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4 OPINIÓN SÁBADO 16 s 2 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro LA RUINA DE HUGO CHÁVEZ OS abusos que ha cometido el caudillo venezolano Hugo Chávez han situado en el disparadero a una de las compañías petroleras más importantes del mundo y ponen en riesgo la mayor- -por no decir la única en la actualidad- -fuente de ingresos de Venezuela. A pesar de los elevados precios del petróleo, la deuda de la compañía estatal Petróleos de Venezuela (Pdevesa) se ha multiplicado por cuatro en el último año, mientras que el Gobierno chavista prepara cartillas de racionamiento para hacer frente al grave desabastecimiento de productos de primera necesidad. La demanda que ha interpuesto la compañía Exxon contra la nacionalización de sus activos en Venezuela, que ha supuesto la congelación de algunas cuentas corrientes de Pdevesa, ha sido interpretada por Chávez como una agresión norteamericana. Es evidente que el venezolano despierta pocas simpatías en Washington, pero si hubiera sido un gobernante responsable, no tendría nada que temer de un arbitraje judicial en el que tiene bastantes argumentos para defender sus intereses. Lo que sucede es que el país está en la ruina y Chávez ya ni siquiera podría cumplir sus amenazas de dejar de vender petróleo a Estados Unidos, porque sencillamente no se lo puede permitir. Pero la causa de semejante catástrofe no es Estados Unidos, como intenta hacer creer al mundo, sino su propia gestión. Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera L RAJOY, CERCA DEL VUELCO ELECTORAL A encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas sobre las próximas elecciones generales de 9 de marzo pone al Partido Popular a sólo un punto y medio del PSOE, y con una diferencia de escaños entre uno y diez, favorables a los socialistas. Electoralmente, es una situación de empate que confirma las previsiones que venían haciendo los propios partidos, al subrayar que el resultado final estará condicionado por el porcentaje de participación y por los restos de votos en determinadas provincias, donde la asignación del último diputado puede depender de un puñado de papeletas. La satisfacción del PP tras haber conocido estos datos del CIS es comprensible porque, al margen de los malos resultados que sigue obteniendo en cuanto a imagen y valoración de su gestión opositora, se planta a tres semanas de las elecciones con todas sus posibilidades de victoria intactas, con una tendencia continuada al alza e infundiendo en las filas socialistas la inquietud de tener que luchar contra el reloj para enderezar el rumbo que está tomando la opinión pública. Además, dado que la encuesta finalizó antes de que se conocieran las novedosas propuestas del PP sobre inmigración y seguridad ciudadana, no es descabellado pensar que las diferencias pudieran ser hoy más estrechas aún. Lo cierto es que las polémicas internas del mes de enero sobre la candidatura popular en Madrid parecen haber sido ya encajadas por su electorado sin mayores dificultades y sin aparente castigo para el PP en las urnas. Sería un error, sin embargo, que el PP diera por consolidada esta tendencia preelectoral. Incluso debería ahora extremar su cuidado y evitar caer en el triunfalismo, porque la encuesta del CIS, al igual que la anunciada ayer por la Generalitat de Cataluña- -que constata una grave pérdida del PSC en la intención directa de voto- puede también servir a los socialistas para movilizar a los abstencionistas. Con los datos del sondeo en la mano, el PSOE sí puede decir a sus electores más decepcionados que la derecha puede ganar, porque es cierto: Rajoy tiene La Moncloa mu- L cho más cerca. El problema de los socialistas es que queda poco tiempo para rectificar y sus últimas actuaciones- -el súbito maquillaje de los datos del paro, por ejemplo- -no les están ayudando a mejorar la confianza del electorado indeciso o abstencionista, el cual se decantará en el último momento, quizá más por percepciones subjetivas basadas en el carisma o en el liderazgo de los candidatos que por meros juicios racionales e ideológicos. Si los candidatos del PP y del PSOE a la presidencia del Gobierno tenían alguna duda sobre la utilidad de los debates televisados, la encuesta del CIS la habrá despejado definitivamente. Para Rodríguez Zapatero y Rajoy, sus cara a cara ante millones de espectadores van a ser muy importantes, probablemente decisivos para el tramo final de la campaña. Ante un período de incertidumbre económica y de inestabilidad política, la capacidad para transmitir a los ciudadanos confianza, seguridad y tranquilidad será la clave de estos debates. Y, en principio, Rodríguez Zapatero no parte en las mejores condiciones posibles porque si algo demuestra la encuesta del CIS es que su mandato no ha sido convincente, ya que tiene menos apoyos que en marzo de 2004, con tendencia a la baja. En efecto, la legislatura del Pacto del Tinell y del cordón sanitario contra el PP ha