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ABC LUNES 18 s 2 s 2008 DEPORTES 103 EL MUNDO ES UNA HISTORIA Mascotas solidarias Los animadores de la NBA se turnan para sustituir a Grizz el oso de Memphis, enfermo de cáncer POR MIGUEL ÁNGEL BARBERO En la NBA son especialistas en vender espectáculo, tanto deportivo como visual. El fin de semana de las estrellas es el mejor ejemplo de cómo conjugar el baloncesto con cualquier faceta del showtime músicos, cheerleaders malabaristas y animadores de todo pelo hacen las delicias de unos aficionados que no van a los pabellones sólo a ver un partido; van a pasar la tarde en la meca de la cultura del ocio. Las principales responsables de que esto sea una realidad son las mascotas. Cada equipo cuenta con una, más o menos conseguida, que se encarga de mantener siempre la tensión y un alto nivel de excitación en el público. Cómo será que incluso los Celtics, el equipo más clásico y reticente de la Liga, tuvo que modernizarse y poner a un animador de estas características; eso sí, un actor vestido a la antigua usanza de Nueva Inglaterra. Ni se les pasó por la cabeza poner a alguien vestido de muñeco. Ahora bien, la función de las mascotas no se limita sólo a las tres horas de los partidos. Las franquicias son conscientes de que forman parte de la ciudad en la que están asentadas y no dudan en involucrarse en cuantas acciones altruistas se les presentan. De hecho, cuentan con sus propios programas sociales y es habitual que los muñecos visiten hospitales, colegios y todo aquel lugar donde prestar ayuda. Lo que no había sucedido hasta ahora es que uno de estos cómicos tuviera que ser el destinatario de la solidaridad de los demás. A Eric McMahon, que da vida a Grizz el oso que representa a Memphis, le diagnosticaron un cáncer linfático el pasado mes de diciembre y desde ese mismo momento la maquinaria de la NBA empezó a funcionar. Tanto la oficial como la privada. Así, los Grizzlies pusieron en marcha el programa Amigos de Grizz por el que pusieron a la venta muñequeras con el número 00 del afectado para recaudar fondos para el estudio de la enfermedad en el hospital de St. Jude. Y para que los propios pacientes del centro pudieran ir al estadio y mostrar en público su lucha y su coraje. Los propios compañeros del afectado también quisieron poner su granito de arena. Era crucial que se pudiera recuperar la normalidad después del impacto de la noticia, por lo que tomaron dos decisiones importantes. La primera, como corresponde al mundo de las tablas, era que el espectáculo debía continuar; y la segunda, que no habría que buscar a ningún sustituto: ellos mismos se encargarían de cubrir la ausencia de su colega asumiendo los gastos de su propio bolsillo. En un movimiento sin precedentes, los símbolos del resto de los equipos de la NBA están pasando por el FedEx Forum para levantar el ánimo de los seguidores del equipo sureño. Ya que los de Mark Iavaroni no ganan partidos, al menos los aficionados se van a casa contentos. Ya han tenido la oportunidad de disfrutar con Rufus (Charlotte) y Coyote (San Antonio) y en las próximas jornadas les amenizarán Blaze (Portland) Bowser (Indiana) Squatch (Seattle) Moondog (Cleveland) Todos ellos con la camiseta 00 de su amigo. RONALDINHO Han sido dos fenómenos. Ronaldo, víctima de sus tristes lesiones y su tristísima disipación, fue un fenómeno de masas; primero masas humanas, y después adiposas... JUEGO EN EL CUERPO un carácter noctívago (espero que Ronaldinho aprecie el delicado uso que hago de este adjetivo tan poético) En resumen: que Ronaldinho, lo supiera o no, compareció aquí haciendo el movimiento de empinar el codo. Además de la sorna inconsciente de ir amigándose a Cataluña con un gesto que rezuma tan añeja españolidad, con