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ABC SÁBADO 23 s 2 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL NOVICIADO DE PIZARRO OS debates en política no los gana el que tiene mejores ideas, sino el que mejor las expone, el que encuentra el modo de convertirlas en argumentos con los que elevarse sobre el adversario. Por eso Manuel Pizarro perdió frente a Solbes, al que permitió que lo tratase con la suficiencia de un profesor que examina a un aspirante. Iba cargado de propuestas interesantes y tenía a su favor la evidencia de los malos datos de la economía, pero con gran bisoñez se dejó llevar hasta los terrenos que su rival dominaba con mayor soltura y no halló maIGNACIO nera de resaltar sus debiCAMACHO lidades. Enredado en la madeja de cifras y acaso agarrotado por los consejos de sus asesores, se olvidó de su fuerza demótica, trabó su habitual lenguaje directo en una jerga de iniciados y le dejó todas las bazas al vicepresidente, que manejó la discusión a su medida para ganarle sin abusar y casi sin despeinarse. Probablemente Pizarro tenía de su lado la razón, pero fue Solbes el que logró que prevaleciese la suya. Fue un venial pecadillo de inexperiencia, un noviciado que le vendrá bien para entender lo canalla y difícil que es la política, donde no rigen las leyes de la empresa y donde cualquier tipo curtido te puede hacer un nudo con tus propias cuerdas. Pizarro es más humilde de lo que parece, y muy tesonero, y aprenderá como ha aprendido de todas sus experiencias. La del debate no ha sido desde luego el mejor favor que podía hacer a su flamante causa, y va a poner un poco de contraste a su fulgurante irrupción en la escena pública, pero los listos extraen consecuencias de sus tropiezos. Quizá la más clara y aprovechable sea la de que le conviene ser fiel a sí mismo, y que la hora de la verdad es mal momento para experimentar nuevas técnicas, por muchas recomendaciones que aporten esos gurús que cobran por equivocarse y encima hacen que otros se equivoquen por ellos. En todo caso, esta clase de reveses vuelven a la gente más correosa. Nadie nace sabiendo; hasta Aznar y Zapatero tuvieron que perder varios debates parlamentarios contra González y el propio Aznar para emerger con su propio liderazgo. A Pizarro, que es mucho mejor de lo que pareció la otra noche, le faltó punch, pegada, instinto, y sobre todo le faltaron tablas para enfrentarse a un comepapeles como Solbes, baqueteado en mil bregas presupuestarias, y le conviene irse curando de arrogancias porque la política da muchas cornadas intempestivas. Con todo, no cayó por K. O, y supo colocar un par de mensajes muy nítidos y bien enunciados. A veces, un paso atrás sirve para tomar impulso. Por lo demás, hay que felicitarse de que fuese un debate de caballeros, insólito en esta campaña de tintes bellacos y agresiones rufianescas. Se trató de un enfrentamiento legal, civilizado y elegante, en el que nadie cuestionó escenario, tiempos ni arbitrajes. Cuando dos personas decentes se lo proponen, la política es una actividad noble, aunque desde luego resulte más aburrida que una reyerta a navajazos. L LA DERECHA EN UN BÚNKER NA guía electoral socialista sostiene que Rajoy ha conducido a su partido a un auténtico búnker de extrema derecha Yo creo que a Rajoy se le pueden colgar muchos sambenitos, pero tildarlo de extremista es tan inverosímil como calificarlo de sex- symbol. La izquierda española, ya se sabe, tiene el monopolio en el reparto de anatemas ideológicos; y puede jactarse de haber logrado que el subconsciente colectivo haya hecho propias sus caracterizaciones más burdas y esquemáticas. España es ese país donde uno puede decir soy de izquierdas como formulación orgullosa; en cambio, a nadie se le ocurre decir soy de derechas porque sería tan oprobioso como decir padezco lepra o tengo fimosis Y así, desde hace años, la gente de derechas en España anda inventándose rocambolescas designaciones que disfracen su adscripción ideológica: que si liberal, que si reformista, que si patatín, que si patatán. La batalla de las ideas empieza a perderse en la batalla de las palabras; y desde que la derecha española admitió que declarar sin ambages su adscripción era un baldón o una ignominia, cedió a su contrincante un terreno que le será muy difícil recuperar. Una JUAN MANUEL vez cedido ese terreno, resultan más DE PRADA bien patéticos sus esfuerzos por conquistar el centro por la sencilla razón de que el llamado centro es una región brumosa, cuyas coordenadas las establece quien maneja el cotarro. En España el cotarro lo maneja la izquierda, que puede situar el centro donde le pete; y, así, el esfuerzo de la derecha por acercarse al centro es tan estéril y conmovedor como el del gozquecillo que corre en pos de un hueso que nunca puede alcanzar, porque la izquierda lo acerca a su terreno tirando de un hilo. Y, mientras tira del hilo, la izquierda se descojona del gozquecillo. Menos inverosímil que la adscripción ideológica extremista resulta la ubicación de la derecha en un búnker, lugar al que desde luego no la ha conducido Rajoy, sino la hostilidad del Régimen. Un búnker, según su acepción originaria, es un refugio subterráneo para protegerse de EL ÁNGULO OSCURO U bombardeos; y en España, para ser de derechas, hay que conformarse con vivir en un búnker, porque en cuanto enseñas la jeta te la parten. Bueno, en realidad no hace falta ser de derechas para que te la partan; basta con que no comulgues con los principios del Régimen. En los últimos días se han repetido los episodios de agresiones verbales y zarandeos a diversas personalidades políticas (siempre mujeres, por cierto, para añadir más vileza a la cobardía) que pretendían proclamar sus ideas en varias universidades públicas españolas. Los rectores de tales universidades, en un alarde de cinismo, han declarado sentirse abochornados por los incidentes, alegando que la universidad es un foro para el debate de ideas ¿A quién pretenden engañar estos señores? Las universidades públicas españolas son, desde hace mucho tiempo, centros de proselitismo izquierdista donde los cachorros del Matrix progre reciben adiestramiento, feudos de orientación ideológica donde se promueve sin rebozo la demonización de la derecha y donde la adscripción al Régimen es el mejor salvoconducto para el medro personal. En algunas se tolera a los profesores de derechas, a cambio de que se estén quietecitos en el búnker; en otras, ni eso. Se pretenden presentar estos incidentes como acontecimientos aislados; y tal vez lo sean en un sentido sarcástico: en efecto, la visita de una personalidad política (pero lo mismo podría predicarse de personalidades de cualquier otro ámbito social, intelectual o artístico) no adscrita al Régimen a una universidad pública española constituye un acontecimiento aislado Sería muy aleccionador que alguien elaborase un estudio sobre la orientación ideológica de las personas que, a lo largo de un curso académico, son invitadas por las distintas universidades públicas españolas a impartir conferencias o participar en debates de ideas descubríamos enseguida que la visita de políticos e intelectuales de derechas es- -por decirlo con un eufemismo- -algo menos que asidua; y los pocos que son invitados han de llegar avergonzándose de serlo, como si padecieran lepra o fimosis, no sea que les lluevan las tortas. Ser de derechas, en España, es vivir en un búnker. www. juanmanueldeprada. com