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48 ECONOMÍAyNEGOCIOS Perfil DOMINGO 17 s 2 s 2008 ABC Warren Buffett s Filántropo y multimillonario Y EL GENEROSO EL LOCO, EL CREADOR Enrique Serbeto En 1907 un solo hombre, J. P. Morgan, salvó el mercado de valores americanos de una quiebra masiva y brutal. ¿Es Warren Buffett su heredero? POR ANNA GRAU SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Warren Buffett es padre de tres hijos, Susie, Peter y Howard Graham, que se llama así en honor del gran mentor de su padre, Benjamin Graham. De él aprendió Buffett a invertir en valor, es decir, a comprar las cosas y las acciones por lo que realmente valen, no por el humo que venden. El estilo Graham se basa en estar atento a las empresas que el mercado devalúa injustamente. Si se aprecian márgenes de seguridad suficientes entre valor y el precio, sólo hay que comprar y esperar. Dotarse de una especie de espíritu zen tan inmune al hambre de beneficios vertiginosos como a la histeria. Así logró Graham capear la Gran Depresión y plantarse en los años cincuenta con un crecimiento anual del 17 en sus inversiones. Escribió un libro de culto, El inversor inteligente que es la Biblia de Warren Buffett. Y sin embargo Buffett, quizás por vivir en otra época, fue un poquito más allá que su maestro. En su visión se conjugan la prudencia insobornable y cierta habilidad para dar golpes audaces y afortunados. Ha sido así en todos los campos de su vida. Buffett es un puritano y es un lanzado. Es un visionario que nunca despega los pies del suelo. Es uno de los primeros filántropos del mundo- -ha legado el 83 de su fortuna a la fundación de Bill y Melinda Gates- -mientras actúa como un tacaño para sí mismo y para con sus hijos, a los que va a dejar una mínima parte de su herencia, la suficiente para que puedan hacer en la vida lo que quieran, pero no para que no tengan que hacer nada Una vez su hija Susie le pidió prestados veinte dólares, y él le exigió firmar un recibo. A Buffett le llaman en Wall Street el oráculo de Omaha porque nació en Omaha (Nebraska) hijo de un corredor de bolsa que llegó a tener escaño en la Cámara de Representantes, el Congreso americano. Warren pasó por la Universidad de Columbia, donde fue alumno de Graham. Volvió a Omaha en 1956 sin planes. Alguien le dijo, ¿por qué no inviertes mi dinero? y así empezó. Su inversora Berkshire Hathaway es un gigante que le ha convertido en la segunda persona más rica del mundo, según la revista Forbes, y en el personaje más influyente de la economía nortamericana, según The Wall Street. Siempre ve más lejos que otros y antes. Lleva desde el 2002 barruntando la caída del dólar e invirtiendo en divisas como el rand sudafricano. También lleva tiempo diciendo cosas que, de no decirlas alguien tan rico, podrían parecer arengas de un revolucionario. Durante años Buffett se burló de los altos ejecutivos que se desplazaban en avión privado y, cuando por razones de seguridad también él se tuvo que comprar uno, lo bautizó irónicamente como El Indefendible Buffett se opone a eliminar los impuestos de sucesión. Él considera que una gran fortuna es un gran poder, y que su transmisión ciegamente dinástica es como si eligiéramos al equipo olímpico de 2032 entre los nietos de quienes obtuvieron medallas de oro en el 2012 También cree que la filantropía es un imperativo: Yo tengo la suerte de que mi trabajo está exageradamente recompensado, como lo está por ejemplo el del boxeador Mike Tyson; en cambio un maestro tiene un trabajo importantísimo muy mal recompensado. Hay que corregir eso Lo que le diferencia del Che Guevara o de la madre Teresa de Calcuta es que él no plantea esto en términos políticos o humanitarios sino por sentido común mercantil. El libre mercado es necesario para vivir y crecer, en su opinión, pero a veces actúa como un niño caprichoso al que hay que enderezar. ¿Cómo? Con una visión global del beneficio que excluya la codicia