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ABC DOMINGO 17- -2- -2008 GENTE www. abc. es gente 105 Mills se defiende con entrenador y maquilladora Paul McCartney y Heather Mills seguirán la próxima semana en los tribunales la fase final de su divorcio. Mills se está defendiendo a sí misma, sin representación de abogado, aunque con ayuda de su entrenador personal y una maquilladora EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Será el divorcio más caro de la historia británica, pero también va camino de ser el pleito de ruptura matrimonial más largo. Después de varias tentativas, aplazamientos y acuerdos no alcanzados, el último estadio del proceso de divorcio entre Paul McCartney y Heather Mills llegó el lunes pasado a la Sala 34 de la Corte Suprema de Londres. Una semana no ha bastado para aproximar posiciones, y las sesiones seguirán de nuevo a partir de mañana. Lo que debía ser un gran espectáculo para los medios de comunicación- -no pocos se imaginaban exabruptos y teatrales peleas, habida cuenta de la poca discreción con que el ex beatle y la antigua modelo han vivido su ruptura- al final está siendo de gran aburrimiento para quienes con cámaras y grabadoras se pasan el día apostados a las puertas del tribunal. Al tratarse de sesiones secretas y optar su protagonistas por un inusual silencio, lo único que queda a la prensa es la interpretación de gestos y escenificaciones. Vaya por delante que no se tiene ni idea sobre las aproximaciones que se pueden estar produciendo sobre el pago final que McCartney tendrá que hacer a Mills, con la que se casó en 2002 y de la que se separó cuatro años después. Lo normal que la cifra no esté lejos de los 50 millones de libras (cerca de 70 millones de euros) que incluirían el pago de manutención y educación de su hija Beatrice, de cuatro años. Punto crucial para que pueda cerrarse el asunto es la exigencia de Mills de tener libertad para escribir un libro sobre su matrimonio, algo en lo que McCartney no parece dispuesto a transigir. La compra del silencio de su ex esposa podría subir el precio a pagar por el cantante. El lenguaje corporal de ambos, en realidad, no aporta muchas pistas. McCartney ha sonreído muy poco a las entradas y salidas del tribunal, mientras Mills, algo más simpática, podría estar más satisfecha de la imagen que está trasladando de ella misma que de la propia marcha de las negociaciones. Sola ante el peligro La ex activista contra las minas personales no ha querido que un abogado la represente en su defensa (se peleó con el anterior despacho que atendía sus intereses) y es ella misma la que protagoniza las argumentaciones en las sesiones. Sola ante el peligro, sin gran conocimiento de la letra pequeña de la legislación, Mills ha buscado apoyo en su entrenador personal y en su maquilladora. Con ambos ha acudido al tribunal, esperando ganar el pulso con ese equipo a la poderosa defensa legal de McCartney, cuya abogada es Fiona Shackleton, quien representó al Príncipe de Gales en su divorcio de Lady Diana. Si los contendientes se demuestran incapaces de llegar a un pacto, será probablemente el juez el que fije las condiciones del divorcio, tras una deliberación que podría durar varias semanas. Si esto sucediera, el sumario del caso se haría público y se conocerían todos los detalles que ahora se desean mantener en secreto. Paul McCartney abandona la Corte Suprema de Londres el pasado viernes EFE