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36 INTERNACIONAL La tensión vuelve a los Balcanes SÁBADO 23 s 2 s 2008 ABC Juan Pedro Quiñonero La Historia prueba que la UE no resuelve sus grandes problemas Slavenka Drakulic s Periodista y escritora croata Doscientas mil vidas, dos millones de desplazados. Un estallido de nuevos Estados: Eslovenia, Bosnia, Croacia, Serbia... y ahora Kosovo. Y criminales de todas las etnias en el banquillo. Civiles que no matarían una mosca entregados al mal POR SERGI DORIA FOTO: JOB VERMEULEN BARCELONA. Lo dejó escrito Hannah Arendt observando a Eichmann en Jerusalén. La banalidad del mal exhibe modales burocráticos: Cuando su trabajo le lleva a asesinar a alguien, no se considera un asesino, ya que no lo ha hecho por inclinación personal, sino a título profesional. Por pura pasión, él no mataría, ni una mosca Esa misma impresión tuvo la escritora y periodista Slavenka Drakulic con los criminales de la ex Yugoslavia que comparecían ante el Penal Internacional de La Haya. Estaban los peces gordos como Slobo Milosevic y su pintoresca lady Macbeth; el general serbio Radislav Krstic, ejecutor de más de siete mil musulmanes en Srebrenica, la mayor masacre en Europa desde 1945, pero también chicos serbobosnios que se divertían violando a mujeres bosnias musulmanas o aquel treintañero de sonrisa tranquilizadora, Goran Jelisic: le gustaba pescar en sus ratos libres y matar con sus propias manos a más de cien prisioneros en dieciocho días de mayo de 1992 antes de tomarse el café matinal. Sus amigos aseguraban que era incapaz de matar una mosca, pero él se presentaba a los presos diciendo que si Hitler fue el primer Adolf, yo soy el segundo En la ex Yugoslavia se han vuelto locos, decíamos desde España; y Drakulic, en su escalofriante reportaje sobre aquellos criminales de guerra que compartían banquillo, cocina y juegos en la prisión holandesa de Scheveningen se pregunta en No matarían a una mosca (Globalrhythm) hasta qué punto todos podemos ser cómplices del genocidio. ña porque tiene un potencial desestabilizador. Veamos... No discutimos su derechos como víctimas, pero resulta más cuestionable la legalidad de esa decisión. En el Herald Tribune Roger Cohen se plantea en qué medida una cuestión de derechos humanos puede más que la legalidad internacional. SONÁMBULOS EN KOSOVO as llamaradas étnicas pasadas, presentes y futuras, en Kosovo y el resto de los Balcanes, iluminan de pavorosa manera el sonambulismo diplomático de la UE y España. Antes que a través de la mano de hierro de Tito y su bonapartismo comunista, Yugoslavia se fraguó en el fragor de la resistencia armada contra el invasor nazi, en la que participaron en el mismo ejército irregular bosnios, serbios, croatas, eslovenos, macedonios, albaneses, etc. Europa asistió sonámbula a la creación de aquel Estado comunista. La Europa de la actual UE asistió igualmente sonámbula y dividida al derrumbamiento y caída fáustica de aquella difunta Yugoslavia. Cuando las divisiones y enfrentamientos dentro de la UE- -donde Kohl y Mitterand tenían visiones antagónicas del proceso- -hicieron más graves las llamaradas étnicas, con odiosas matanzas perpetradas por todas las partes en conflicto, la UE reconoció su impotencia y pidió una expeditiva intervención armada de Washington, sin aprobación de Naciones Unidas. Una década más tarde, la UE vuelve a asistir sonámbula, impotente y dividida a la declaración unilateral de un nuevo Estado, que vuelve a dejar en evidencia la pavorosa insignificancia de los tratados y vacuos proyectos de una política exterior y de seguridad común Durante las ensangrentadas crisis que precipitaron las últimas guerras balcánicas, Madrid (Felipe González) osciló entre la fidelidad a Berlín (Helmut Kohl, hostil a Serbia) y la fidelidad a París (Mitterrand, veladamente pro serbio) aceptando como buenos los bombardeos del arma aérea estadounidense, jamás aprobados por Naciones Unidas. Durante la larga crisis culminada con la independencia de Kosovo, Madrid (Zapatero) ha conseguido aislarse