su agitación de meñique y pulgar Ronaldinho trajo más trazas de profeta que de crack, pues en vez de sugerir lo que iba a jugar nos anunciaba lo que iba a beber. Esto requiere una matización. Me refiero a beberse los vientos de la noche, que para la observancia de la conducta exigible a un futbolista de élite son por sí mismos tan nocivos como las ventoleras del alcohol. Lo raro es que Ronaldo, dadas sus similitudes con Ronaldinho en la deambulación espirituosa de madrugada, no llegara a España con la misma gesticulación. Ronaldinho y Ronaldo fueron unos fenómenos. Y a Ronaldinho, después de faltar a casi cien entrenamientos, ya lo estamos fenomenalizando otra vez porque anteayer hizo la proeza de meter un penalti. Somos así de fenomenalistas. Ronaldo, víctima de sus tristes lesiones y su tristísima disipación, ha sido un fenómeno de masas; primero masas humanas, y después adiposas. Acompañémosle en una de sus salidas nocturnas... Ocurrió cuando Ronaldo ya había fichado al Real Madrid (y no al revés) El lector recordará a Rodrigo, un chico brasileño del Madrid que fue cedido al Atlético. Una noche, siendo Rodrigo rojiblanco, cenó con unos amigos, Ronaldo incluido. Después de la cena, Ronaldo propuso (ignoro si con mímica simultánea del meñique y el pulgar) Vámonos de copas La aceptación fue general, pero Rodrigo objetó: Yo no, mejor no... Le insistieron. Rodrigo añadió: Es que si me cogen me cae un millón de multa... Entonces Ronaldo echó mano de la cartera- -no puedo precisar si la propia o una ajena- -y resolvió la cuestión: Ahí tienes el millón- -le dijo- Y ahora, vámonos de copas En fin... RONALDinhO: dos ejemplos en uno para el artículo que en realidad me gustaría escribir algún otro día, aunque no sé si sabré, a fin de hallar la respuesta a este pregunta: ¿en qué momento un fenómeno se convierte en un estafador? Ignacio Torrijos Los animadores pagan de su bolsillo los gastos para sustituir a Eric McMahon, actor que da vida al oso de Memphis a próxima vez que trasnoche usted y se encuentre con Ronaldinho (si es capaz de reconocerle bajo el disfraz que se haya puesto esa noche) puede romper el hielo de las copas preguntándole si sabe que aquel gesto con el que se presentó hace unos años tan exóticamente en Barcelona es de origen español. Era un gesto con los dedos, y por tanto un gesto de la era digital, aunque procediera de siglos atrás esa gracia viva que hacía Ronaldinho con las manos antes de hacer las otras, ahora ya mortecinas, con los pies. Hace cientos de años, navegantes españoles, o gentes de cultura española de América, desembarcaron en las islas hawaianas. Estos españoles, como es natural, eran simpatiquísimos e invitaron a los lugareños a beber (con lo cual vamos entrando en materia) Aquellos antepasados bebían de unos recipientes de cuero cuyo contenido caía en apetecible chorro hacia la boca, y para imitar la acción de la bebienda, incitando así a los isleños a compartirla, mantenían el meñique extendido en alto mientras estiraban el pulgar en dirección a los labios. Expresivos que somos los españoles... Los complacidos hawaianos, corriendo el tiempo además del morapio, convirtieron en signo amistoso aquel ademán de índole más bien etílica, y en vez de señalarse los morros se pusieron a airear como saludo jovial el dedito gordo y el dedito pequeñín. De ahí al gesto de Ronaldinho solo hay un paso, aparte de la transformación de la bota de vino en bota de fútbol y de la voluble preferencia que el jugador del Barcelona pueda sentir por una de las dos. Esta volubilidad, según todos los indicios, ha tenido últimamente L Ronaldinho posó en su momento con Grizz la mascota de los Memphis REUTERS Y a Ronaldinho ya lo estamos fenomenalizando otra vez, por la proeza de meter un penalti