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ABC VIERNES 22 s 2 s 2008 ESPAÑA 25 La Reina, con las fotos de sus nietos con las que fue obsequiada EFE La Reina, en el oasis de paz de Kike Figaredo Después de veinte años en Camboya, el obispo ha cambiado radicalmente la vida de los mutilados, convencido de que su misión es que la vida sea una fiesta para todos ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS ENVIADA ESPECIAL PET YIEY CHEE (CAMBOYA) Su Majestad la Reina viajó ayer hasta el corazón de la Camboya más pobre y olvidada para respaldar con su presencia la obra del jesuita español Enrique Figaredo, quien ha creado un oasis de paz, alegría, progreso y esperanza en este país devastado por las guerras, las epidemias y las minas antipersona. El obispo de Battambang, premio Vocento de los Valores Humanos 2007, lleva más de 20 años en Camboya, donde ha logrado cambiar radicalmente la vida de los discapacitados, ya sea por las minas o por la poliomielitis, una enfermedad que aprovechó los años de guerra, en los que se interrumpió la vacunación, para cebarse en los niños. Y es que este asturiano de 49 años está convencido de que su misión es lograr que la vida sea una fiesta para todos, especialmente para quienes más sufren. Basta con cruzar la puerta del Centro Arrupe para sentirse en un lugar distinto. Atrás queda la triste imagen de la pobreza y suciedad que domina el entorno. Dentro, llama la atención la limpieza, el orden, el cuidado de los jardines y la temperatura fresca de sus edificios. Aunque parezca obvio, también hay agua corriente y electricidad, algo que no existe en casi ninguna de las poblaciones del entorno. Pero, sobre todo, destaca la alegría de sus habitantes, casi todos niños, casi todos con graves mutilaciones, pero convencidos de que siempre se puede salir adelante. Camboya va para adelante, pero en el camino se deja mucha gente fuera comenta Kike Figaredo a los periodistas españoles. También explica que le hubiera gustado que los monjes budistas, con los que trabaja codo con codo- -de hecho, uno de sus centros está construido sobre suelo budista- hubieran participado en la recepción a la Reina, pero el temor a molestar a las autoridades camboyanas hizo que los propios monjes desistieran. Acompañada por el obispo, la Reina recorrió emocionada las instalaciones del Centro Arrupe, donde visitó la oficina de la Prefectura, las viviendas de los niños discapacitados, el taller de montaje de sillas de ruedas, un centro de formación y de producción textil y la tienda de la misión, además de la aldea de Tahen, donde el obispo ha construido dos colegios, una guardería, una iglesia y un taller de artesanía. Monjes budistas