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40 INTERNACIONAL DOMINGO 17 s 2 s 2008 ABC Déficit de entusiasmo Ante la elección presidencial de noviembre en Estados Unidos, el Partido Republicano empieza a ver con inquietud los índices de participación de los demócratas, el dinero recaudado y las ilusiones multiplicadas durante el duelo Hillary- Obama PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. En estos días de grandes debates políticos en Estados Unidos, no faltan discusiones, análisis e introspecciones sobre las perspectivas del Partido Republicano ante las elecciones generales que en noviembre decidirán no sólo el próximo ocupante de la Casa Blanca, sino también toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. En teoría, los republicanos deberían estar bastante satisfechos por la ventaja estratégica que supone tener claro a estas alturas que John McCain va a ser su candidato presidencial, mientras los demócratas se ven obligados a librar una costosa guerra de desgaste por el duelo Hillary- Clinton. Pero la realidad electoral de los últimos meses no parece inspirar muchas alegrías a los conservadores americanos. Déficit de entusiasmo así es cómo se empiezan a identificar las ventajas demostradas por los demócratas a lo largo de este ciclo de primarias. Junto al fenómeno Obama y unos niveles de ilusión como salidos directamente de los años sesenta, los republicanos han empezado a calibrar como un signo poco esperanzador para sus aspiraciones la participación récord lograda en las primarias demócratas, que en algunos casos han llegado a duplicar a la suya. Un ímpetu participativo que también se ha trasladado al terreno de los voluntarios, el interés de jóvenes, la afluencia a mítines y la financiación política, entre récords de donaciones acumuladas por los candidatos demócratas. A nivel nacional, en lo que va del calendario de primarias y caucus los demócratas han acumulado 15,7 millones de votos, un 44 por ciento más que los 10,9 millones de sufragios registrados en las consultas de los republicanos, con ejemplos extremos como el de Virginia, donde el pasado martes Barack Obama solo reunió más votos (623.000) que el total emitido para todo el bando republicano (482.000) Y eso que Virginia ha dado el conjunto de sus votos electorales al candidato republicano en todas y cada una de las últimas diez elecciones presidenciales. Es verdad que factores como un calendario comprimido de consultas sin precedentes y la dinámica particular de cada ciclo electoral no permiten fáciles extrapolaciones. Pero como argumenta el reputado analista político Larry Sabato, profesor de la Universidad de Virginia, todo lo ocurrido hasta ahora nos dice que los demócratas no pueden esperar hasta que llegue noviembre, mientras que los republicanos están descontentos, deprimidos y perfectamente dispuestos a pasar por alto noviembre, o por lo menos algunos de ellos El propio equipo del senador McCain ha reconocido esta situación deficitaria. Según el director de su campaña, Richard Davis, tenemos que ilusionar al Partido Republicano con esta candidatura, lo cual es más importante incluso que marcar diferencias con cualquiera de los oponentes demócratas Además de recibir el respaldo de rivales y grandes figuras de su partido, una oportunidad para elevar los niveles de energía de la campaña de McCain será la designación de un número dos sin que falten anticipadas sugerencias de golpes de efecto como recurrir a Condoleezza Rice. Newt Gingrich, el defenestrado líder republicano de los noventa, ha empezado a insistir en que para combatir ese peligroso déficit de entusiasmo, el senador McCain debe concentrarse en los fallos de Estados Unidos y romper el monopolio que los demócratas parecen haber adquirido en el concepto de cambio político. A su juicio, el candidato republicano debe ir a Detroit, a Baltimore, a Filadelfia, donde han tenido más de tres mil asentaos desde 1988, y debe formular políticas y propuestas que supongan un cambio real y mejora del futuro Algunos republicanos intentan quitar importar al aparente ímpetu de los demócratas, calificándolo como algo típico de un partido político que ha permanecido fuera de la Casa Blanca durante ocho años consecutivos, sin dejar de recordar que tanto Ronald Reagan como Bush padre llegaron a la presidencia después de un ciclo de primarias con menos votantes republicanos que demócratas. ELECCIONES USA 2008 Ramón Pérez- Maura LOS CLINTON SUFREN. MUCHO o se podrá negar que era bastante evidente. Hillary iba a pasar de candidata inevitable a probable perdedora de las primarias demócratas. La razón ya quedó reflejada en estas páginas (ver Los republicanos quieren a Hillary ABC, 27- 01- 08) el elevado índice de rechazo que acumula Hillary fuera de las bases del Partido Demócrata la hace una candidata inviable frente a John McCain, un héroe de guerra. Huelga decir que los primeros en darse cuenta de eso han sido los propios demócratas que, además, se han encontrado con un candidato, en su propio partido, que moviliza a las masas: Barack Obama. Está por ver cuál es el cómputo final de las primarias, mas podría darse la extraña circunstancia de que los Clinton las ganen con un resultado que les hiciera perder las presidenciales. Me explico. Para hacer más ajustado a la realidad el voto en las primarias, el Partido Demócrata cambió en 1972 el sistema de elección, de forma que quien gana cada Estado no se lleva todos los compromisarios de esa circunscripción a la convención, sino que se reparten proporcionalmente al apoyo recibido por los candidatos. Eso hace que a estas alturas Obama y los Clinton estén casi empatados en compromisarios: según el recuento de CNN 1253 para Obama y 1211 para los Clinton, a falta de que alguien se lleve los 26 que consiguió Edwards. Hacen falta 2025 para asegurarse la designación. Pero la ventaja de Obama resulta más significativa cuando se cuenta por Estados según el método de la elección presidencial. Si cada candidato se hubiera llevado el número de grandes electores que consigue el candidato presidencial que gana en cada Estado el día de las elecciones, y si dejáramos fuera del recuento los dos Estados en los que ganaron los Clinton pese a que todos los demócratas se habían comprometido a no hacer campaña- -Florida y Michigan- -el resultado hoy, según el recuento del arriba firmante, sería que Obama tendría 186 grandes electores y los Clinton 160. Y para ganar las presidenciales hacen falta 264, aunque según esta contabilidad en la que dos Estados han sido excluidos solo se necesitan 242. Obama está cerca. Cambio político N Escala nacional Reagan y Bush padre llegaron a la presidencia tras unas primarias con más votantes demócratas El candidato presidencial republicano John McCain, anteayer en Milwaukee, junto al retrato de uno de sus modelos, Ronald Reagan AFP