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4 OPINIÓN LUNES 18 s 2 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO EN PAKISTÁN L PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro TODOS PIERDEN A violencia del extremismo islámico no da respiro a los paquistaníes. Desde la proclamación del estado de emergencia en noviembre pasado, ni los aplazamientos ni la sensación de recogimiento que provocó el asesinato de Benazir Buttho han frenado los atentados, como se vio el sábado, cuando un terrorista suicida mató a 47 seguidores del partido de la ex primera ministra. Por desgracia, las elecciones previstas finalmente para hoy se van a tener que celebrar en medio de un ambiente muy enrarecido y en un marco político en el que todos los candidatos trabajan contra el presidente Pervez Musharraf y en el que éste trata de resistir con el pretexto de que ha sido el mejor defensor de la estabilidad mundial y de los intereses occidentales en la zona. Con el vecino Afganistán en una situación cada vez más inquietante- -ayer se produjo en Kandahar el mayor atentado desde la caída de los talibanes- el incremento de la inestabilidad en una potencia nuclear como Pakistán no puede ser una buena noticia. En las elecciones legislativas que se celebran hoy ya ni siquiera es una cuestión prioritaria saber qué partido puede ganar, si el que representa el viudo de Buttho, el del ex primer ministro Nawaz Sharif- -al que Musharraf derrocó en 1999- o el partido del presidente recientemente reconvertido en civil. La principal incógnita es cuánto puede perder Occidente y no sólo los paquistaníes. Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera ZAPATERO NO CONVENCE L presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, encara sus debates televisados con Mariano Rajoy con una opinión pública que se manifiesta de forma crítica con los resultados de sus dos grandes bazas en esta legislatura: la negociación política con ETA y las reformas en el modelo territorial del Estado. Así se desprende de los datos que hoy publica ABC sobre la última encuesta semanal sobre estimación de voto en las próximas elecciones generales del 9 de marzo. Las respuestas de los ciudadanos sobre el proceso de diálogo con la banda ETA tienen la cualidad de reflejar valoraciones discriminadas, de tal manera que la misma mayoría que acepta que José Luis Rodríguez Zapatero hizo bien en iniciar los contactos con los terroristas, es la que, a continuación, reprueba claramente la gestión política del proceso. En efecto, la mayoría reprocha al presidente del Gobierno haber autorizado nuevos contactos con ETA después del atentado de la Terminal 4, en el aeropuerto de Barajas; cree que está injustificada la ocultación por el Gobierno de los contactos que mantenía con ETA mientras declaraba que la negociación había terminado; y si una mayoría obsequia- -en franca contradicción con los demás reproches- -al presidente del Gobierno con la idea de que actuó con responsabilidad en el proceso de negociación, la misma mayoría le niega haberse comportado con honestidad. En resumen, estas opiniones demuestran que Rodríguez Zapatero no es fiable para los ciudadanos y que su empeño en disculparse por haber faltado permanentemente a la verdad en la información sobre el proceso de negociación no ha surtido el efecto que esperaba. Es probable que en los debates televisados, el candidato socialista pretenda zafarse de las enormes sombras de su gestión apelando a los Gobiernos anteriores y a la súbita eficacia antiterrorista de las últimas semanas. Pero el problema del Gobierno socialista no sólo es que sale perdiendo en cualquier comparación con la política antiterrorista de José María E Aznar, sino también en que esta estrategia de retrospección irrita a los ciudadanos, porque lo que se decidirá el 9 de marzo no es la gestión de Aznar, sino la de Rodríguez Zapatero y su oferta para los próximos cuatro años. El análisis de la opinión ciudadana sobre las reformas del modelo territorial- -con sus elementos añadidos sobre política lingüística e identidad nacional- -revela un similar o mayor nivel de crítica hacia Rodríguez Zapatero. No gusta el trato discriminatorio que ha dado a las comunidades autónomas, ni, en concreto, las consecuencias del nuevo Estatuto de Cataluña. El presidente del Gobierno ha conseguido, incluso, que estas cuestiones estrictamente políticas sean también valoradas como prioridades del Ejecutivo, lo que demuestra que no todo es economía en el debate preelectoral. También en este terreno el Partido Popular tiene un buen punto de partida, porque los ciudadanos le conceden mayor confianza que al PSOE en la igualdad de trato a las comunidades autónomas, el fomento del uso del español y la enseñanza de la Historia de España con directrices comunes para todo el territorio. El PSOE ha invertido en cuatro años todas sus energías políticas en marginar al Partido Popular para tener manos libres en los pactos con nacionalistas, la