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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 20 s 2 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro VIRTUAL n la actual sociedad de la información, la ciberdemocracia está llamada a jugar un papel decisivo en las campañas electorales. A día de hoy, partidos y candidatos lanzan mensajes a través de internet para captar a un tipo de público cansado de los mítines y de la publicidad convencional. Si se utiliza con ingenio y buen sentido, esta fórmula puede aportar mucho a la democracia mediática de nuestro tiempo. Sin embargo, el despropósito de Izquierda Unida en alguno de sus vídeos disponibles en la red demuestra que lo importante no son las tecnologías, sino la inteligencia y el sentido de la responsabilidad de los autores. Las imágenes de un Rajoy borracho que provoca el incendio de su casa y de Llamazares prendiendo fuego a una foto de la Familia Real son fiel reflejo de una mezcla significativa de estupidez y mala fe. El candidato popular es absolutamente ajeno a cualquier identificación con el exceso de alcohol. Quemar la casa virtual de un adversario político no es precisamente una imagen apropiada en tiempo de coacciones antidemocráticas contra el PP. Exhibir una foto ardiendo del Rey como si fuera algo divertido es hacer el juego a los radicales y crear una confusión interesada. Si los ciudadanos identifican- -como es probable- -a la Izquierda Unida virtual con la real es lógico que las expectativas de Gaspar Llamazares sean tan reducidas de cara a las urnas. MALA FE Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera E LA DESPEDIDA DEL DICTADOR ESPUÉS de 49 años ininterrumpidos en el poder, el dictador cubano Fidel Castro anunció ayer lo que millones de cubanos de dentro y fuera de la isla han estado esperando, en muchos casos durante toda su vida. Sin embargo, su decisión de abandonar formalmente sus cargos- -que por motivos de salud no ejercía desde hace dieciocho meses- -no representa por desgracia un cambio mayor en el funcionamiento de las instituciones cubanas, sino que, más sencillamente, lo que era provisional se convierte en definitivo. En estas circunstancias, la necesidad de designar a una figura que ocupe los puestos que Fidel Castro deja vacantes será la ocasión más significativa desde 1959 para que se produzcan cambios en la dirección política del país, aunque, hay que constatar que todavía no existen indicios de que tales cambios vayan a producirse, ni siquiera de que los que se lleven a cabo vayan a tener efectos esenciales para la sociedad de la Isla. Lamentablemente, desde que se anunció la enfermedad del dictador, la experiencia ha demostrado que para lo único que se prepara el régimen es para resistir. Hasta ahora, Fidel Castro, convaleciente, guiaba desde la sombra la toma de decisiones estratégicas en todos los aspectos y supervisaba los posibles efectos de la tímida campaña de discusiones superficiales sobre la situación económica en la isla. En estos meses, no se ha pasado de cierta tolerancia ante algunas manifestaciones de descontento realizadas en voz alta, mientras que la decepción y la crítica a la dictadura siguen siendo expresadas en voz baja, cuando no en silencio, y al abrigo del oído de los mecanismos de seguridad del régimen. Aunque por razones evidentes Fidel Castro no lo reconozca expresamente, su carta de renuncia es, más que una dimisión, una despedida formal y el reconocimiento de lo irreversible de su situación personal. Castro es muy inteligente y sabe pertinentemente que está viviendo las últimas horas de su vida, pero también es lo bastante soberbio como para seguir intentando controlar todo lo que suceda D en Cuba hasta el último momento. Cuando hace unos años se rompió una rodilla en una aparatosa caída, no quiso que se le anestesiara para poder asistir conscientemente a la operación quirúrgica- -naturalmente, para dar órdenes a los cirujanos- -y ahora, si fuera posible, quisiera presidir y organizar su propio funeral. Cuba necesita cuanto antes una transformación hacia la libertad. Las reacciones en todo el mundo democrático han sido unánimes en cuanto a la necesidad de que cualquier cambio debería significar el comienzo de una verdadera transición. La más que probable confirmación de su hermano Raúl como sucesor a la cabeza de los principales órganos del poder en la isla no será un gesto aceptable si no va acompañado de reformas en las características esenciales de la dictadura que beneficien expresamente a la libertad de los cubanos para hablar, elegir a sus dirigentes, viajar o volver a su patria. En estas circunstancias, el principal objetivo de los gobiernos de la Unión Europea, y de España en particular, debería ser impedir que los cubanos sigan siendo privados de sus derechos básicos, dejando bien claro que el tiempo del régimen autoritario, aunque con varias décadas de retraso, ha terminado ya. Nadie puede olvidar que Fidel Castro sigue