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94 CIENCIAySALUD SÁBADO 16 s 2 s 2008 ABC CARDIOLOGÍA José María Fernández- Rúa RIESGOS DE LOS En cinco años crearemos un corazón humano en el laboratorio La investigadora Dorys Taylor, de la Universidad de Minnesota (EE. UU. creó por primera vez en el laboratorio un corazón de ratón capaz de latir y bombear. Un mes después de aquel hito científico ha contado en la Fundación Ramón Areces su experiencia N. R. C. MADRID. Fabricar órganos de reemplazo en el laboratorio ya no es ciencia ficción. Hace un par de años se crearon las primeras vejigas humanas a partir de células de los propios pacientes. Pero aún quedaba una duda, saber si sería posible reproducir órganos con una arquitectura tan compleja como la del hígado o el corazón. A principios de este año, investigadores del Centro para la Reparación Cardiovascular, con Taylor al frente, demostraron que era posible. Que se podían desarrollar nuevos corazones si se partía del armazón original y se contaba con la ayuda de las valiosas células madre. En la revista Nature Medicine detallaron cómo generaron por completo corazones bioartificiales que eran capazces de latir y bombear sangre. Un gran paso para contar con corazones de recambio sin lista de espera ni problemas de rechazo inmunológico. Un mes después de anunciar este importante paso, Taylor está convencida de poder reproducir el experimento en humanos. Ayer, durante un encuentro científico, aventuró que en tres o cinco años podremos crear un corazón humano, si somos optimistas y cuento con los recursos suficientes para seguir trabajando La experta en medicina regenerativa cree que su técnica podría aplicarse para recrear en el laboratorio cualquier tejido humano. Cualquier órgano que reciba circulación sanguínea puede ser objeto del proceso explicó durante el congreso sobre enfermedades cardiovasculares organizado por la Fundación Ramón Areces en Madrid. La técnica de Taylor consiste en aprovechar el armazón del órgano. Para dejar al aire la estructura utiliza un proceso denominado descelularización que funciona como un detergente biológico con el que se eliminan todas las células del tejido. Como si a un edificio le despojaran de todo adorno, salvo la estructura básica de pilares y vigas sobre la que se sustenta. En el corazón se conserva el tejido fibroso, incluidos los vasos sanguíneos, válvulas así como los ventrículos y auriculas. Después se le inyectan células cardiacas neonatales que generan tejido de forma tan rápida y asombrosa. Durante el experimento con roedores, al cabo de cuatro días el nuevo corazón era capaz de realizar contracciones. A los ocho días ese órgano vacío se bastaba, con la ayuda de estimulación eléctrica, para bombear sangre al 2 por ciento de la capacidad de un corazón adulto. La misma experiencia se repitió posteriormente con corazones de cerdo, más parecidos a los humanos. El próximo paso es intentarlo con tejidos humanos. En los siguientes cinco años, el equipo de Taylor recuperará células madre de personas con graves problemas cardiacos y las utilizarán para reconstruir un nuevo órgano en el armazón de un corazón de un cadáver. Aún no se conoce qué tipo de células se utilizarán en la regeneración porque no está claro cuáles son las que mejor funcionan. Hoy ya se utilizan células madre extraídas de la médula ósea para tratamientos que intentan reparar corazones dañados. Podría ser una mezcla ANTIDEPRESIVOS S uele suceder que después de aprobarse un nuevo medicamento por las autoridades sanitarias y situarlo por el fabricante en el mercado para su comercialización, surjan una serie de efectos secundarios que antes no se habían detectado en los ensayos clínicos previos a su autorización. Esta es la situación de la familia de fármacos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, que constituyen la nueva generación de medicamentos antidepresivos. En el nuevo perfil de seguridad de estas drogas destaca la aparición de hemorragia digestiva alta, disfunción sexual, aumento de riesgo de suicidio, osteoporosis y determinados riesgos durante el embarazo y la lactancia. Esta alerta la ha lanzado el CentroAndaluz de Documentación e Información de Medicamentos (Cadime) que dirige el doctor José María Recalde. Recordemos que actúan modificando los niveles cerebrales del neurotransmisor serotonina, que está alterado en cuadros depresivos. El aumento de riesgo de suicidio, que es lo que puede llamar más la atención al hombre de la calle, es un tema controvertido debido a su baja incidencia. No obstante, algunos analistas señalan que estos medicamentos aumentan este riesgo, frente a otros que defienden lo contrario. En este punto, el Cadime subraya que a pesar de que los resultados de los estudios no sean concluyentes, al prescribir estos medicamentos en pacientes con depresión hay que realizar un seguimiento de la ideación suicida en las primeras semanas de tratamiento. En este sentido, recuerda que hay diversas evidencias que señalan que la utilización de antidepresivos en al población infantil y juvenil se asocia con un aumento de riesgo de suicidio. Los antidepresivos, recuerdan los técnicos del Cadime, no están autorizados para tratar la depresión mayor en este colectivo, con la excepción de la flouxetina, que cuenta con la indicación sólo como coadyuvante de la psicoterapia. Por otra parte, en cuanto al capítulo de pérdida de masa ósea asociada al uso de estos antidepresivos, hay dos estudios publicados el año pasado en Archives of Internal Medicine que evidencia este extremo. ¿Qué células elegir? Doris Taylor, ayer en la Fundación Ramón Areces EFE Con su sistema se regenera el órgano a partir de la estructura de un corazón descelularizado de estas células con otras obtenidas de corazones y de tejido muscular. Elegiremos la mejor opción La investigadora de la Universidad de Minnesota es- La técnica es válida para regenerar cualquier tejido. Su equipo ya trabaja con riñones y pulmones tá convencida de que este proceso de regeneración se puede repetir con otros tejidos humanos. Cualquier órgano que reciba circulación sanguínea puede ser objeto de este proceso apuntó en la Fundación Ramón Areces. Taylor dijo que su instituto de investigación trabaja en la regeneración de otras partes del cuerpo como son el riñón, el pulmón, el páncreas y el hígado. La regeneración de arterias y vasos también está en su punto de mira. Siempre utilizaríamos células autólogas del propio enfermo con lo que evitaríamos los problemas de incompatibilidad o rechazos que se producen con los trasplantes de cadáver. Nadie se morirá mientras espera un órgano Ahora habrá la posibilidad de contar con banccos de tejidos listos para trasplante. Más información en: http: www 1. umn. edu umnews Para cualquier tejido Valentín Fuster busca pacientes de alto riesgo cardiovascular Valentín Fuster, director del Instituto de Cardiología del Hospital Mount Sinai, en Nueva York, no busca enfermos. Su objetivo es diagnosticar a los individuos con riesgo de enfermedad cardiovascular, antes de que la enfermedad dé la cara. En sus manos está un ambicioso estudio en Chicago en el que se pretende diagnosticar 25.000 personas de alto riesgo cardiovascular sin síntomas. Para ello cuenta con la ayuda de la bioimagen como herramienta de diagnóstico precoz. La estrategia combina la acción de agentes moleculares con el diagnóstico por imagen para visualizar procesos moleculares específicos en el cuerpo. El punto final es que en un futuro veamos cuál es la manera de identificar a la persona que no presenta sintomatología, para empezar a tratarla sin recurrir a cirugías ni encarecer el coste sanitario comentó en la reunión de la Fundación Areces. En 2005 Estados Unidos gastó 385 billones de dólares en el tratamiento de esta patología y tan sólo cinco en prevención. Es imposible seguir con este gasto