sus bolsillos para poder dinamizar la economía. Para ello, las rebajas fiscales constituyen una herramienta fundamental sobre la que actuar. Apuestan por un nuevo IRPF que permita que pensionistas y trabajadores con ingresos inferiores a los 16.000 euros dejen de pagar el impuesto. La rebaja media del tributo será del 16 y afectará tanto a los que más ganan, que saldrán beneficiados por la reducción de los tipos máximos- -que pasarán del 43 al 40 -como a los que menos, ya que se reducen también el tipo mínimo- -del 24 al 20 -y el medio, hasta el 30 frente a los actuales 37 y 28 Y para animar a las mujeres a incorporarse al mundo laboral, prevén crear una deducción de mil euros, similar a la paga que ahora reciben las madres que trabajan fuera del hogar. Gracias a esta deducción las trabajadoras con ingresos inferiores a los 18.500 ó 19.000 euros no pagarán IRPF. Como medida de apoyo a la familia, los populares también han propuesto aumentar un 40 %l as deducciones personales y familiares. En total, con esta rebaja del IRPF el PP pretende dejar en ma- Rebajas fiscales populares Los socialistas creen que la economía española sufre sólo un constipado pasajero Según el PP, España tiene un gripazo y necesita ambiciosas reformas nos de los consumidores más de 10.000 millones de euros. En el Impuesto de Sociedades, varios dirigentes populares han avanzado que su formación vería factible una rebaja de hasta diez puntos del tipo general de este impuesto, que ahora se sitúa en el 30 a lo largo de la próxima legislatura. De momento, el PP ha prometido una rebaja del 5 en el tipo general, hasta el 25 mientras las pymes pagarán un 20 por sus beneficios. Por último, el Impuesto de Patrimonio queda condenado a la desaparición, así como el de Sucesiones, si bien las comunidades en las que gobierna el PP ya lo han suprimido casi en su totalidad para herencias de padres a hijos y viceversa, y entre cónyuges. Así, mientras los populares se afanan en convertir las rebajas fiscales en una herramienta fundamental sobre la que actuar, será la reforma fiscal más importante de la democracia, que pretende mejorar el potencial económico dicen desde el PP los socialistas lanzan unas mini propuestas. Tanto es así, que el candidato del PP por Murcia al Congreso de los Diputados, Vicente Martínez- Pujalte, ha resumido la política del PSOE para afrontar la carrera electoral en ocurrencias de sábado por la tarde en referencia a la medida propuesta por el presidente del Gobierno de devolver 400 euros del IRPF a los trabajadores y pensionistas. Zapatero se comprometió finalmente a ampliar esta deduc- ción a los autónomos, tras las quejas de este coletivo. A pesar de que los socialistas habían anunciado que no iban a entrar en una especie de guerra de subastas fiscales con los populares, Zapatero decidió seguir tirando de superávit. otros 5.000 millones de euros, cerca de la cuarta parte del mismo, y repartirlo entre 13 millones de españoles a razón de 400 euros por cabeza. No habrá más cambios en el IRPF, salvo adaptar cada año tarifas y deducciones a la inflación prevista, lo que en el fondo, como ha ocurrido este año, se traduce en una subida encubierta de impuestos, ya que mientras la previsión es siempre del 2 la inflación real llega hasta a duplicar esta cifra. Algo más generosos son los socialistas con el tributo que grava los beneficios empresariales, el Impuesto sobre Sociedades, ya que se comprometen a adaptar los tipos al contexto internacional, de modo que si nuestros vecinos europeos los bajan, España también, para evitar que nuestras empresas sean menos competitivas. Pese al debate interno que surgió en el PSOE por la supresión del Impuesto del Patrimonio, que grava la mera posesión de bienes- -los socialistas siempre acusaron al PP de querer bajar los impuestos a los ricos- el presidente Zapatero se ha comprometido a eliminarlo y, además, de manera urgente. Bajar impuestos a los ricos Menos afortunados serán los ciudadanos que reciban herencias en los próximos años, ya que el PSOE quiere fijar un mínimo común para las herencias en todo el territorio, salvo País Vasco y Navarra, que de aplicarse supondría una subida del tributo en aquellas comunidades que ya lo han eliminado. Por tanto la propuesta de los socialistas, que pasa por que no paguen el tributo las personas que reciban herencias inferiores a 60.000 euros (más la vivienda habitual y el negocio familiar del que dependen económicamente los herederos) puede traducirse para muchos ciudadanos en una subida de impuestos. Tirando de chequera, los socialistas han lanzado otras medidas sociales, con la supuesta tranquilidad que da el colchón del superávit de las cuentas públicas. Un superávit que, parece olvidar el Gobierno y el Partido Socialista, no está garantizado de por vida ni mucho menos y se explica por el fuerte incremento de la recaudación tributaria. Si las cosas cambian, como parece que esta ocurriendo, y el aumento de los ingresos se frena, el superávit no será tal y el aumento del gasto público puede ser incluso una losa. La apuesta socialista pasa, por tanto por aumentar la protección social, que prima sobre cualquier otro punto. Tras el cheque bebé y la renta de emancipación para que los jó (Pasa a la página 45)