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54 ECONOMÍA MIÉRCOLES 20 s 2 s 2008 ABC Microsoft forzará a Las nevadas disparan el IPC chino al 7,1 el más alto desde 1996 los accionistas de Yahoo a nombrar El precio del cerdo subió hasta un 58,8 y el del aceite un 37,1 un nuevo consejo Cuenta con la opción legal de buscar una junta directiva favorable a la operación EFE SAN FRANCISCO. Microsoft no tira la toalla en su batalla por adquirir Yahoo y, según la prensa estadounidense, intentará convencer a los accionistas de esta compañía para que nombren un nuevo consejo favorable a la operación. Según la versión en internet del diario The New York Times Microsoft autorizará esta semana lo que se conoce como proxy battle que consiste en que la empresa compradora trata de convencer a los accionistas de la firma que desea adquirir para que sustituyan a la junta directiva por otra favorable a la operación. En último término, la empresa compradora puede cerrar la operación sin necesidad de elevar la prima ofrecida a los accionistas. Si Yahoo no inicia antes las negociaciones para una alianza, Microsoft quiere que se nombre un nuevo consejo de administración el próximo 13 de marzo, añade el diario. Yahoo rechazó oficialmente la pasada semana la oferta de 44.600 millones de dólares de Microsoft, con el argumento de que infravaloraba los activos del grupo, según reiteró el pasado jueves el consejero delegado de Yahoo, Jerry Yang, en una carta a sus accionistas, disponible en su página web, al asegurar que la oferta de compra de Microsoft no es la mejor opción para sus intereses. La mayoría de los analistas creen que Microsoft elevará la cantidad, pese a que la cifra ya supone una prima del 62 sobre el último cierre de Yahoo antes de lanzarse la oferta. Por otra parte, el fundador y ex presidente de Microsoft, Bill Gates, insistió en una entrevista concedida ayer, lunes, a la prensa de EE. UU. en que se trata de una oferta justa y que Yahoo debería reconsiderarla seriamente Mejorar la prima PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Tal y como se temía, la inflación se disparó en China durante el mes pasado debido, fundamentalmente, al fuerte temporal de nieve que sacudió al centro y sur del país, mató a más de un centenar de personas, dejó a millones incomunicadas, sin luz y sin agua, paralizó los trenes y autobuses y arruinó millones de hectáreas de tierras de cultivo. Con todos estos elementos en contra, el Índice de Precios al Consumo (IPC) se elevó un 7,1 con respecto al mismo periodo del año anterior y marcó la cota más alta de los últimos once años, concretamente desde el 7,4 alcanzado en septiembre de 1996. No en vano, y según la Oficina Nacional de Estadísticas, los precios de los alimentos han subido un 18,2 -y hasta un 58,8 en el caso del cerdo y un 37,1 en el aceite de cocina- -debido a la escasez de suministros que ha provocado el corte de las líneas ferroviarias por los efectos del temporal de nieve. Mientras tanto, los productos no alimentarios vieron aumentados sus importes sólo un 1,5 Pero no todos los analistas atribuyen tal subida al mal tiempo, ya que el profesor Song Una mujer realizando ayer la compra en Shangai Guoqing, del Centro de Investigación Económica de China en la Universidad de Pekín, dijo a la agencia estatal de noticias Xinhua que la influencia de los desastres causados por la nieve emergerá a largo plazo Song Guoqing, que vaticinó que el IPC subirá un 8 en febrero, cree que la inflación está desbocada por el exceso de REUTERS Gerardo Díaz Ferrán Presidente de la CEOE BAJADA DE TIPOS l pasado 15 de febrero asistí a una de las sesiones del Foro de ABC, siempre de gran interés, y que en esta ocasión tenía como protagonista al presidente del Banco Central Europeo (BCE) Jean- Claude Trichet. La expectación era alta y se basaba, fundamentalmente, en la situación actual de turbulencias financieras, de los tipos de interés y de liquidez, entre otros asuntos, de los que una gran parte de los asistentes esperábamos un pronunciamiento del responsable de un cargo tan importante para la economía europea como la presidencia del BCE. TRICHET Y LA E Ante la ausencia en la