negociación con ETA y la alteración del modelo de Estado sin pasar por los procedimientos de reforma constitucional. Los españoles no han secundado el voluntarismo de Zapatero y, por eso, ni respaldan su balance ni han desahuciado a la derecha como alternativa. Todo lo contrario. La estrecha diferencia que separa al PSOE del PP encuentra su fundamento en una opinión pública que no sólo está atendiendo a la evolución negativa de la economía. También refleja el sedimento de una legislatura conflictiva y crispada, pero, por lo visto, no en grado suficiente para el presidente del Gobierno, quien apuesta por tensar y dramatizar aún más una situación política marcada por la profunda división que ha provocado el PSOE. MÁS IMPUESTO DE SUCESIONES L Gobierno quiere armonizar el Impuesto de Sucesiones, lo que en castellano significa que veintitrés millones de españoles volverán a pagarlo. Hoy sólo es efectivo, para familiares de primer grado, en comunidades gobernadas por el PSOE como Asturias, Galicia, Extremadura, Andalucía y Cataluña. Las más pobres de España, salvo esta última, donde gobierna una coalición de la izquierda más tradicional, y no por accidente sino precisamente por lo que significa de antigualla que penaliza el ahorro, la creación de riqueza y la transmisión de activos, sobre todo en las empresas familiares. Es además una falacia demagógica alardear de que este impuesto grava a las grandes fortunas, pues éstas tienen a su disposición una panoplia de instrumentos jurídicos para evitarlo y los medios económicos necesarios para aprovechar esos agujeros fiscales. Optimizan su factura fiscal jugando con la domiciliación de sociedades y patrimonios entre comunidades y entre países. La propuesta es, pues, pura demagogia electoral. Supone un agravio para madrileños o valencianos que el impuesto pueda restablecerse en su Comunidad, pero las leyes forales protejan a vascos y navarros. Refleja muy bien cómo entiende el PSOE el desarrollo autonómico: la competencia entre territorios vale para subir impuestos, pero hay que cortarla de raíz si se utiliza para avanzar en la reducción fiscal y la liberalización económica. E GIBRALTAR, CUESTIÓN DE SOBERANÍA L programa del Paertido Popular en materia de política exterior plantea con rigor los desafíos que España debe afrontar en la próxima legislatura. Como es lógico, Mariano Rajoy promete recuperar una relación más normalizada con Estados Unidos, alterada por la decisión precipitada de Rodríguez Zapatero al retirar las tropas de Irak. Un país como España no puede permitirse el lujo de vivir de espaldas a la única superpotencia de nuestro tiempo. Son razonables también los planteamientos acerca del G- 8, un objetivo al alcance de nuestro país; así como las referencias a Cuba y Marruecos. Los más llamativo es, en todo caso, la mención expresa a la cuestión de Gibraltar, una vez más de actualidad por el desdichado vertido del New Flame Rodríguez Zapatero apostó- -también en este caso- -por el diálogo sin límites y a todas las bandas, otorgando al Ejecutivo gibraltareño un estatus muy superior al que le corresponde. El foro trilateral de debate entre España, el Reino Unidos y los llanitos sólo puede favorecer la imagen de una entidad local puesta en aparente pie de igual con dos Estados soberanos de larga trayectoria histórica. El desliz de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, al otorgar aguas territoriales propias a Gibraltar es fiel reflejo de una actitud que perjudica objetivamente las reivindicaciones históricas españolas. El programa de los populares deja muy claro, con toda E razón, que la única postura posible de nuestro país es reivindicar la soberanía plena. Aznar y Tony Blair dieron pasos interesantes en la buena dirección, aunque no es razonable esperar que un problema de siglos se solucione en unos pocos meses. Lo importante es mantener una actitud firme y perseverante, sin dejar resquicios para que una diplomacia experimentada como la británica pueda debilitar la posición española. Debe tenerse en cuenta que el Derecho Internacional otorga especial relevancia a los actos unilaterales de los Estados como fuente normativa y conviene por ello no cometer errores que puedan convertirse luego en precedentes perjudiciales. Lejos ya de la guerra de Irak, la política exterior está desempeñando un papel muy limitado en esta precampaña electoral, aunque el presidente del Gobierno no pierde ocasión de seguir con su oposición retrospectiva y hablar de lo que él llama una guerra ilegal e ilegítima No obstante, conviene analizar con detalle las propuestas de unos y otros partidos en un sector determinante para una nación que no puede vivir al margen de las grandes corrientes internacionales en plena época de la globalización. El PP plantea en su documento programático un proyecto atractivo, en el que ofrece una estrategia nacional a medio plazo para superar las tentaciones partidistas en una materia que debe enfocarse como asunto de Estado.