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40 INTERNACIONAL DOMINGO 24 s 2 s 2008 ABC La mujer en Arabia se ve confinada al pequeño universo de su casa o a los espacios reservados para ella Telefonistas en un hospital en Jeddah; la incorporación de la mujer a algunos trabajos es una de las pocas aperturas en Arabia Saudí REUTERS de que no todas las saudíes tienen la misma suerte. Desde que nacen hasta que mueren, las mujeres en Arabia Saudí son menores de edad ante la ley. Su custodia pasa del padre al marido y, en caso de enviudar, a los hijos varones o a los hermanos. De ellos dependen para obtener un pasaporte o para viajar dentro del país, algo que nunca podrán hacer en su propio coche, ya que tienen prohibido conducir. También necesitan un permiso si deciden estudiar en la Universidad, donde muchas de las carreras, como la de ingeniería o la de derecho, están vetadas para ellas. En la calle, deben de ir siempre acompañadas al menos por un guardián familiar. Cambio de mentalidad Lo que Yara no puede hacer En Arabia Saudí, donde se aplica la sharia de una de sus ramas más estrictas, el wahabismo, la segregación de sexos es total. Un apartheid de géneros vigilado por los miembros del Comité para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio POR PAULA ROSAS EL CAIRO. Yara viste de negro de pies a cabeza y cubre perfectamente su pelo con un velo. Se considera buena musulmana, temerosa de Dios, que a sus 37 años le ha dado ya tres hijos. El mes pasado, tras un corte de luz en su oficina de Riad, Yara bajó a la cafetería más cercana para utilizar internet acompañada de varios de sus colegas. Pero Yara cometió un error, un pecado Ninguno de esos hombres era un familiar suyo, así que Yara fue arrestada por la policía religiosa, registrada de arriba abajo y enviada a una cárcel de mujeres. Gracias a los contactos de su marido, Yara sólo tuvo que pasar una noche en prisión. G no tuvo tanta suerte. La mujer que se esconde tras esta inicial es tristemente conocida en medio mundo por haber sido condenada a 200 latigazos y seis meses de cárcel tras haber sido brutalmente violada por un grupo de jóvenes. Su crimen: sentarse a solas en un coche con un antiguo novio. En Arabia Saudí, donde se aplica la sharia o ley islámica de acuerdo con una de sus ramas más estrictas, el wahabismo, la segregación de sexos fuera del hogar es total. Un auténtico apartheid de géneros vigilado por los miembros del Comité para la Propagación de la Virtud y la Prevención del Vicio, la mutawa que alecciona, acusa y detiene a todo el que no cumpla con la norma religiosa. Sólo en 2005 se produjeron cerca de 400.000 detenciones, según datos de Human Rights Watch. La separación perjudica especialmente a la mujer, la más desamparada ante la ley, que se ve confinada al pequeño universo de su casa o a los espacios reservados especialmente para ellas en los lugares de trabajo, en los centros comerciales o los restaurantes. En los últimos siete años hemos visto un gran cambio en Arabia Saudí, una mayor apertura. Las mujeres ya pueden tener, por ejemplo, sus propias empresas. Pero, ¿es esta la velocidad que queremos para el cambio? La respuesta es no señala Sabria Jawhar, que durante años dirigió un equipo de mujeres periodistas en el diario Saudi Gazette La falta de legislación que proteja a las mujeres es el mayor problema en el reino wahabí, opina Jawhar, cuyo Gobierno es muy sensible al tema social y acaba aceptando la visión de los más conservadores. El mundo está cambiando, y Arabia Saudí debe aprovechar esta oportunidad explica Jawhar, que se considera una privilegiada por tener una familia liberal que le ha permitido hacer lo que quiera con su vida aunque es consciente Para Hoda Badram, presidenta de la Alianza para las Mujeres Árabes, se está gestando, no obstante, un cambio de mentalidad en el país. Prueba de ello es el movimiento organizado en los últimos años para dar a las mujeres el derecho a conducir, liderado por las valientes Wajiha al Hweidar y Fuzia al Ayuni. Pese a que pueda parecer un derecho menor, levantar el veto a las mujeres conductoras sería un gran cambio, ya que conducir está considerado como una actividad muy emancipadora explica Badran. Sin embargo, ante la ley, las mujeres siguen siendo seres inferiores, cuyo testimonio no es fiable por ser emocionales y olvidadizas entre otras lindezas. Los cambios son lentos y tímidos y, en coche o a pie, aún queda un largo camino por recorrer. Detenidos por intentar ligar P. R. EL CAIRO. Aunque las mujeres son las principales perjudicadas por la estricta separación de sexos en el conservador reino saudí, los hombres tampoco se libran de la intolerante policía religiosa. El pasado jueves, 57 jóvenes fueron detenidos en varios centros comerciales de La Meca por intentar ligar. Según la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio, los hombres iban vestidos de forma indecente y estaban poniendo música y bailando para atraer la atención de las mujeres Más de 20 policías arrestaron a los jóvenes. Una comisión de investigación estudia actualmente el caso, y liberará a aquéllos que sean inocentes según publicó el diario Saudi Gazette Ligar se está convirtiendo en una misión imposible en Arabia Saudí. Este mes, la policía religiosa prohibió la venta de rosas rojas y regalos románticos en San Valentín, una fiesta pagana y cristiana