intervención del señor Trichet de algunos temas que considero muy relevantes para los empresarios españoles, le formulé dos preguntas. Una de ellas, referida a la actual relación del tipo de cambio entre el euro y el dólar que tanto perjudica a las exportaciones europeas, se quedó sin formular supongo que por falta de tiempo, la otra, sin embargo, fue respondida y ha sido noticia destacada en los medios de comunicación. En concreto, planteé la necesidad de bajar los tipos de interés, teniendo en cuenta que el repunte de la inflación no se produce por un calentamiento de la economía, sino, principalmente, por los incrementos de los precios del barril del petróleo y de algunos alimentos. En mi opinión, el interés del dinero está restando competitividad a las empresas y penalizando a las familias y una bajada de tipos sería muy oportuna para crear empleo e impulsar la economía. Pues bien, la respuesta del señor Trichet, tal y como reco- gieron los medios al día siguiente, fue negativa mientras se mantengan los actuales niveles de inflación. Estoy convencido de que la inflación debe combatirse desde la adopción de reformas estructurales que aporten una mayor liberalización a los mercados, a todos los mercados. Los empresarios consideramos que para luchar contra la subida de precios es preciso disminuir el peso de la burocracia, disminuir la presión fiscal, aumentar la competencia en todos los sectores y externalizar la gestión de los servicios públicos. Junto a ello, es preciso buscar las mejores soluciones energéticas, sin descartar ninguna energía, mejorar la formación del capital humano y, entre otras actuaciones, apoyar el desarrollo de la investigación y el desarrollo y las nuevas tecnologías del conocimiento. Estas son, para los empresarios, las vías más eficaces para que los precios se controlen por el libre juego de la oferta y la demanda, la competencia y el mercado. Sin recurrir a intervencionismos de Estado, sino a la actuación de organismos reguladores serios, eficaces y transparentes. Por estos motivos, sigo creyendo que el Banco Central Europeo debería bajar los tipos de interés y tomar alguna iniciativa sobre la relación de tipo de cambio euro- dólar. Con estas medidas revitalizaría la economía europea y le trasmitiría confianza en sus posibilidades. Esta rebaja de tipos es, exactamente, lo que ha hecho la Reserva Federal en Estados Unidos, y me parece oportuno tomar en consideración las actuaciones del país que siempre ha tenido los mejores datos de empleo y ha marcado el camino para los que consideramos que la mejor política económica y social es aquella que genera más puestos de trabajo. Ante esta evidencia, la pregunta que queda en el aire es si la política económica que actualmente sigue el BCE será la más favorable para los intereses empresariales europeos. dinero que se mueve en China, cuya economía experimentó en 2007 el mayor crecimiento de los últimos trece años al elevarse el Producto Interior Bruto (PIB) un 11,4 Al igual que en el caso del IPC, se trata de un auténtico récord que demuestra la incapacidad del Gobierno chino para enfriar la economía, pese a sus intentos del año pasado por reducir los préstamos aumentando los tipos de interés seis veces y las reservas de los bancos en diez ocasiones. Subidas de tipos Con nuevas subidas de tipos en el horizonte, el régimen comunista tiene en la inflación un peligroso caballo de batalla, ya que el alza desmedida de los precios afecta seriamente al bolsillo de una sociedad china cuya renta media anual asciende a tan sólo 11.759 yuanes (1.557 euros) en las ciudades y a unos míseros 3.587 yuanes (353 euros) en el depauperado mundo rural. De hecho, controlar el IPC es vital para Pekín porque la subida de la inflación ya provocó graves disturbios sociales en los años 80 y 90. Además, podría llevar al Gobierno chino a apreciar su moneda nacional, tal y como le piden Estados Unidos y la Unión Europea, para reducir unas imparables exportaciones que están inundando de divisas el país, pero que sólo llegan a los grandes empresarios y no a los humildes trabajadores a los que cada día les cuesta más llenar su ya de por sí exigua cesta de la compra.