Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE tar de los momentos agradables de la vida y que a veces se nos escapan casi sin darnos cuenta... -El equipo de colaboradores es bastante curioso... -Ventajas de haberme movido tanto en estos años y en distintos, sectores, porque he tenido la suerte de incorporar gente muy buena. (Pide unos segundos para no traspapelar ningún nombre a la hora tan intempestiva a la que hablamos... Bueno, ante todo tengo que destacar el trabajo del subdirector del programa, Jesús M MartínezDel Rey. ¡No se qué sería del programa sin él! En cuanto a los demás, de los viajes se encarga Arantxa Neira, que tan pronto está ahí al lado como en la otra punta del mundo. Pepe Barrena es un especialista en gastronomía, pero de verdad, de los que te descubren restaurantes y productos fantásticos, tengas el bolsillo que tengas. Ana Escobar está en las novedades, en lo último, desde una tienda a un espectáculo. Juanjo Alonso es nuestro Capitán Pedales... ¡Hablo en serio! Sugiere rutas en bicicleta por los rincones más insospechados y es el mejor guía para planificar salidas en fa- milia, con niños... Michel Meyer no es solo un peluquero que ha creado escuela y un diseñador estupendo: en el programa habla de tendencias sociales, de movimientos culturales, de ideas que están flotando por el mundo y que ya están influyendo en nuestra forma de vivir o influirán pronto. Eduardo Garrigues, el embajador, nos aporta su experiencia y su mundo y nos abre esas puertas que suelen ser algo herméticas... Miguel Mirones es presidente del Instituto para la Calidad Turística y tiene un punto de vista muy interesante y muy exigente... Rafael Pola, vicepresidente de Publicis, es otro de esos descubrimientos nos aporta su experiencia en viajes realmente lejanos y sorprendentes. Y Alfonso Palomares, veterano periodista y antiguo presidente de EFE, no habla de lo que uno podría imaginar, sino de estilo de vida pero en un sentido profundo, sobre los momentos, las cosas pequeñas, los días fugaces... -Lo que se oye en La Buena Vida los domingos es el final de un proceso. ¿Cómo se llega hasta ahí? -Pienso que es más fácil que en un medio escrito porque no tienes ciertas limitaciones, por ejemplo gráficas. El esquema general del programa suele cerrarse el martes, pero hay un margen. Un par de días antes de la emisión ajustamos todos los detalles, pero cada uno hace lo que tiene que hacer a su ritmo. Yo suelo buscar las músicas en casa, cuando estoy tranquila porque es algo que me gusta mucho... En fin, estamos organizados, pero sin más horario estricto que el del programa. -Hablamos de lujo, de buena vida pero no falta quien tacha todo eso de frivolidad y poco realismo: vamos, que hay mucho mileurista -El mayor lujo es el tiempo. Disponer de tiempo para disfrutar de la vida... o aprovechar el que tengamos de la mejor manera. Nuestras ideas ahorran tiempo, como decía antes. Pero hablar de un hotel maravilloso o de un viaje increíble también es una invitación a soñar... Hay cosas que nunca haríamos, aunque pudiéramos, pero nos gusta saber de ellas y disfrutarlas sin salir de casa. LUGAR DE LA VIDA Otilia Mónica FernándezAceytuno Otilia me la regaló mi amiga Blanca, junto con su hermano Octavio. El perro siempre fue más inquieto, y Otilia una santa. Mis hijos se avergüenzan de estos nombres, pero yo los mantuve porque son los que trajeron de cachorros ya que a toda la camada les pusieron nombres que empezaran por O Hace algunos años, cuando jugando con un plástico que aún tenía fertilizante, se envenenaron mis perros, llamé a Tito y mientras venía fui a rescatarlos del maizal donde estaban tumbados, medio muertos. Los llevé en brazos a casa, y cuando cargaba con el segundo, llegó Tito en el coche, y mientras los metía en el maletero me preguntó: ¿Cómo se llaman los perros? Yo no podía casi ni hablar del disgusto, empapada de lágrimas, barro y lluvia: Se llaman Otilia y Octavio Y entonces me dijo Tito: Estás de coña, ¿no? Que no, de verdad, que se llaman Otilia y Octavio. Es que Octavio me llamo yo Es verdad: nunca acabas de conocer a la gente. Veinte años hace que conocemos a Tito, y no supe hasta ese día que se llama Octavio. También un empleado del Ikea que vino el año pasado a traerme unos sofás desde Madrid, me gastó con bastante sorna una broma a propósito de Otilia. Era esta época del año, cuando el campo de grelos de al lado florece y es tal la profusión de flores amarillas que parece un campo de mentira, porque además, como ya no valen los grelos para comer, se llena de vacas que pastan las flores. Venía acompañado de dos inmigrantes que miraban todo como si aquello les recordara a su tierra, hasta que su jefe, muy castizo, gastó la broma: Ven, Niebla, ven Se llama Otilia le dijo mi marido. Y entonces fue cuando soltó el chiste: Ah, ¿pero esta no es la casa de Heidi? A mí me gusta pensar que se llama Otilia mi perra porque era el nombre de la señora que le abrió la ventana a Goethe antes de morir, y que le cuidó hasta el último día, como me cuida mi perra, tan del mismo color claro de la madera de la tarima, que hay días que no se la ve cuando está como ahora durmiendo, bajo un rayo de sol y a la vez con la oreja puesta, siempre fiel, melancólica y cariñosa, y siempre pendiente de mí para todo. A