gallinácea. Buffett cree en repartir juego y en que a la larga gane todo el mundo. Así se ha hecho él cada vez más rico, lo que a su modo de ver obliga también a ser más responsable y más lúcido. A no perder la cabeza como ahora la pierden tantos en la economía más grande del mundo. Esta filosofía define también su curiosa historia personal. Buffett no es lo que se dice un hombre ni sofisticado ni moderno. La frugalidad de sus cos- POTAJE MADE IN ITALY a experiencia de Romano Prodi al frente del Gobierno italiano ha terminado antes de lo previsto (teniendo en cuenta los precedentes de la política transalpina no puede decirse antes de lo esperado) y lo ha hecho dejando un resultado más bien mediocre. Prodi ganó las elecciones diciendo que la suya era una oferta de centroizquierda, pero después de su experiencia como presidente de la Comisión Euro pea, sabía perfectamente que las recetas que necesitaba eran precisamente las que la mayoría de socialdemócratas detestan, es decir, liberalizar los mercados, aumentar la productividad del trabajo y mejorar la competitividad de las empresas. En Europa, es verdad, se aprueban cada día directivas que promueven una cosa y al día siguiente otras que alientan todo lo contrario, se gasta tanto dinero en subvencionar el cultivo de tabaco como en campañas para que le gente no fume, pero al menos en teoría cualquiera que ha pasado por la Comisión Europea- -un tal Pedro Solbes, por ejemplo- -no puede ignorar cuáles son las recetas que funcionan y cuáles no. Seguramente, Prodi tenía buenas intenciones y se sentía legitimado por su afán de derrotar a Silvio Berlusconi, que es también un buen ejemplo del potaje tradicional en el que conviven la política con la corrupción y que los italianos nos han enseñado siempre dentro de una olla de diseño elegante. Y en realidad, la causa de la caída de su gobierno ha sido otra vez el potaje- -eso no falla, en Italia tienen a la marmita siempre en el fuego- -y su tiempo se ha terminado sin que ninguna de sus intenciones se convirtiese en realidad. Los incentivos fiscales a las empresas podían haber servido para algo, a pesar de que ahí no hay mucho margen de maniobra, teniendo en cuenta la mas que estrepitosa deuda pública italiana. Pero en cuanto Prodi quiso liberalizar cosas tan simples como los taxis o las farmacias, se dio de bruces con el guiso made in Italy nada que hacer. Lo malo es que cuando gane las elecciones a Berlusconi le pasará lo mismo, porque en la política italiana parece que al que no le gusta el potaje lo dejan sin comer. L Buffett es el segundo hombre más rico del mundo, pero curiosamente se opone a eliminar los impuestos de sucesión AP Sentido común Buffett aprendió de Benjamin Graham a invertir en valor, es decir, a comprar las acciones por lo que realmente valen tumbres a veces raya en lo desesperante. Durante años no tuvo teléfono móvil ni ordenador. Ahora ya han conseguido endosarle un móvil, pero sigue sin correo electrónico. En 1952 se casó con la madre de sus hijos, Susan Thompson, todo un temperamento para la época. Cantante aficionada de cabaret, en 1977 creyó ver una oportunidad de realizarse y para ello abandonó a Warren y a los niños. Lo más curioso es que aquella separación fue el origen de una tierna y, para muchos, indescifrable amistad. Jamás volvieron a vivir juntos ni se divorciaron. Susan siguió al frente del imperio caritativo Buffett hasta su muerte, en julio de 2004. Warren estaba a su lado cuando falleció. A los pocos días, y a la edad de 76 años, Buffett contrajo matrimonio con la mujer con la que llevaba años conviviendo, Astrid Menks. Se la había presentado Susan. Durante años firmaron los tres juntos felicitaciones de Navidad y mandaban regalos en nombre de Susan, Warren y Astrid ¿A lo mejor es que Buffett ha querido aplicar hasta el final las lecciones de su mentor Benjamín Graham? Dice que de él aprendió a hacer cada día una locura, algo creativo y algo generoso Pues ahí está.