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Domingo 17 de Febrero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.665. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 3,20 Bélgica: 3,00 Estados Unidos: 3,50 USD. Francia: 3,05 Irlanda: 3,00 Italia: 2,80 Holanda: 3,00 Portugal: 2,45 Reino Unido: 1,80 LE. Suiza: 5.40 CHF. Marruecos. 30 Dh. Una herencia de ultratumba Rocambolesca peripecia de Eva Paole, entretejida con historias de muerte y de sangre, de herencias millonarias e intereses creados, que ha convertido a una jubilada argentina en rica heredera POR CARMEN DE CARLOS a historia de Eva Paole, argentina, de 68 años de edad, es de esas que hacen al mismo tiempo saltar las lágrimas y esbozar una sonrisa. La mujer, jubilada de 68 años, ha pasado de ser una humilde pensionista a transformarse en la rica heredera de un difunto terrateniente argentino. Una disputada prueba de ADN realizada a un cadáver le ha dado una identidad nueva, un nada virtual patrimonio de cuarenta millones de euros y la ha hecho a la vez la increíble protagonista de un surrealista guión de culebrón que incluye cadáveres robados y muertos en extrañas circunstancias. La madre de Eva, Josefa Paole, trabajaba de limpiadora en una de las fincas de Rufino Otero. Propietario de más de 50.000 hectáreas en La Pampa, dueño de dos aviones, 5.000 cabezas de ganado y una quincena de inmuebles, el hombre falleció en 1983. Casado y sin hijos, la heredera universal de sus bienes fue su mujer, Elisa Arenaz, que falleció siete años más tarde después de testar en favor de su sobrino, Darío Hernán Sarasola. Mientras Sarasola disfrutaba de un patrimonio caído del cielo, Eva Paole hacía malabares para sacar adelante a su hijo, Miguel Juárez, cuyo padre murió partido por un rayo mientras trabajaba en un campo del hacendado. Una tarde el joven Miguel oyó en una parrilla, de casualidad, un comentario que le puso sobre alerta. Comenzó a indagar en General Hacha y descubrió lo que era un secreto a voces en el pueblo: su madre era hija de don Rufino. El 2 de agosto de 1999 presentaban la demanda de paternidad ante la Justicia y solicitaban a la vez una prueba de ADN sobre los restos mortales del terra- Irene Lozano MARCHANDO UNA BANDERA H L La afortunada Eva Paole, hija de Justino Otero (retrato superior) teniente fallecido para demostrar su origen. Eva y Miguel consiguieron la orden judicial en 1999 pero cuando fueron a tomar las muestras descubrieron que el cajón había sido profanado y en el interior del féretro no estaba el cuerpo de Rufino sino el de otra persona. Tras un sinfín de inspecciones y varios anónimos, un pintor confesó haber intercambiado los cadáveres con el sobrino beneficiado por la herencia. Un mes más tarde el pintor, Hugo Julián Bustos, y su hijo David, morían al EFE caer de un andamio en circunstancias sin esclarecer. Finalmente la prueba de ADN se hizo con muestras de la madre de Rufino, Justina Porras y de la de Eva. El resultado, esta semana, es conocido: Eva Paole, de 68 años, es hija de Rufino Otero. El sobrino no la pudo escuchar. Murió hace cinco meses. La mujer, con una pensión de apenas 214 dólares, declaraba ayer: trabajé como un burro toda la vida. Pelearé por la herencia pero lo que me tranquiliza es saber mi identidad ay quien asegura que las banderas son de tela porque han de ondear al viento y ser avistadas de lejos. Resulta tentador, no obstante, pensar que sólo podían ser trapos dada la misión que tienen confiada: limpiar y cubrir, generalmente los crímenes del poder, sus errores y miserias. La memoria de las palabras avala esta hipótesis: drapeau bandera en francés) y trapo tienen el mismo origen etimológico. No es que su visibilidad no haya revestido importancia histórica: los cuerpos de caballería llevaban bien altas las banderas cuando su caída equivalía a una derrota. Para hacer notar la victoria se colocaba sobre las murallas de las ciudades conquistadas el estandarte, palabra afín de útil memoria: del francés antiguo estandart, a su vez probablemente del franco stand hard, mantente firme Las banderas son trapos con una declaración de intenciones en sus colores: han anunciado más guerras que otra cosa; pero también manos inermes las blancas; cólera o tifus, las amarillas de los barcos; saqueo y pavor, las negras de la calavera. Las autoridades de Kosovo han visto llegar la independencia sin bandera y han convocado un concurso de ideas a toda prisa. No les había hecho falta antes porque los soldados de su causa han llevado la enseña de la OTAN o la de la ONU. Al culminar la secesión, el trapo se hace imprescindible para revestir de causa noble la violación del principio de integridad territorial, la burla al Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU. Para enaltecer, de paso, una idea del Estado fundado sobre dudosos criterios étnicos y culturales que podría atomizar los cinco continentes. Lo que decía: limpiar y cubrir crímenes, errores y miserias. Marchando una bandera kosovar. Que ondee a media asta por nosotros.