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ABC MARTES 19 s 2 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA ¿BALCANES? NO, GRACIAS N la conciencia internacional habita desde hacemuchotiempoun gen dealegre simpatía hacia las exaltaciones nacionalistas que ha provocado no pocas tragedias y más de una evitable carnicería. Debe de tratarse de una herencia romántica, de la época de la descomposición de los imperios en medio del auge liberal, oacaso dela mala conciencia de las antiguas potencias coloniales, que ha acabado cuajando en una especie de reflejo condicionado por el que algunos Estados de incuestionable liderazgo se apresuran a reconocer a cuanta tribu se alza en ardores de independencia. CuanIGNACIO do ese proceso ocurre en el CAMACHO complejo tablero étnico y político de los Balcanes suele tener consecuencias dramáticas que a menudo cuajan en baños de sangre, mal remediados con intervenciones tardías, frecuentes atropellos y arbitrarias particiones que no vienen sino a enredar la confusión del escenario. LodeKosovo, su apresuradoreconocimiento por Estados Unidos y las grandes naciones de la UE, se puede mirar de muchas maneras, incluida la benévola de cerrar el paso a las pretensiones de hegemonía rusa y completar la implosión del artificial puzle yugoslavo, pero desde luego constituye como mínimo un modo irresponsable de aceptar hechos consumados y dar aliento al impulso secesionista que amenaza la estabilidad de varios Estados europeos, incluido el nuestro. Esto en términos abstractos, porqueen el plano concreto sele está concediendo carta de naturaleza a una nación sin masa crítica, cuyo mayor atisbo de organización lo suministran un siniestro grupo guerrillero y otras no menos siniestras bandas de narcotráfico y pillaje. Al aceptar la creación de la nada de un Estado en pañales, al que hay quedotar de las estructuras más básicas, las potencias occidentales se avienen a un precedente dehecho que no sepuede cancelar con una mera declaración teórica. A partir de ahora, todos los nacionalismos rampantes, en mayor o menos grado de fanatismo, saben que llegado el caso de declarar una secesión unilateral, Francia, Alemania o hasta los mismísimos yanquis pueden mirar por conveniencia estratégica hacia otro lado, cuando no asentir directamente y dar su bendición a la jugada. Bajo el paraguas comunitario se cobijan ya varias naciones que, con las debidas y solventes diferencias, han ido tomando por su cuenta el camino de la autodeterminación. Como del proceso balcánico se pueden aprender muchas cosas, pero ninguna constructiva, el Gobierno español ha tenido que fruncir el ceño por imperativo electoral, a sabiendas de que no está el horno para bollos. Acaso haya medido poco y mal su estrepitosa- -e irrelevante- -gesticulación de protesta, que además se contradice con el apoyo a la misión internacional de ayuda, pero no cabe duda que ante el demarraje kosovar conviene poner pragmáticamentelas barbas propias en remojo. Porque lo importante no es la realidad de las diferencias con otras situaciones, escenarios o circunstancias, sino lainteresada lectura que en su beneficio efectúan los ignorantes oportunistas de siempre. A los que, todo hay que decirlo, les han dejado nuestros aliados europeos y americanos campo para correr a través de su delirio. E LISTAS ABIERTAS LO QUE NOS CUESTA KOSOVO L microestado de Kosovo respira imperceptiblemente en la incubadora. La ingeniería ginecológica ha dado a luz a una criatura que nace de la secesión y para el disenso internacional, una criatura cuya gestación ha salido carísima, un futuro Estado fallido que va a seguir costando un pico y carecerá de economía propia- -con un 50 por ciento de paro- salvo que no sea el narcotráfico y el ajetreo gansteril que protagonizan los antiguos criminales de guerra expertos en limpieza étnica circulando en coches con cristales ahumados. Unión Europea, Naciones Unidas, OTAN: todas las instituciones internacionales de la legalidad más acendrada aceptan un engendro concebido al margen de la norma internacional y mantenido artificialmente con el dinero de los contribuyentes de lo que llamaríamos mundo libre. La secesión de Kosovo ha sido votada a mano alzada, sin respeto a la ley internacional, sin un quid pro quo elemental respecto a la ayuda económica del mundo. En fin, los albanokosovares dicen ser una nación y nosotros les pagamos el Estado. En su día, se dijo que en los Balcanes había llegado la hora de Europa. Al fiVALENTÍ nal, tuvo que intervenir Washington. PUIG Para amedrentar al nacionalismo fundamentalista serbio, la OTAN bombardeó los enclaves de Milosevic en 1999. Doble coste: el de bombardear y el de reconstruir. Luego vino el dispendio de ayuda humanitaria. Ahora, tras una decisión secesionista fuera de la ley, Europa va a pagar las nuevas instituciones sin un control muy preciso de los grupos terroristas albaneses que pululan por la zona. ¿Es que el más travieso se lleva ahora los premios de buena conducta? Balcanizar es el verbo: yo me autodetermino, tú te autodeterminas, él se determina. No avancemos sospechas sobre cómo el nuevo Estado trate a la minoría serbia. Continuaremos pagando por Kosovo, vamos a financiar la policía, las aduanas, la justicia, la administración pública, el Estado. Sin duda, no es la mejor hora de Europa, en proceso de aprobación del Tratado de Lisboa E con sus políticas de seguridad y política exterior. No hace falta conocer palmo a palmo los Balcanes para ver que todo eso no ha sido una aportación a un mejor orden o a un orden más justo, sino una chapuza de coste elevadísimo. La Unión Europea lleva gastados en Kosovo 2.000 millones de euros, lo mismo que las Naciones Unidas. Para los próximos meses, los contribuyentes de la UE tendrán que aportar unos doscientos millones de euros. Para la OTAN, Kosovo ha sido más que gravoso. No sabemos la contrapartida que pedirá la Rusia de Putin para acabar tolerando el nuevo Kosovo. En la Unión Europea, la secesión de Kosovo no ha sido reconocida de forma unánime. De entrada, tenemos ahora una Europa con más fronteras que antes. Los Estados Unidos han optado por quitarse el muerto de encima y los rusos cortejan al viejo amigo serbio. En el Consejo de Seguridad la fase es de eufemismos y double entendre La nueva política exterior europea se instala ampliamente en la ficción y además resulta muy cara. Son, en realidad, subvenciones a fondo perdido para la corrupción y la violencia, con el acuñamiento secesionista. Lo que costará a la Unión Europea la independencia de Kosovo es incalculable. Pero al soft power europeo no lo respetan ni los serbios, ni los albanokosovares, ni los rusos. El domingo fue un día aciago para la Europa posible. Con las tutelas internacionales que se quieran, el Estado soberano de Kosovo nace bajo sospecha y con aliento musulmán. Si eso es el mal menor, hay como para rememorar con nostalgia apaños como los del Congreso de Viena. Pero esas son las realidades a tener en cuenta, más que la posibilidad de emulación que la iniciativa secesionista de Kosovo genere en el nacionalismo vasco o catalán. Si hay por ahí alguien que pretenda tener Kosovo como modelo, que dé un paso al frente y se apreste una vez más a hacer el ridículo. El resto de la sociedad española no está como para perder más tiempo. Para quien confunda Yugoslavia con España, en la flagrancia del error llevará la penitencia. De estas cosas, Lincoln sabía mucho. Ya dijo que la idea central de secesión es la esencia de la anarquía. vpuig abc. es