de Washington, Moscú, París, Berlín, Londres y Roma, en un ejercicio de olímpica soledad sonámbula. ¿A quien recurrirá la UE si los serbios de Mitrovica (al norte de Kosovo) y la República Serbia de Bosnia deciden proclamar su propia independencia. L ¿No cree que la Unión Europea empezó a fracasar cuando Clinton hubo de suturar la herida balcánica? -Quiero pensar que Kosovo es un caso especial, pero es frustrante la burocracia europea, ese dejà vu que nos recuerda sus dilaciones con Bosnia. Kosovo se podía haber solucionado en 2000, pero la Unión Europea quiso esperar a que se consolidara la democracia serbia para que la resolución no fuera tan traumática. De nuevo, la política de consentimiento no funciona y ahora tenemos una Serbia rabiosa que puede inflamar la región. Si además, otras nacionalidades europeas pretenden aprovecharse de la situación vamos en dirección contraria al concepto de integración. -La Unión Europea vuelve a llegar tarde... Slavenka Drakulic, periodista y escritora croata la limpieza étnica. cierta inquietud en una España donde resuenan con fuerza los discursos nacionalistas que reclaman la independencia... -Es curioso que en España despierten esas pasiones identitarias. Lo entiendo mejor en un país totalitario, pero no en una democracia occidental consolidada. Con la globalización, los nacionalismos resurgen porque hay miedo a perder la cultura, la lengua y las tradiciones. En el miedo y la emoción de las raíces prosperan los populismos. Comprendo que Kosovo pueda inquietar en España, si sirve para reavivar ansias identitarias. -La Historia demuestra que la UE no es capaz de abordar los grandes problemas y al final se ocupa de eso Estados Unidos e impone sus condiciones. Más que un estado, Kosovo será un protectorado que habrán de sufragar los europeos. -Su reportaje demuestra que, además de los criminales de guerra, hubo una trama civil que no hizo nada para impedir la guerra y -Hay dos tipos de complicidad. La de la gente que salía de una dictadura comunista y abrazó un proyecto de nacionalismo excluyente. Se trataba de quitarle el trabajo a tu enemigo de religión y de etnia o apropiarte de su casa. Un nacionalismo tan peligroso como difícil de resistir que necesitaba la figura del otro, del enemigo. La guerra no comenzó con los bombardeos, sino en el momento en que se encontró la justificación para matar al otro. Comenzó con pequeños gestos, como dejar de saludar al vecino. Desde 1985 hubo una preparación psicológica previa. La segunda tesis es que los criminales de guerra que juzgaron en La Haya no son monstruos, ni seres patológicos sino gente corriente que se convierte en asesina. -Observemos los criminales de guerra en el banquillo. Está Milosevic pero falta Karadzic... -Ondean banderas en Kosovo y arden puestos fronterizos. Lo que se presenta como acto de justicia puede llevar al caos? -La independencia kosovar no me ha sorprendido, pero comprendo la actitud de Espa- Kosovo se podía haber solucionado en el año 2000, pero la Unión Europea quiso esperar a que se consolidara la democracia serbia -El sistema funcionó medio siglo, tanto en el plano económico como en la convivencia. Podíamos viajar al extranjero. la tercera parte de los niños provenían de matrimonios mixtos... Pero el comunismo y el nacionalismo conforman una sociedad colectiva que excluye la conciencia de responsabilidad individual. -En tiempos de Tito eso parecía imposible. Yugoslavia constituía un modelo de socialismo autogestionario e integración nacional. -Milosevic era un político astuto, sin ideología, un estratega oportunista que abrazó el nacionalismo para seguir en el poder influido por su esposa, Mira Markovic. Karadzic debe andar por Montenegro, su tierra, donde ha publicado dos libros... -Un hatajo de cínicos que ordenaron matanzas. Uno de ellos, Zaric, escribe versos como estos: No es importante lo que ocurrió allí. Sino cómo es ahora aquí Es muy triste, pero la guerra se hizo por nada. -Los otros conviven sin en la prisión sin problemas étnicos. -La tragedia yugoslava produce