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88 VIERNES deESTRENO VIERNES 22 s 2 s 2008 ABC Era importante comprender por qué una persona llega a explotar a otra Ken Loach y Paul Laverty s Director y guionista de En un mundo libre FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Ken Loach se presentó en Madrid sin separarse ni medio metro de Paul Laverty, su guionista de cabecera desde hace más de diez años. Hasta en el cartel de la película sus nombres aparecen juntos, algo que al cineasta le parece una cuestión de principios (y principios, a Loach, no le faltan) La medida es aún más pertinente, eso no lo dice él, en un filme sobre la explotación laboral. Así, mientras Laverty asegura que no tuvo nada que ver, Loach insiste en que es algo muy importante, porque a menudo a los guionistas se les trata como si fueran de segunda clase. Es una forma de darles apoyo para que no necesiten otros dos trabajos para mantener a su familia Es una barbaridad poner una película de Hay que acabar con esos títulos de crédito añade. Incluso lingüísticamente está mal. Una película es una empresa colectiva En un mundo libre habla, como cabe imaginar, justo de las limitaciones del mercado libre. Es verdad que hablamos mucho de libertad y globalización- -dicen casi a dúo; en su caso es superfluo distinguir quién dice qué- pero esos términos se han desvirtuado. Nunca habíamos vivido tal concentración del poder. Incluso los candidatos de las primarias en los Estados Unidos sólo están ahí porque han recibido cantidades ingentes de dinero de los grandes empresarios y multinacionales. El desafío está en democratizar el poder y los recursos para poder construir una vida que por una vez sirva al ser humano Loach y Laverty, tanto montan, se han servido en esta ocasión de una mujer para representar la figura del explotador. Era importante tratar de comprender por qué una persona llega a explotar a otra dicen. Queríamos que el espectador hiciera este viaje que, si hubiera sido un hombre, sería más corto, porque al hombre se le asocia con más facilidad con la toma de decisiones. Al ser una madre soltera explotada que ahora tiene una agencia de trabajo temporal, intentamos que se comprenda por qué actúa así en las diferentes etapas. Al final te das cuenta de que lo que ha hecho es horroroso, pero has entendido el proceso El drama es que para superar a En un mundo libre Gran Bretaña 2007 96 minutos Género- -Drama Director- -Ken Loach Actores- -Kierston Wareing, Juliet Ellis, Leslaw Zurek, Colin Caughlin Loach descubre el pastel laboral E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Cualquiera que conozca un poco a Ken Loach sabrá de qué pie cojea y, por lo tanto, que el título de su película va con segundas. Sitúa a sus personajes y la trama en el mundo laboral, en las empresas de contratación temporal y en los ambientes de la inmigración y el ¿inevitable? abuso. Si hay alguien listo en el mundo, ése es Loach: un tipo que canta con la habilidad de un ruiseñor (de ahí su cara de pájaro) y que elige como personajes para hablar del capitalismo brutal a dos chicas, y una de ellas- -la que nos ofrece su punto de vista- -emprenderá ese viaje del bien al mal ante nuestros propios ojos, para que, al modo didáctico de Loach, nos empapemos de ello. El trecho de ser solidario, a insolidario. Loach, con su guionista de toda la vida, Paul Laverty, plantea su película de un modo eficaz, atractivo, esquemático y muy visual (el clima Loach se compone de eso, en esta ocasión, el frío, el vaho, la jerga, la cercanía, el pellejo lejanamente documental... y nos obligan a penetrar en la vida de esas dos protagonistas que montan por su cuenta una empresa de contratación y que ejemplificarán la eterna lucha de clases, que es el patinete del discurso de Laverty y Loach, sin el cual no se movería ni cuesta abajo. Con pericia, la película nos acerca primero a la protagonista y nos aleja paulatinamente de ella. Evidentemente, ella es la clave de una lección: la que nos enfrenta a la pretendida ironía de Loach en su título: he ahí vuestro mundo libre Drama social salpicado de subtramas que pretenden aliñar (a veces, incluso con momentos de comedia) la historia central, o la moraleja que encierra esa duplicidad moral de la protagonista (una muy buena actriz llamada Kierston Wareing) o más certeramente de nuestro mundo... Aunque, como siempre en el cine de Loach, se sale de él con la sensación de que nuestro Pepito Grillo nos ha bailado algún dato de la realidad. Kean Loach y Paul Laverty, durante su visita a España para promocionar su última película la competencia, la protagonista tiene que practicar su mismo juego. Recibimos la carta de un empresario de la construcción que nos decía que él pagaba sus impuestos, tenía a sus trabajadores contentos y en buenas condiciones, y que no podía sobrevivir así Loach suele ser acusado de utópico, pero no se saca ninguna solución de la manga, se conforma con hablar de la hipocresía del sistema y de los Gobiernos Todos tienen legislación sobre el salario mínimo, la salud y la seguridad en el trabajo cuenta, pero no hay una infraestructura que permita poner estas leyes en práctica. Si no pagas el sueldo mínimo a tu trabajador lo más probable es que nunca te pase nada. Pero si pagas un sueldo decente, todo será más caro y eso es insostenible. Mantener la mano de obra con un precio bajo hace que se pueda controlar la inflación. Forma parte de la estrategia económica. Es el centro mismo de nuestro sistema Como se ve, la pareja no ha dejado atrás el halo de pesimismo que suele adornar su cine, salvo cuando habla sobre el amor. En este caso, además, no sólo el sistema falla. Las personas también parecen corruptibles por naturaleza. Es el sistema el que atrapa responden. No hay alternativa. Para cambiar esto hay que transformar completamente la conciencia pública. El verdadero desafío es ponerla en tela de juicio cuando nos dicen: así es el mundo y no hay nada que hacer Loach y Laverty añaden que a ellos también les habría gustado describir a una Angie dulce y cariñosa, pero habría supuesto una traición al personaje Angie, dicen, es alguien a quien todos hemos conocido, una mujer ambiciosa, atractiva, a la que no le han ido bien las cosas y quiere cam- EFE Pesimismo por bandera La mujer, la mala de la película El desafío es poner en tela de juicio cuando nos dicen: así es el mundo y no hay nada que hacer Blair se ha atrevido a hacer cosas que Margaret Thatcher nunca habría hecho biar su situación. No es ningún invento Y aunque cada vez es más difícil distinguir a los buenos de los malos la lucha de clases es, en opinión de Loach, un fenómeno más vigente que nunca. Sigue habiendo una clase dominante que utiliza a la clase trabajadora. La mayoría de los directivos proceden de dicha clase y se convierten luego en agentes nocivos para sus antiguos compañeros. No es nada nuevo. El conflicto es el mismo de siempre, aunque hayan cambiado las caras. No es verdad que la lucha haya terminado Quizá sea el momento de colocar a Loach frente a sus fantasmas, porque sin Margaret Thatcher todo sigue igual, incluidas sus películas, que tanto la han utilizado. ¿Importa lo que votamos? Es verdad que Blair ha continuado la misma política e incluso la ha llevado al extremo y se ha atrevido a hacer cosas que Margaret Thatcher nunca habría hecho admite. Han privatizado hasta la Seguridad Social y la educación. Si vives en el Reino Unido, seguro que te privatizan Más información sobre la película: http: www. altafilms. es