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ABC JUEVES 21- -2- -2008 83 UN FORMIDABLE ALEGATO PÓSTUMO 2666 es una de las más hermosas, ambiciosas y turbadoras novelas escritas en español en los últimos treinta años zada Santa Teresa, donde se pierde el rastro de Beno von Archimboldi: Al salir del aeropuerto los tres percibieron la luminosidad del estado de Sonora. Era como si la luz se sumergiera en el océano Pacífico produciendo una enorme curvatura en el espacio Entra en juego la ciudad en el primer capítulo y ya no abandonará al lector ni al narrador, acaso porque sospecha que en esa ciudad en la que desde hace años se cometen crímenes atroces contra muchachas que, después de ser torturadas y violadas, son abandonadas en descampados y vertederos, yace uno de los enigmas de nuestra época, una ciudad en la que el cielo, al atardecer, parecía una flor carnívora Una ciudad en la que en un tendal a la intemperie cuelga el Testamento geométrico de Rafael Dieste: la idea es de Duchamp, dejar un libro de geometría colgado a la intemperie para ver si aprende cuatro cosas de la vida real Por una vez lo dice muy bien una contraportada, lo resume sin que se note la mano del incienso: esta novela que no hace sino instar al lector a devorarse todo lo que dejó Bolaño aquí antes de irse a criar malvas mezcla moldes y esencias de la mejor narrativa europea y americana para proponerse como una nueva y revolucionaria modalidad de novela total, que combina rasgos de relato detectivesco subyugadora la parte de Fate, el periodista negro americano que va a Santa Teresa a cubrir un combate de boxeo y se acaba encontrando con la misma historia que lleva desvelando a Sergio González Rodríguez, periodista real que aquí aparece vestido de personaje de Bolaño, y que ha investigado como nadie los crímenes de Juárez: véase Huesos en el desierto y de poema épico, de novela de artista y de novela filosófica, de fantaciencia y de reportaje periodístico, para ofrecer, entreverado a una frondosa meditación sobre el mal y sobre la muerte, sobre la literatura y la insignificancia y el olvido ¡Qué maravillosa osadía llevarla al teatro! Para quien no la haya leído, un pasaporte a la lectura. Para quien la conozca, un vértigo al que no cabe resistirse. Alfonso Armada Periodista S ABC e preparó el escritor chileno reasentado primero en México, después en Cataluña, no tanto una muerte a medida como una novela póstuma a medida, una novela que- -sin abusar de la hipérbole- -no deja indemne a quien se arriesga a meterse hasta la cintura en ella: con 2666 llevó Roberto Bolaño al colmo sus exigencias, sus manías, su talento y su prosa, una prosa incandescente que llevó al español a cimas no alcanzadas en ninguna de las orillas del Atlántico y el Pacífico desde los años del boom Su idea había sido que La parte de los críticos La parte de Amalfitano La parte de Fate La parte de los crímenes y La parte de Archimboldi fueran cinco novelas que se publicarían sucesivamente, con la idea de que- -en vista de que no iba a poder seguir sorteando a la muerte: una crisis hepática acabó con él en julio de 2003- -sus herederos percibieran más constantes y sustanciosos derechos de autor. Pero su albacea, Ignacio Echevarría, con la connivencia de aquéllos, prefirió que las cinco obras, entrelazadas como un rompecabezas, como una deslumbrante gorgona, formaran una sola obra: así llegó a las librerías en Anagrama, la editorial que le hizo justicia, un año después de la muerte del autor. Por si hubiera reticencias sobre su grado de acabamiento, Echevarría anota al final del inagotable mamotreto de 1.120 páginas que en el estado en que quedó a la muerte de Bolaño, la novela se aproxima mucho al objetivo que él se trazó ¿Qué es 2666 aparte de una de las más hermosas, ambiciosas y turbadoras novelas escritas en español en los últimos treinta años, una sucesión de novelas empotradas en cajas- muñecas rusas que nos explican y hacen de la literatura una suerte de salvación? Su eje es Ciudad Juárez, aquí rebauti- que prescindir de buena parte de la novela Rigola no para de elogiar a Bolaño, del que dice que poseía una mente intelectual importantísima; hay otro elemento que ha ayudado mucho en la adaptación- -añade- y es la forma. Bolaño fue poeta antes que novelista, y yo diría que 2666 está escrito en prosa poética. Su lenguaje es miel para los actores La actriz Cristina Brondo, una de las protagonistas del montaje (interpreta a Rosa Amalfitano) corrobora las palabras de su director y califica su participación en la función como una aventura gratificante, un gran viaje. Da gusto decir y escuchar el texto, resulta hipnotizante para quienes hacemos la obra y para quienes la ven. Cada frase tiene un color diferente, y es un regalo tanto para nosotros, los actores, como para los espectadores Roberto Bolaño propuso en cada una de las cinco partes de su novela, dice Rigola, un tipo de narración diferente. Esto ha marcado el montaje, donde el director del Teatre Lliure ha querido buscar también cinco sistemas de narración diferentes. Son cinco pequeños espectáculos con escenografías y narraciones diferentes. En Barcelona probamos a dividirlos, pero no funciona. Si los cinco textos se hubieran publicado por separado se hubiera perdido una gran novela, porque su grandeza está en su totalidad. Pero a pesar de su dispersión, uno tiene la sensación de que le han contado una historia cerrada Formas narrativas A la primera parte, la de los críticos, le ha dado Rigola formato de conferencia de los cuatro críticos. La parte de Amalfitano es, dice el director, la más formal; lo que la viste sobre todo son los recuerdos, los sue- ños, en un mundo muy David Lynch. Un ambiente desconocido y claustrofóbico rodea la tercera parte, la de Fate; hemos creado una caja de tres metros de ancho por uno y medio de profundidad, pintada de verde, y el periodista cae desde arriba. La parte de los crímenes, la cuarta, es básicamente una instalación según Rigola; la escenografía es la reproducción de las fotografías que tomaron en el desierto. Y la quinta está tratada como Los detectives salvajes otra novela de Bolaño; la narración la hacen todos los personajes que se tropiezan con él. Una docena de actores- -la mayoría de los cuales interpretan a varios personajes- -intervienen en el montaje, cuya escenografía firman Max Glaenzel y Estel Cristià. Justicia con el autor Más información sobre el montaje: http: www. teatrelliure. com