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26 ESPAÑA El debate del aborto DOMINGO 17 s 2 s 2008 ABC Esto viene mal, ¿no quieres perderlo? Cuando a un feto se le detecta alguna discapacidad todo el sistema, empezando por el médico, guía a la madre hacia el aborto con la excusa de que es la única vía; pero sólo es la más fácil s Muchas mujeres optan por un camino más enriquecedor TEXTO DOMINGO PÉREZ FOTO IGNACIO GIL MADRID. El próximo 25 de febrero Pedrito habría cumplido su primer año de vida. Sólo vivió seis semanas, pero Teresa y José Antonio lo tienen muy presente. Guardan el dibujo que le hicieron para su cunita. Su chupete especial. Su ropita, pero sobre todo el recuerdo imborrable de una experiencia maravillosa a la que sólo ponen un pero: Fue demasiado corta Les hubiera gustado que durara toda la vida, cuidar a su pequeño, darle cariño, amarle tiernamente pese a que sufría un dura enfermedad, el síndrome de Patau. Este mal se desarrolla cuando el bebé posee una copia extra del cromosoma 13, por lo que también recibe el nombre de trisomía 13. Teresa y José Antonio tenían a Jordi, un niño completamente sano, rubillo de gesto travieso. Buscaban un hermanito, pero sufrimos cuatro abortos espontáneos Por eso cuando volvieron a quedarse embarazados acudieron a los mejores ginecólogos que pudieron. Buscamos a los mejores científicos. En ese aspecto no hubo ninguna pega, pero falló la parte humana rememoran con un temblor de voz. rando la pantalla y los doctores exclamaron: ¡Esto viene muy mal! ¿No quieres perderlo? Se evitarían muchos problemas. Hacemos un vaciado y ya está... Esto era nuestro hijo! Te enfrentabas a eufemismo, tras otro. Creo que a las cosas hay que llamarlas por su nombre, sobre todo si se habla de realizar un aborto anota José Antonio. Es terrible que la primera oferta que te hagan cuando ven algún problema sea acabar con tu hijo. Yo sentí como si me hubieran pellizcado en el corazón señala una todavía indignada Teresa. Los médicos están muy presionados. Legalmente deben advertir de las malformaciones y de la posibilidad de abortar. Las leyes presionan a los médicos y éstos presionan al paciente. Lo aturden, lo asustan y ofrecen una única salida que es interrumpir el embarazo. Y la mayoría de los padres cae en la trampa por el susto y al final el que sale perdiendo es el bebé porque no puede defenderse La postura de esta pareja fue firme: Sea lo que sea, seguimos adelante. Queremos tener al niño Ante tanta determinación, los médicos, algo avergonzados, hicieron una tercera prueba, una amniocentesis. para detectar los defectos genéticos exactos. Una aguja atraviesa la barriga materna por la pantalla veía- -se estremece Teresa- -como avanzaba, como se quedaba a unos milímetros de la naricita de mi niño. Sin poder moverte porque lo podía matar. Lloré Tomada la muestra. Quedaban tres semanas de espera. Tiempo que aprovecharon para prepararse, para estudiar, para informarse. En ese momento pensamos ¿qué había peor que el síndrome Down? Luego supimos que Down era el mejor de los panoramas. Así buscamos y nos mentalizamos para el peor de los escenarios. Tanto que cuando fuimos a conocer el diagnóstico fui yo- -señala José Antonio- -quin como le veía dudar tanto le dije: Es síndrome de Patau, ¿verdad doctor? Una realidad- -continúa el esposo- -que sobre el papel se presentaba muy fuerte. La mayoría de estos casos acaban en aborto y por eso falta información real. Hay mucha ignoran- Esto era mi hijo Todo iba a bien- -recuerdan- -pero al segundo mes, los doctores empezaron a detectar alguna anomalía Localizaron una translucencia nucal en el límite de lo normal, pero era un indicio de síndrome de Down o trisomía 21 (el bebé tiene tres cromosomas 21) explica José Antonio. Había que confirmarlo. Fue el primer aviso. Mi marido empezó a informarse, para saber qué es lo nos aguardaba, pero yo entré en estado de shock Empecé a fijarme en todas las madres con discapacitados. A mí, esa posibilidad me daba inicialmente terror, pero comencé a observarlas con otra mirada. Veía cómo cuidaban a sus hijos, como los padres iban tranquilos, incluso orgullosos. No se les notaba angustiados. Salían con ellos de paseo. Mi mentalidad fue cambiando Una segunda prueba indicó que podía ser algo más que el síndrome de Down. Fue muy duro- -apunta Teresa- -estaban mi- Teresa y José Antonio siempre llevan a Pedrito con ellos cia y mucho miedo. Muchas de las cosas que vimos nos parece que están sobredimensionadas. Te anuncian: retraso mental profundo, ojo cíclope, probóscide... ...Yo pensaba que iba a tener un hijo con cara de elefante interrumpe Teresa. Un paisaje desalentador que, sin embargo, no redujo ni un ápice la determinación de esta pareja ejemplar. Sabíamos que nos iba a cambiar la vida, pero queríamos seguir adelante con todas las consecuencias. Tendríamos que dedicarnos a nuestro nuevo hijo en cuerpo y alma y por eso decidimos hacer el último viaje de nuestra vida. Nos fuimos con Jordi a París El embarazo prosiguió su curso. Los médicos no esperaban gran cosa de Pedrito, hasta el punto de que consideraron que había nacido muerto y no hicieron nada para reanimarle. Cuando se lo llevaron a los padres con el anuncio de que no había sobrevivido al parto estaba todo morado. Habían pasado ya cuatro minutos Cuando lo tomaron en sus brazos, José Antonio y Teresa sintieron que estaba vivo. El pequeño era todo un luchador, Es terrible que la primera oferta que te hagan cuando ven algún problema sea acabar con tu hijo Todos los padres deben saber que un niño como el nuestro, con discapacidades, es antes una bendición que un problema