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ABC VIERNES 22 s 2 s 2008 VIERNES deESTRENO 87 La guerra de Charlie Wilson Estados Unidos 2007 97 minutos Género- -Drama comedia Director- -Mike Nichols Actores- -Tom Hanks, Philip Seymour Hoffman, Julia Roberts, Amy Adams Héroes que no conviene mostrar FEDERICO MARÍN BELLÓN Desde los tiempos de El graduado y aún antes, Mike Nichols parece instalado en cierta clase de escepticismo que lleva hasta sus películas más serias Silkwood es una de las raras excepciones) al terreno siempre resbaladizo de la comedia encubierta. En La guerra de Charlie Wilson la combinación de géneros es literalmente explosiva, aunque para comprender la ácida visión de los Estados Unidos y de la guerra fría (y no tan fría) que plantea la cinta deben saber que su guionista- -contratado antes que el director- -es Aaron Sorkin, autor de la obra teatral Algunos hombres buenos y creador de dos de las series de televisión más inteligentes de la historia, El ala Oeste de la Casa Blanca y Studio 60 La segunda, sobre el mundo de la televisión, ni siquiera fue entendida y sólo duró un asalto. Este resumen de los antecedentes no basta para imaginar cómo cuentan Nichols y Sorkin, a partir de la novela de George Crile, las proezas de Charlie Wilson, congresista borrachín y mujeriego cuya intervención fue capital para que un grupo de pastores afganos derrotara al ejército soviético. Admitiendo que lo más increíble del personaje es que no se sea un invento literario, bastará un apunte triviográfico para retratarlo, siempre bajo el careto de Tom Hanks: el propio Wilson llamaba a su espectacular equipo de secretarias los ángeles de Charlie Por supuesto, no las elegía al azar. Como explica una de las empleadas al encantado de haberlas conocido Philip Seymour Hoffman, puedes enseñarles mecanografía, pero no a que les crezcan las tetas Y cosas por el estilo, que diría Kurt Vonnegut, otro descreído que tal baila. El caso es que, entre escándalo y escándalo, aficionado a todo lo que oliera a clandestino, el tal Wilson fue el artífice de la guerra encubierta contra los rojos Con ayuda de un espía no menos atípico (Hoffman, y pueden empezar a quitarse el sombrero) el protagonista logró mover los hilos más tensos de la política internacional, hasta el punto de poner de acuerdo a árabes e israelíes. Wilson era un experto en conseguir fondos para cualquier cosa que se propusiera, aunque la película no deja de señalar que es mucho más fácil recaudar 100 millones para comprar armas que uno solo para construir una escuela. El único efecto secundario del cinismo reconcentrado que destila La guerra de Charlie Wilson es cierto desasosiego interior causado por la ambigüedad ideológica. El filme oscila entre un patrioterismo poco asumible en la periferia del imperio y un repaso en toda regla al tan imperfecto como engrasado sistema político yanqui. Es parte de sus desequilibrios. Luego, claro, uno se encuentra con la profesionalidad de Tom Hanks, la genialidad de Philip Seymour Hoffman y la gracia de Julia Roberts para encajar en semejante puzle, y perdona hasta las ofensas que no se le han hecho. Viva el talento. Charlie Wilson es un congresista borrachín y mujeriego que logró que un puñado de pastores afganos derrotara al Ejército soviético Tom Hanks y Julia Roberts, protagonistas de la película ABC Luz silenciosa México 2007 142 minutos Género- -Drama Director- -Carlos Reygadas Actores- -Cornelius Wall, Maria Pancratz, Miriam Toews, Peter Wall Cine milagroso, luminoso E. RODRÍGUEZ MARCHANTE El director mexicano Carlos Reygadas se convertirá, para aquellos que asuman el riesgo de ver y entrar en esta película, en alguien único. De filmografía breve y perturbadora (sus dos películas anteriores, Japón y Batalla en el Cielo no se las recomendaría ni al confesor de Rasputín) aparece con esta tercera obra, Luz silenciosa que se hunde apasionadamente en la blandura de la carne, una pieza tan cuidada, tan hermosa y profunda, y de una trascendencia crucial en el alma descreída y petulante del hombre de hoy... El hilo tenso que la conecta con la obra maestra de Dreyer, Ordet sólo sirve para que nos ahorquemos con él quienes en alguna ocasión dudamos del talento de Reygadas por culpa de sus dos anteriores películas. Sólo hay en Luz silenciosa momentos sublimes, desde el arranque- -una escena larga, mágica, en la que la explosión de la naturaleza te indica el camino del temblor- -hasta su clausura- -el revés del co- mienzo, el lento fundido a negro de esa puesta en escena diaria del teatro de Dios- La trama es de una sencillez evangélica: el dilema moral de un hombre casado que ama a otra mujer; pertenece a una comunidad religiosa muy estricta (los menonitas) No hay salida. Del mismo modo tranquilo, majestuoso, gradualmente imperceptible con que el día desaloja del horizonte a la noche, Reygadas nos inyecta ese dilema tan común, pero en otro paisaje, otro mundo, otro idioma (una especie de dialecto del alemán) Planos rotundamente quietos. Momentos serenamente pasionales... Algunas de las escenas más hermosas, conmovedoras e íntimas que se re- cuerdan (una, especialmente, al borde de una carretera y bajo la lluvia, la que precede al maravilloso proceso de dreyerización que tomará la película... pero que necesitan, como es natural, del ímpetu emocional del espectador, de una entrega mayor de lo habitual, de más carne y más espíritu. Luz silenciosa se completa de un modo milagroso emparejándose en un final que busca el mismo salitre moral y físico que el de Dreyer en Ordet que reta al espectador a discutírselo: ¿Acaso no te lo crees? Tras la visión lenta, plena, saturada de Luz silenciosa y tras comprobar que la noche siempre precede al día, ya puede uno hipar feliz. Una imagen de Luz silenciosa la película de Carlos Reygadas ABC