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ABC ELECCIONES 9 M DOMINGO 24- -2- -2008 El ANÁLISIS ESPAÑA 17 El sudoku que viene Una de las causas por las que el debate no pudo, no ya apasionar al ciudadano medio, sino tan siquiera al metido en harina, residió en el exceso de cautelas. Se pactaron los tiempos hasta tal extremo, que se asistió a una superposición de monólogos todavía más intrigante, al que me referiré luego. Las cifras dominaron el debate. Las cifras son muy reveladoras cuando se colocan en su contexto, pero no tanto cuando se escogen a conveniencia y sin precisar su significado auténtico. No supimos en qué, ni cómo, ni cuándo, había mejorado la productividad española, ni el valor de esta presunta mejora con respecto a la registrada en nuestro entorno. Solbes, casi a hurtadillas, mostró un gráfico sobre la evolución de la renta per cápita al que le faltaba el cacho del final- ¿se sorprenden? La renta per cápita ha variado de modo menos favorable que el PIB, por no hablar de la capacidad adquisitiva de los salarios- Ello dicho, conviene añadir que Solbes mostró más aplomo y seguridad que su rival. Me sorprendió, por cierto, que Pizarro no se supiera bien los datos de inflación de años pretéritos. Pizarro es abogado del Estado y notario, y goza, presumiblemente, de una memoria excepcional. Sus ignorancias locales sugieren que no se había preparado para el encuentro con el denuedo suficiente. Cometió otros dos errores notorios, uno por exceso, y otro por defecto. Fue excesivo, y demagógico, que acusara al Gobierno de malgastar las rentas públicas en subvencionar a la parte supérstite de ANV La salvación parcial de ANV ha sido un gigantesco error político. Y es verdad que los sueldos de los concejales proetarras podrían financiar actividades terroristas. Pero las cantidades no son significativas en términos globales, y fue una salida de pata de banco sacarlas a relucir en una discusión económica. El error por defecto, consistió en no señalar que el pensamiento económico del ministro guarda una relación tenue, por decirlo suavemente, con las iniciativas del presidente. Los conflictos han sido frecuentes, hasta el punto de que Solbes ha estado al borde de la dimisión en varias ocasiones. Pizarro pudo apretar esa tecla, y no lo hizo. Se equivocó también al no precisar que lo preocupante no son las cifras del paro, sino su crecimiento repentino y brusco y los indicios de que anuncian una tendencia. Solbes sacó más fruto de las relativas fortalezas de su mandato, que Pizarro de las obvias insuficiencias que han empezado a apuntarse recientemente. También es verdad que Pizarro se estrena como político, y que no se le puede pedir que dé el do de pecho cuando todavía está haciendo escalas. Vayamos al silencio intrigante que mencioné hace un rato. Aunque Pizarro se refirió a la unidad de mercado, no se metió de verdad en la cuestión territorial. En particular, no dijo que los presupuestos, a partir de ahora, y salvo que sea derribado el Estatut, tendrán que hacerse tras pactar bilateralmente con Cataluña, y que será difícil no extender el mismo trato a otras comunidades, empezando por la madrileña. No habló, en fin, del sudoku, fórmula feliz acuñada por Solbes para resumir una situación imposible. Álvaro Delgado- Gal IGNACIO GIL TODO POR LA POLÍTICA POR P. CERVILLA MADRID. Esta podría ser la máxima de los dos últimos años de la vida de Cayetana Álvarez de Toledo. Ha dejado todo por la política, su incursión en el periodismo y su gusto por la Historia Moderna, que le llevó a realizar una tesis de la mano del hispanista John. H. Elliot. En un momento en el que el poder de las mujeres está en alza en el seno de los partidos políticos, Cayetana se ha subido al tren del poder, de la mano de Angel Acebes, y ya camina veloz, aunque ella no lo quiera reconocer, a lo más alto de la política. En esta carrera vertiginosa ha dejado algunas cosas en el camino, la vida política es muy absorbente y tiene unos horarios muy esclavos pero cuenta con el apoyo y la complicidad de su marido, que le ayuda a mantener el equilibrio con tu vida familiar, personal y de amigos Ha dejado de ir al cine, pero aprovecha su tiempo libre para ir al campo, dar paseos y despejarme Haré un sumario rápido del debate entre Solbes y Pizarro. Según los telespectadores, ganó Solbes; mi opinión es la misma que la de los telespectadores. Pero el debate careció de interés porque no se consiguió adivinar en qué puntos de sustancia diferían los dos protagonistas. Sobre el papel, Solbes está más abierto al gasto público que Pizarro, y éste a la reducción de impuestos que aquél. Pero se trata de inflexiones, no de contrastes dramáticos. Sobre la inmigración incontrolada, factor clave en el crecimiento español de última generación y fuente probable de apuros cuando vengan las vacas flacas, no se habló nada. Y del futuro, tampoco. En definitiva, un aburrimiento. Una de las causas por las que el debate no pudo, no ya apasionar al ciudadano medio, sino tan siquiera al metido en harina, residió en el exceso de cautelas. Se habían pautado los tiempos de intervención hasta tal extremo, que no se asistió a un diálogo sino a una superposición de monólogos. Es probable, igualmente, que se hubiese convenido no tocar determinados puntos: no se comprende de otra manera que no se hablara en ningún momento del culebrón de Endesa. Se apreció otro silencio Pedro Solbes sacó más fruto de las fortalezas de su mandato que Pizarro de las insuficiencias