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90 VIERNES deESTRENO VIERNES 22 s 2 s 2008 ABC Óscar, una pasión surrealista España 2008 97 minutos Género- -Drama Director- -Lucas Fernández Actores- -Joaquim de Almeida, Victoria Abril, Emma Suárez Gris bodegón JAVIER CORTIJO Lo mejor que se puede decir de esta película es que inyecta súbitamente en el espectador las ganas de sumergirse en el semisecreto mundo, poblado por máquinas de coser electrosexuales y dragos con las venas cortadas, imaginado por Óscar Domínguez a principios de siglo XX. Lo peor, que para esa zambullida sea estrictamente necesario salir del cine. Vamos, que si uno lo intenta lanzándose de bruces contra la gran pantalla, en plan acción surrealista, rebotará estrepitosamente dejándose alguna vértebra en el poético intento. Vale que el séptimo arte no es país para lienzos exceptuando algunos brochazos aislados, clásicos y comunes, y eso que Ed Harris instaló no hace mucho el modelo de biopic sobre artista tortuoso y maldito con Pollock Sin embargo, la ópera prima del tinerfeño (paisano de Domínguez) Lucas Fernández no aspira a ser una biografía al uso, salpicada con pinceladas de la espuma de los días van- guardistas de la época (véase Frida En una decisión arriesgada pero fallida, el director incrusta en el cuadro un sfumato en forma de ficción intrigante con crisis femeninas y depredadores mercantiles de por medio. Casi nunca logra ligar tal salsa coetánea con la biografía propiamente dicha de Domínguez, papel interpretado como buenamente puede por Joaquim de Almeida, en otra decisión que riza el rizo: de acuerdo que el portugués guarda similitud física con un pintor a quien casi nadie pone cara pero, entonces, ¿por qué elegir para el breve personaje de Picasso a un actor con el magnetismo de un registrador de la propiedad, aunque sea calvo con camiseta a rayas? Quizá resulte chocante que una película sobre el surrealismo acabe haciéndose tan plomiza y aburrida, cuando no directamente ridícula, como la charlotada pánica en el manicomio o los marchantes de vodevil encarnados por Toni Cantó y, arrea, Caco Senante. Se salva por el pelos, o los morros, el publicitado besazo entre Abril y Suárez. Al menos, cada euro invertido (y son varios millones) se refleja fielmente en un diseño artístico magnífico, pero tampoco es buena señal cuando de un cuadro se valora más el marco que el contenido. Victoria Abril, en una escena de Óscar, una pasión surrealista ABC Hay que ver cosas nuevas para no morir como idiotas Victoria Abril protagoniza Óscar, una pasión surrealista junto con Joaquim de Almeida y Emma Suárez JOSÉ EDUARDO ARENAS MADRID. Victoria Abril vuelve a las pantallas como casi siempre, con un nuevo reto interpretativo, en este caso marcado por la autodestrucción y el aldabonazo de una cruel enfermedad. Un desafío cuando no se trata del papel protagonista y ha de desarrollarse a retazos entre el resto de la historia, basada en la vida del pintor canario Óscar Domínguez, un mito olvidado y una de las bases del movimiento surrealista francés; un ser de trayectoria vital intensa que fue quemando etapas hasta que, destrozado por la acromegalia, optó por quitarse la vida. Dos historias paralelas que hablan del destino con cincuenta años de diferencia la una de la otra. Abril asegura estar acostumbrada a optar por el lance ante ofertas tan atractivas porque forma parte de mi manera de pensar y así es mi profesión. Sin riesgo, no hay evolución. Lo tengo claro desde que empecé: aquí espabilas o te estancas La actriz recuerda que no hace mucho, estando en Málaga rodando El camino de los ingleses con Antonio Banderas, se publicó una entrevista con el debutante en la dirección Lucas Fernández en la que éste decía que me quería para el papel que ahora he hecho. Me llamó la atención y le dije a mi representante que se pusiera en contacto con él. El guión de Oscar, una pasión surrealista tenía más fuerza dramática que otros escritos por cineastas consagrados. Mi personaje, sin desperdicio Añade que apenas había oído hablar de Óscar Domínguez. Una vez estudiada su trayectoria, cada vez me encontré más enganchada al personaje, al que considero más surrealista que su propia obra. Era autodidacta y tuvo una vida que desconocemos y parece hecha para el cine. Es como una película americana que lo tiene todo: amor, sufrimiento, enfermedad... Está bien que nos den algo nuevo que ver, así no morimos idiotas. Óscar Domínguez es una obra de arte en sí mismo, de principio al fin. El lienzo o mural más impresionante que hizo fue su propia vida El resultado es una cinta con un presupuesto superior a los seis millones de euros, en la que no se ha desvirtuado las intenciones del nuevo director al intentar salvar a Óscar Domínguez del olvido a nivel popular. Un brillante reparto encabezado por Joaquim de Almeida dando vida al pintor, y Emma Suárez, con la que Victoria vive en la ficción una relación sentimental, una situación colateral que surge cuando mi personaje atraviesa una etapa de soledad interior tras enterarse de que padece un cáncer incurable, por lo que el morbo no tiene cabida apunta ante la duda. EE. UU. 2007 108 minutos Género- -Comedia Director- -Menno Meyjes Actores- -John Cusack, Bobby Coleman, Amanda Peet, Sophie Okonedo, Joan Cusack Los Cusack, en niñerías varias JOSÉ MANUEL CUÉLLAR En líneas generales, allá donde hayan metido la zarpa los Cusack, tanto John como Joan, hay que echar un vistazo, por si acaso. Gente de lustre la familia ésta, con carisma, excelentes actores (sobre todo ella, aunque él tenga más calado en el espectador medio) respetados y de una efectividad notoria aquí y allí. Una vez dicho esto, hay que aclarar que ninguno de los dos es suficientemente valorado por los lares angelinos. Aunque John trae en cartera una muy gorda Grace is gone ni un hermano ni el otro han entrado últimamente en proyectos de gran envergadura, por lo que se les ve en trabajos de medio pelo como este El niño de Marte que nos ocupa. Una historia simple, clásica comedia romántica norteamericana con niño raro, difícil y padre asustado, más bueno que el pan y con excelentes intenciones. En suma, más de lo mismo con mucho carmín rosa alrededor de toda la película. No se cansan estos de Hollywood de volver siempre al mismo maltrecho paredón donde las lágrimas crean ríos. Una y otra vez, sin variantes, sólo con diferentes caras y diversas palabras que tienen el mismo significado: un problema que se resuelve con cariño, un poco de uña para rascar en la superficie del niño abandonado y ya. Paquete hecho, listo para la taquilla apoyado en la saga Cusack, que son tipos fiables. Pero esta clase de trabajos, tan livianos, se quedan a medias de todo: no divierte en exceso, no te hace olvidar todas las penas, no empapa la sábana ni te hace discurrir ni ahondar en el núcleo del problema. Así que sale uno de allí con la impresión de haber visto el vaso medio vacío en vez de medio lleno, y ni siquiera la presencia de los hermanos o la gran belleza de Amanda Peet alivia la sensación de vacío. Sí, vi una peli de un niño difícil y un padre voluntarioso. ¿Y? Óscar Domínguez- -dice la actriz- -es una obra de arte en sí mismo, de principio a fin. El lienzo más impresionante que hizo fue su propia vida Más información sobre la película: www. oscarelcolordeldestino. com