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110 GENTE www. abc. es gente MIÉRCOLES 20- -2- -2008 ABC Los Stones, preocupados por Amy Mick Jagger y Keith Richards, expertos en excesos y en los recovecos del lado salvaje de la vida, se han dirigido a Amy Winehouse para recomendarle que abandone las drogas y los malos usos (y abusos) y vuelva al buen camino antes de que sea definitivamente tarde POR MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Más sabe el diablo por viejo que por diablo. Y si es una Satánica Majestad se las sabe todas sobre las peripecias de caminar por el lado salvaje de la vida, sobre caminar sobre el peliagudo alambre de las experiencias extrasensoriales. Y lo sabe en carne (y vena, sobre todo, vena) propia. La experiencia es la madre de la ciencia, y de ciencia infusa (y confusa, y difusa, y profusa) bien saben Mick Jagger y Keith Richards, mefistofélicos rockeros que, no contentos con haberse bebido entera la fuente (entre otras) de la eterna (y lucrativa) juventud, se dedican ahora a enseñar al que no sabe y a dar sustanciosos consejos a tanto joven talento como hay por esos andurriales que se está echando a perder, pasándose una y otra vez de la raya. Como Amy, Amy Winehouse, que vale su peso en grammys (cinco por el extraordinario Back to the black musicales y en grammys de lo que no son, precisamente, premios, sino la medida, se antoja que siempre excesiva, de sus autodestructivas costumbres. Amy se parece a los pioneros del rock, a los grandes espíritus errantes del jazz, a las almas en pena del country, en la calidad artística que atesora, pero también en sus paseos un día sí y una noche también al borde del abismo, donde todos los gatos del desenfreno son, desde luego, bien pardos. Amy, sus usos, y sobre todo sus abusos, de algunas sustancias, le han costado entre otras cosas no poder asistir en vivo (ni en espíritu) a la ceremonia de los Grammy; pero, además, Mick y Keith la han tenido presente en sus más recientes oraciones y le han mandado recado de que ir por mal camino es la mejor manera de no llegar a ninguna parte. Como ellos, que se las vieron tiesas con la justicia y con la farmacopea londinense de los sesenta. Keith Richards ha apuntado a Winehouse y le ha recordado que debe dejar lo más pronto posible sus variadas adicciones, según fuentes de la publicación Music News que ha recogido la agencia Otr en la capital británica. Desde luego, Richards, al que no hace falta realizar la prueba del polígrafo para demostrar que se iba por los cerros de Úbeda y por los de la heroína hace tiempo, y al que con sólo echarle un vistazo se ve a las claras que su biografía tiene unos cuantos paréntesis, sabe que la vida como humo se va, y sabe que cuando las cosas se tuercen uno acaba hasta por esnifarse las cenizas de su propio padre, como hace algunos meses se rumoreó. Así están las cabezas. Vaya en descargo de Amy, que ella misma ha señalado en varias ocasiones que se dedica a escribir y cantar canciones porque tiene la chola un poco espesa, vamos que está (casi) de atar. También Jagger (que pasó por chirona en 1967 por posesión de drogas) ha decidido liarse la manta (parece que liarse otro tipo de cosas ya pasó a la historia) en el asunto de la joven cantante y ha dicho esta boca (o estos morros) es mía. Cuando nosotros experimentábamos con drogas, se sabía muy poco sobre sus efectos. No había centros de rehabilitación ha dicho el cantante. Es más, hasta se ha puesto algo cenizo. Estoy preocupado de que muera si sigue cayendo por el camino que ha tomado añadió el líder de los Rolling Stones. Pero ha habido más rockeros, además de los autores de Simpatía por el diablo que se han tomado a pecho la errática vida de Amy Winehouse. Ozzy Osbourne, otro que tal baila, y que también conoce a la extraordinaria cantante, ha decidido desearle suerte en su proceso de desintoxicación. El camino en el que se encuentra es muy triste. A mí me llevó mucho tiempo deshacerme de mis demonios. Todo el mundo cree que esto de la rehabilitación es una cura milagrosa, pero es muy, muy duro explicó el músico. Aunque con alguien que se apellida bodega (o casa del vino) no sabe uno si el pesimismo es totalmente obligatorio. Amy Winehouse, durante un concierto en Gran Bretaña en junio del pasado año AFP