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ABC DOMINGO 17- -2- -2008 Ana María Matute, ingresada en Barcelona y en buen estado tras fracturarse una tibia 87 Hay mucha hipocresía en este juego de construir en China. Todo el mundo quiere participar Berlín cierra con premios en traje de faena y con metralla política Oso de Oro para Tropa de Elite y Especial del Jurado para Standard Operating Procedure y el iraní Reza Najnie y la británica Sally Hawkns, de interpretación E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL BERLÍN. Costa Gavras, presidente del jurado de esta edición del Festival, siempre fue un cineasta de músculo tenso y discurso políticamente previsto, por eso no sorprendió mucho que ayer señalara con los dos grandes premios a películas musculosas y previstas en ese sentido: Oso de Oro para la brasileña Tropa de Elite de José Padilha, y Premio Especial del Jurado para el documental británico Standard Operating Procedure de Errol Morris. Uno husmeaba de modo brillante pero, en cierto modo, reprochable en lo más oscuro de las favelas y la corrupción policial, y el otro metía la nariz en ese horroroso asunto de Abu Ghraib, aunque de modo también cinematográficamente reprochable. El suceso que ha significado la película brasileña en su país, donde ha tenido un éxito arrollador y un sinfín de problemas y polémicas (especialmente con la piratería) ha contribuido a que se desenfoque el aspecto esencial de Tropa de Elite abrir las ventanas a los métodos corruptos y abusivos de las fuerzas policiales, y a ofrecer un retrato (evidentemente, maniqueo) de la burguesía, la intelectualidad y la delincuencia en Río de Janeiro. Maniqueo y cinematográficamente tergiversado (el punto de vista, policial, no se sostiene) pero tan eficaz e interesante, que convierten a la película de Padilha en un ciclón. Gavras entiende de eso, del cine fuerte, huracanado y que no se arredra ante unos pequeños regates a la ética del punto de vista con tal de decir su mensaje. Ahí está, Oso de Oro. Lo de Errol Morris es mucho más discutible, porque a su vistazo a lo de Abu Ghraib no se le aprecia ni principios ni fines. Mezcla con impudor el material de archivo, con entrevistas, con fastuosas recreaciones Pero el premio del jurado no le viene a esta película por lo que es, sino por lo que parece que es y por lo que trae de nuevo al primer plano de la actualidad: que se hable de ello. Paul Thomas Anderson y Pozos de ambición tiene confundido a medio mundo: entre el sí absoluto y el no rotundo. El jurado lo premia a él como director y además los valores artísticos de su película. No hay duda: Paul Thomas Anderson es un cineasta impresionante, arrollador, y tal vez por eso, por ser tan personal y tan distinto su película no llegue con facilidad y claridad. Ni siquiera esas descompensaciones entre el principio y el final de Pozos de ambición y algunos excesos de ímpetu, le han privado de este merecido premio. Los premios de interpretación eran los más disputados de esta edición con relativo peso y alcance. El masculino lo Palmarés Oso de oro mejor película. Tropa de élite (Brasil) de José Padilha, Oso de plata mejor director. Paul Thomas Anderson, por Pozos de ambición Gran Premio Especial del Jurado. Standart Operating Procedure de Errol Morris. Oso de Plata al mejor guión. Zuo You de Wang Xiao Shuai. Ojo de plata mejor actriz. Sally Hawkins, por Happy- go- Lucky Oso de plata mejor actor. Reza Najie, por The Song of Sparrows Premio de la crítica internacional FIPRESCI. Lake Tahoe de Fernando Eimbcke. té en relación con el Museo del Prado y el Museo Thyssen. Es interesante que Madrid disponga de una variedad semejante de museos que brindan variedad sin competir entre sí. Convertirse en un objeto de deseo condiciona la posición que como arquitecto responsable se debe tener- -prosigue Herzog- Asumir el papel de arquitecto- estrella hace perder libertad. Se corre el riesgo de convertirse en un esclavo de la propia imagen y tener que justificar decisiones a las que las mismas dinámicas del mercado le van sometiendo El Estadio Olímpico de Pekín va a constituir no sólo un hito arquitectónico para esa ciudad, sino también a nivel global. Puede considerárselo, ya antes de su conclusión, uno de los proyectos cruciales en la trayectoria de Herzog de Meuron. Es obligatorio preguntarle sobre la dimensión ética de la arquitectura ante las salvajes dinámicas constructivas promovidas por el gobierno chino o los jeques árabes. -Creo que hay mucha hipocresía dentro de este juego de construir en China. Todo el mundo quiere participar. Estos días Steven Spielberg está cuestionando públicamente los derechos humanos en China, pero nadie cuestiona los derechos humanos cuando va a construir a Estados Unidos. Los árabes también tienen sus propios problemas. Creo que la cuestión es algo distinta: en el mundo en que vivimos cada vez hay menos países democráticos y hay una fuerte dinámica arquitectónica. A uno corresponde decidir si quiere involucrarse en eso o no. Es una cuestión muy compleja y que exige un debate amplio, donde se analicen todos los matices. Me sería imposible dar una respuesta breve sin incurrir en la hipocresía o el cinismo. En la necesidad de intentar justificar la propia inconsistencia e hipocresía porque otros son más hipócritas, Jacques Herzog deja patente el hecho de que ser una superestrella tiene un precio que el arquitecto está dispuesto a pagar. ganó sorprendentemente el iraní Reza Najie por su personaje en la película The song of sparrows de Majid Majidi, y el femenino Sally Hawkins por Hapy- Go- Lucky de Mike Leigh. Ambos personajes son profundamente positivos y cercanos, que resuelven sus múltiples problemas con algo pareci- do al optimismo y que no les cuesta demasiado trabajo conectar con el público. Lo único que se le puede reprochar a estos dos premios es que para que lo ganaran ellos había que negárselo a Daniel Day Lewis, a Tilda Swinton, a Nanni Moretti, a Kristin Scott Thomas y a Penélope Cruz. Una de las películas más sorprendentes y frescas de todas las vistas en esta edición ha sido la del mexicano Fernando Eimbcke, Lago Tahoe y el haber recibido el premio Alfred Bauer la compensa, al menos en parte, por ello. En esta ocasión, y sin que sirva de precedente, el cine oriental se va casi como vino, con la excepción de ese premio al guión de In love we trust de Wang Xiaoshuai, que contaba un desconcertante dilema moral en una mujer que necesita tener otro hijo con su primer marido para hacerle un trasplante de médula a su hija, enferma de cáncer. Isabel Coixet también se fue como vino, y el cine español, como no llegó a venir, pues no ha sido necesario que se vaya. Más información sobre el Festival: http: www. berlinale. de Más información sobre CaixaForum: http: obrasocial. lacaixa. es José Padilha alza el Oso de Oro conseguido con su película Tropa de Elite EFE