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32 INTERNACIONAL Cuba ensaya el castrismo sin Castro JUEVES 21 s 2 s 2008 ABC Alfonso Rojo ENTRA CON SANGRE o desolador es comprobar que la represión funciona. Si Pinochet no hubiera tenido la ocurrencia de convocar un referéndum para preguntar a los chilenos si querían que siguiera en el cargo, probablemente no habría tenido que soportar un brumoso invierno en Londres y jamás se habría sentado en un banquillo. Y han sido la edad y los achaques, no las protestas o la resistencia de los cubanos, lo que ha llevado a Fidel Castro a anunciar que abandona la presidencia, tras medio siglo en el cargo. Su hermano, que tiene 76 años, será quien controle el tenderete y continuará haciéndolo, sin sobresaltos, hasta que el barbudo estire la pata. Una vez fallecido Fidel y enterrado el mito, los Raúl, Lage o Alarcón, no sobrevivirán mucho tiempo. Cuba es una sociedad cerrada y represiva. Mucho más de lo que era España en los años setenta. Como pasó con el franquismo y con el pinochetismo, el régimen castrista ha gozado de un significativo apoyo social. La gran diferencia es que en la isla la dictadura ha sido mucho más perfecta, estructurada, larga e implacable de lo que lo fue en Chile o en España. No se puede olvidar que la quinta parte de la población cubana, incluidos los profesionales más preparados, fue obligada a exilarse. Tampoco que los fusilamientos, la tortura, la cárcel, el espionaje vecinal y la paliza callejera han sido una constante durante medio siglo y no un signo de identidad durante la primera etapa. Sería una ingenuidad pensar que ha empezado la transición hacia la democracia en la isla, pero se ha iniciado la cuenta atrás del régimen castrista. Raúl y los gerifaltes comunistas van a intentar que el sistema continúe sin el comandante en jefe y con algunos ajustes de naturaleza económica. Y durante unos meses, dará la impresión de que la trampa les funciona. Por lo que dije al principio: la represión funciona y ellos están dispuestos a reprimir. Después, en un abrir y cerrar de ojos, todo se desmoronará y la única duda es si habrá una evolución suave, a la española, o una ruptura dolorosa, a la rumana. L Un exiliado ondea su bandera cubana a bordo de una furgoneta en la Pequeña Habana de Miami AP Allí nada ha cambiado El exilio cubano en Miami no espera cambios en la isla tras la renuncia de Fidel Castro. De momento todos guardan una prudente cautela y reclaman, en general, un rápido abandono de las estructuras de la dictadura y el regreso a la democracia MANUEL M. CASCANTE ENVIADO ESPECIAL MIAMI. El popular restaurante Versalles en la calle 8, parecía la Facultad de Periodismo, con más cámaras, grabadoras y libretas que parroquianos. Tampoco era cuestión de echarse a suertes a los entrevistados, pues, si este barrio es la Pequeña Habana, todo Miami es como una Cuba continental, pero sin cartilla de racionamiento, ni diario Granma ni el gran hermano en cada esquina. Una Cuba de la diáspora que no termina de hacerse ilusiones tras el anuncio de que Castro ya no ocupará formalmente las más altas jerarquías del país. Ya la propia oficial de Inmigración en el aeropuerto (Fanny, según se lee en su uniforme) resumía concisamente el sentir de la comunidad cubano- americana en el exilio: ¿Y qué quiere que pase? Aquí está todo completamente tranquilo, porque allí nada ha cambiado. Del mismo modo, el taxista o la recepcionista del hotel: Hace año y medio que Fidel no ejerce el poder. Ni siquiera sabemos si está vivo, o si es él quien escribe sus artículos Esto es un cambio de cara, pero no un cambio de régimen. Son los mismos perros, con los mismos collares. Hoy hay la misma falta de libertad en Cuba que había ayer, todo sigue igual. Hasta que no caiga el Gobierno y se marchen todos, no habrá cambio en la isla comenta Isaías López, exiliado desde hace cuarenta años. Como mucho, podremos ver algunos cambios puramente cosméticos, donde el pueblo va a continuar sufriendo las mismas represalias y la misma falta de libertad. La renuncia de Fidel se ha dado debido a su elevada edad y todas sus disfunciones físicas y mentales, y ahora Raúl simplemente va a tratar de consolidar la estructura del poder haciendo probables liberaciones en la economía- -posiblemente se les va a permitir a los campesinos un poco de libertad para vender sus productos- pero las mejoras no serán esenciales vaticina Ernesto Díaz, quien estuvo preso durante dos décadas en las cárceles castristas. Húber Matos, que peleó junto a Castro para derrocar la dictadura de Fulgencio Batista y hoy es opositor al régimen revolucionario, advertía que esto es señal de que el hombre esta muy mal, que su salud está muy deteriorada, pero eso no cambia de inmediato el panorama en la isla Del mismo modo, los representantes de origen cubano en el Congreso estadounidense se mostraban muy cautos: Hasta este momento no ha habido ningún cambio en la Cuba totalitaria. Fidel Castro ha estado gravemente enfermo e inmóvil por más de un año y medio. Por consiguiente, él ha decidido dejar los cargos dijo el republicano Lincoln Diaz- Balart. Su hermano Mario, también congresista, tampoco ve un cambio en la isla con la renuncia de Castro: Puede haber renunciado a algunos cargos, pero sigue siendo el dictador y controla la situación Su colega Ileana Ros- Lehtinen recalcó que, realmente, no importa nada si Fidel, Raúl o cualquier otro bandido es nombrado jefe de cualquier cosa en Cuba. Lo que la gente quiere es libertad para expresar su oposición al régimen opresor Este paso cierra un largo y oscuro capítulo en la historia cubana. Espero que algún día los cubanos puedan libremente elegir a sus líderes, pero lamentablemente las noticias no apuntan en ese sentido. No olvidemos que Castro acaba de renunciar a un puesto para el cual ni siquiera ha sido elegido sentenció el senador Mel Martínez. Mientras tanto, los grupos del exilio cubano no han abandonado su labor de zapa contra el régimen de los Castro. La última ocurrencia lleva por nombre Misión barrio afuera mofándose de la Misión barrio adentro lanzada por el Gobierno venezolano de Hugo Chávez para hacer llegar asistencia médica a los barrios marginales a través de doctores cubanos. Muchos de esos proyectos ya se cerraron, tras la deserción de decenas de galenos. Misión barrio afuera -cuyos gestores se anuncian en internet como médicos cubanos en el exilio- -anima ahora a los que aún permanecen en esos dispensarios a que abandonen definitivamente su tarea y soliciten asilo político. Mucha cautela Cambios cosméticos Esto es un cambio de cara, pero no un cambio de régimen. Son los mismos perros, los mismos collares