fallado por completo. Pese a lo que muchos pronosticaban, el PP ha llegado a la línea de salida con posibilidades de triunfo y sin estar derrotado de antemano. Además, el pesimismo económico que constata el CIS es abrumador: el 45,9 por ciento considera que la situación económica es mala o muy mala, frente al 14,2 por ciento que opina que es buena o muy buena. Lo mismo sucede con la situación política, valorada negativamente por el 35,5 por ciento y sólo positivamente por el 15,2 por ciento. Rodríguez Zapatero tenía motivos para confesar que su estrategia es la tensión y la dramatización. Sin estos recursos le va a resultar muy difícil sobreponerse al desánimo social que ha provocado su gestión y, lo que para el PSOE es más complicado, a la pérdida de crédito ante los ciudadanos. VIOLENCIA L IMPARABLE OS datos que aporta el Consejo General del Poder Judicial son concluyentes: la violencia doméstica y de género rompe las estadísticas con 118 víctimas en 2007, es decir, un 22,9 por ciento más que en el año anterior. El año pasado fueron asesinadas 99 mujeres, 75 de ellas por su pareja o ex pareja, pero también han muerto niños y ancianos. Otro dato relevante: aunque sólo el 10 por ciento de la población es extranjera, en el 38,4 por ciento de los casos la víctima o el agresor no habían nacido en España. A la vista de las cifras, la Ley Integral Contra la Violencia de Género ha sido un fracaso sin paliativos. El Gobierno presume demasiado en el plano de la retórica, pero los hechos no respaldan las buenas palabras. Por desgracia, queda mucho por hacer; entre otras cosas evitar ese drama silencioso reflejado en el hecho de que 7 de cada 10 mujeres asesinadas no habían denunciado nunca su situación. Información eficaz, medidas rigurosas y respuesta policial y judicial rápida son elementos imprescindibles para luchar contra esta lacra social y moral. Por supuesto, la educación es un elemento sustancial, porque esta forma de violencia está en relación directa con un tipo de mentalidad que es necesario erradicar. A día de hoy, sobran las declaraciones ampulosas y hace falta un trabajo duro- -aunque sea muchas veces poco lucido de cara al público- -para reducir unas cifras intolerables. TRICHET, INFLEXIBLE CON LOS TIPOS N el Foro ABC el presidente del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, dejó claro ayer que las autoridades monetarias de la zona euro tienen un objetivo definido por ley irrenunciable: la estabilidad de los precios. Los comentarios de Trichet no dejan mucho lugar a la especulación: primero le preocupa la inflación y después, los precios, ambos íntimamente ligados. A corto plazo, el Banco Central Europeo no quiere contemplar ni bajadas ni subidas de tipos de interés porque para Trichet la estabilidad es una condición previa al crecimiento, lo que no deja de ser una argumentación típica y tópica de las autoridades monetarias que, en este caso, están respaldadas por el mandato legal del Parlamento europeo al BCE. Algunos responsables de gobiernos europeos, en especial el francés Nicolas Sarkozy, discrepan abiertamente de ese criterio y pretenden que la autoridad monetaria sea más complaciente, más dúctil a los objetivos políticos a corto plazo, pero por el momento no ha conseguido hacer mella en el Consejo del BCE, donde Trichet sí cuenta con el respaldo de la canciller alemana, que en materia de estabilidad monetaria no admite bromas ni vacilaciones. Ante el cualificado auditorio que congregó ABC, Trichet respondió con un decidido no a los requerimientos del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, quien en E nombre de los empresarios españoles reclamó un recorte de tipos que anime la demanda y despeje obstáculos al empresariado. Sería como decir ya que llueve me tiro al lago le respondió el banquero central, quien insiste desde hace años en que para garantizar un crecimiento estable y sostenido hay que empezar por contener los precios. Y hoy no lo están. Buena prueba de ello es el IPC español, que ayer vio confirmado uno de sus peores datos. El IPC de enero, muy semejante al del mismo mes del año anterior, sube otra décima en la tasa interanual de inflación, la más alta de todo el largo ciclo actual de crecimiento y más de un punto por encima de la media europea, que a su vez está más de un punto por encima del objetivo que pretenden las autoridades monetarias: el 2 por ciento, que se considera una tasa compatible de estabilidad de precios. Trichet no perdió la oportunidad de exigir a los gobiernos algunas responsabilidades. Por ejemplo, al Ejecutivo español le reclama más atención para mejorar la productividad y diligencia a la hora de corregir la rigidez de los mercados de trabajo porque la flexibilidad ayuda a combatir los periodos de crisis. La posición de Trichet puede compartirse o no, pero en ningún caso se le puede acusar de ambigüedad. Es evidente, pues, que los tipos van a seguir al 4 por ciento al menos hasta el verano, aunque no ocurra lo mismo en Estados Unidos.