siendo un dictador que se va cuando él quiere, un tirano que ni siquiera acepta que en este momento crucial sean los ciudadanos los que decidan: es él mismo quien les ordena que no le elijan. Tal vez quiera diferenciarse de otros tantos dictadores a los que la muerte les ha sorprendido aferrándose obscenamente al poder y pretenda pasar a la historia como un apacible columnista del Granma mientras los cubanos se van acostumbrando poco a poco a su ausencia, para aceptar así la continuidad de un régimen castrista sin Castro como algo irremediable. Esto no es, ni mucho menos, la eutanasia política de Fidel: sencillamente parece su última estratagema para intentar retrasar, aunque sea durante unos cuantos meses, la inevitable llegada de la democracia a Cuba. CRECE LA MORA EN LOS BANCOS L KOSOVO, ESPEJO DE CONTRADICCIONES pesar de que el Gobierno español ha tomado la decisión acertada de no reconocer la declaración unilateral de independencia de Kosovo, su posición al respecto evidencia las debilidades de su política exterior, especialmente hacia Europa, y las contradicciones de su política interior. España es un país que debe prestar mucha atención a los movimientos secesionistas en Europa porque, aun cuando las comparaciones no sean homogéneas, los nacionalismos tienden a buscar su propio beneficio de las crisis ajenas. Por eso, la falta de voz propia del Gobierno español en el debate europeo sobre Kosovo pone de manifiesto, una vez más, la ausencia de liderazgo e iniciativa de nuestra diplomacia y la abdicación de la defensa de intereses que nos conciernen. Al final, los grandes estados de la Unión Europea apoyan la secesión de Kosovo, lo que ratifica la fuerza diplomática de Estados Unidos incluso en asuntos de la órbita europea. Aunque el desacuerdo de Bruselas no hubiera podido evitarse, el Gobierno español tenía que haber asumido mayor compromiso en un debate que, en última instancia, revela los efectos perniciosos del nacionalismo. En cuanto a la política interior, es pura hipocresía que el Gobierno socialista se lamente por la independencia de Kosovo y mantenga como aliados de confianza a los nacionalistas más radicales, especialmente Esquerra Republi- A cana de Cataluña, los únicos que la celebran. El PSOE ha fomentado en España el nacionalismo separatista que ha triunfado en Kosovo y que pretende aplicar a Cataluña y al País Vasco la misma fórmula. Por más que se pretenda marcar distancias entre España y el nuevo Estado, el patrocinio socialista del separatismo catalán y la negociación política con Batasuna y ETA deja un rastro peligroso de falta de convicción en el principio de unidad nacional y en la integridad territorial de España. Para remate de despropósitos, el Gobierno ha justificado a cuenta de Irak su oposición a la independencia de Kosovo, destacando que en ambos casos se ha vulnerado la legalidad internacional. Parece que el PSOE tiene débil la memoria y olvida que la secesión kosovar tiene su antecedente en la campaña aérea de la OTAN contra Serbia, en 1999, sin autorización de Naciones Unidas y apoyada por los socialistas. Y olvida igualmente que el Gobierno de Rodríguez Zapatero apoyó en junio de 2004 la intervención aliada en Irak votando a favor de una resolución de la ONU que, además, pedía el envío de tropas a ese país árabe. El Gobierno exhibe una lamentable pobreza de argumentos cada vez que recurre a Irak como el comodín de esta legislatura fallida, ya sea para pedir votos a la extrema izquierda, ya sea para excusar su desordenada política exterior. A salud de las entidades financieras españolas es evidente. Se refleja en unos balances y resultados que sus competidores europeos, con cierta envidia, no comprenden. Es el resultado de una buena gestión sumada a una buena supervisión. Sin embargo, las dificultades económicas de las familias y el cambio de sesgo de la economía se refleja en esas cuentas en forma de morosidad, de créditos que pasan a clasificarse como dudosos cuando no se amortizan a tiempo. A lo largo de todo el año la morosidad ha crecido de forma apreciable y mediado el año algunos banqueros advirtieron fallos de puntualidad y amortizaciones que no se atendían en plazo. Ahora la estadística refleja el crecimiento de la cartera de dudosos. A finales de año, 16.236 millones de euros estaban en esa clasificación, sobre una cartera de créditos de 1,76 billones de euros. Un índice de dudosos del 0,92 por ciento, que es irrisorio comparado con el de otros sistemas financieros, pero que ha repuntado dos décimas en doce meses y que crece a un ritmo de casi un 50 por ciento en un año frente a un aumento del crédito del 16. Baja morosidad, pero creciente, lo que pone de manifiesto las crecientes dificultades económicas. La impuntualidad en los pagos de hace seis meses se ha transformado ahora en créditos dudosos, que más tarde serán fallidos. Cuando se notan esos síntomas es cuando hay que tomar medidas sin esperar a que llegue la riada.