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68 MADRID DOMINGO 17 s 2 s 2008 ABC Un grupo de niños del centro social Assadaka, en Tánger. Los menores en riesgo son los principales destinatarios de los programas de cooperación con Marruecos AYUNTAMIENTO Un puente solidario con Marruecos Programas de formación profesional para mujeres, de alfabetización para jóvenes del medio rural, residencias para niños sin familia son ejemplos del destino de cientos de miles de euros que las redes de cooperación han llevado hasta el norte de Marruecos POR SARA MEDIALDEA TÁNGER. Algo más de 2,5 millones de euros de los presupuestos madrileños han volado en los últimos años hasta el norte de Marruecos para financiar proyectos de cooperación. Su objetivo: mujeres y menores de dos zonas, Tánger y Tetuán, que están a tiro de piedra de la península, tan cerca que en los días claros desde allí puede verse España. Una ayuda solidaria que sale de los bolsillos de los madrileños, se apoya en el trabajo de ONGs españolas y marroquíes, y actúa como un auténtico salvavidas para niños y mujeres de aquel país, hasta terminar devolviendo sus beneficios, como un boomerang, a Madrid. La concejal de Servicios Sociales, Concepción Dancausa, ha viajado a Tánger y Tetuán para conocer in situ el resultado de esa inversión. Un dinero público que ha viajado desde Madrid para ayudar a cientos de personas a encontrar una salida profesional y a vislumbrar un destino mejor o, simplemente, un futuro. cional- -ha permitido construir un centro de escolarización para niños y madres, un campo deportivo y una residencia para menores abandonados. Como Mohamed. La aportación económica municipal ha permitido la puesta en marcha del proyecto, que ahora gestionan la ONG madrileña Paideia y el organismo público marroquí L Entraide Nationale. Este centro es el buque insignia de la colaboración madrileña en Tánger: casi 700 niños se han beneficiado de sus servicios, tiene lista de espera para nuevas incorporaciones, y es todo un modelo a seguir en el futuro, aunque sus responsables creen que las réplicas se harán a menor escala, diseminándolas por diferentes puntos de la ciudad, para hacerlas más operativas. En un entorno deprimido social y económicamente, los profesionales de Assadaka proporcionan una escolarización temprana a los más pequeños- -hasta los 6 años no empieza la educación normalizada- y eso da margen a sus madres para seguir sus propias clases de capacitación profesional: de costura o cocina, y de alfabetización. Un grupo de ellas van a abrir el año próximo una panadería, en un local cedido también por el centro social. Rahma, educadora social, explica que hay que ir casa por casa explicando a las mujeres, y sobre todo a sus maridos, qué se va a hacer aquí Para los niños más grandes, se imparten también clases de edu- Mohamed aprende francés Centro Social Assadaka Mohamed vive en el barrio tangerino de Bendibane, uno de los más deprimidos de la ciudad. Allí tiene su sede el Centro Social Assadaka- amistad en árabe, explica su director, Antonio Lozano- Sobre cuatro hectáreas de terreno, la ayuda municipal madrileña- -en colaboración con la regional y la Agencia Española de Cooperación Interna- El último proyecto, contra la inmigración clandestina Una de las últimas iniciativas de cooperación financiadas por el Ayuntamiento en Marruecos es el programa contra la inmigración clandestina, que desarrolla la Asamblea de Cooperación por la Paz. Sus responsables trabajan en las provincias de Nador y Tánger, en las que funcionan varias comunas que son el origen de la mayor parte de los flujos de emigrantes hacia España. Muchos de ellos, con Madrid como destino: según los datos aportados por las ONGs a la concejal de Servicios Sociales, Concepción Dancausa, un 80 por ciento de los menores marroquíes protegidos en la capital de España proceden de Tánger. Las ONGs tienen diferentes visiones sobre la fórmula a aplicar. En Paideia, por ejemplo, les muestran vídeos que explican casos reales de las dificultades encontradas: lo que cuesta encontrar vivienda o trabajo o los riesgos de caer en la marginación. La pésima situación de la educación en el país- no hay pupitres suficientes; los niños van al cole por turnos, con diferentes horarios a lo largo del día cuentan las ONGs- -no ayudan. Ni el hecho de que muchas familias vean como un signo de prestigio tener un hijo que se ha ido a España.