Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Martes 19 de Febrero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.667. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. COSAS MíAS Edurne Uriarte HIPOCRESÍA ESQUELETOS DE Mohamed Higazi, de 25 años, perseguido por la Policía y los islamistas por pedir el reconocimiento oficial de su nueva religión EFE Calvario de un converso egipcio Desde que abrazó el cristianismo, Mohamed Higazi sueña con hallar un lugar seguro para vivir con su mujer y su bebé. No descarta recurrir a instancias internacionales para que se le reconozca su nueva fe POR PAULA ROSAS ohamed Higazi lleva siete meses en la clandestinidad. Su hija, que nació en enero, ya conoce lo que es el miedo, cambiar de dirección cada semana y vivir con una doble identidad. Su crimen, sin embargo, parece una broma en un país que supuestamente reconoce la libertad religiosa como es Egipto: convertirse al cristianismo. Desde el pasado agosto, cuando pasó a ser el primer cristiano converso en demandar al aparato del Estado por no querer reconocer su nueva fe, la vida de Mohamed Higazi no puede llamarse vida. Buscado por la Policía y amenazado de muerte por los fundamentalistas, este egipcio de 25 años vive en una constante pesadilla. Higazi nació en el seno de una familia profundamente musulmana y, tal como manda la ley egipcia, fue inscrito con la religión de su padre. La confesión religiosa, como el nombre o la fecha de nacimiento, son datos obligatorios en el carné de identidad egipcio, que acompañan a la persona durante toda su vida. Las conversiones no están reconocidas oficialmente. A no ser, como advierten la mayoría de abogados especializados en derechos humanos en Egipto, que sean al islam, la confesión mayoritaria. Pero Higazi, inconformista e inquieto, comenzó a estudiar otras religiones desde su adolescencia. Su interés por el cristianismo se despertó a los 16 años, y a los 21 fue bautizado en secreto. Durante varios años practicó su nueva fe en la clandestinidad. Sin embargo, cuando se casó (su esposa también es conversa) y ambos supieron que esperaban una niña, Higazi decidió que no quería que tuviera que vivir el mismo calvario. Desde que interpuso su demanda, varios abogados han tenido que abandonar su causa por las presiones de una sociedad conservadora y tras haber recibido amenazas de muerte. Hace tres semanas, un tribunal cairota desestimaba su denuncia por la imposibilidad de convertirse a una religión más antigua (que el islam) Su caso se ha convertido en un símbolo en Egipto para todos aquellos que luchan por la libertad de creencia en un país musulmán. Si mi padre me encuentra me matará con sus propias manos relató desesperado Higazi, o Bishoy, el nombre cristiano por el que prefiere ser conocido, a la agencia Efe en una conversación telefónica. Pese a todo, este hombre, un héroe para algunos y para otros un apóstata cuya sangre debe ser derramada, no se da por vencido. Higazi piensa recurrir la sentencia y no descarta llegar a instancias internacionales. Mientras tanto, su sueño es encontrar un lugar seguro para mi mujer y para mi niña M os esqueletos con silicona que representan hoy el ideal femenino de la moda, de la publicidad, de los medios, tienen, me temo, una larga vida. Las campañas de resistencia de políticas como Esperanza Aguirre y Elena Salgado con las tallas de las pasarelas, las protestas de padres de anoréxicas, la irritación de muchas de nosotras, son gotas insignificantes en un mar de hipocresía. Que sí, que están esqueléticas, pero nos encantan así, con cuerpos de niñas de diez años bien siliconadas, creen íntimamente los creadores de imágenes. Antes nos gustaba decir que eran los hombres los culpables, ellos, los malvados diseñadores de moda, los publicistas, los estilistas que nos querían torturar con sus enloquecidas exigencias estéticas. Pero ellos son ahora ellas en una buena parte de esos lugares. Y nos ridiculizan de la misma manera, incapaces de cambiar ese estúpido modelo estético que representa a las mujeres del siglo XXI. Teóricamente iguales y estéticamente grotescas, infantilizadas, enfermizas, quirúrgicamente robotizadas. Pretender la igualdad y el respeto en la política o en la empresa con esas imágenes de cómic a nuestro alrededor es harto difícil. No me cuesta imaginar un mundo en el que el ideal estético representativo de los hombres fuera aquel Arnold Schwarzenegger que ganaba los concursos de culturismo en los años sesenta. Las pasarelas, el cine, las televisiones, las revistas, los periódicos, llenas de Schwarzeneggers a punto de reventar por las costuras de sus músculos. Vigoréxicos con anoréxicas. ¡Ah! pero a nadie se le ocurre caricaturizar a los hombres de esa manera tan cruel. L