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ABC VIERNES 15 s 2 s 2008 Tres miradas sobre el Dos de Mayo con ABC MADRID 67 Los héroes de Madrid ABC ofrece gratis el próximo domingo 17 la obra 1808. El Dos de Mayo. Tres miradas Ofrecemos hoy una sucinta crónica de los personajes anónimos que fueron protagonistas de la jornada POR FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ MADRID. El 2 de mayo de 1808 es, fundamentalmente, una historia de personajes anónimos. Hombres, mujeres, y hasta niños, procedentes en su gran mayoría del pueblo llano, formaron lo que Galdós denominó el Fulano colectivo y tuvieron el protagonismo de la jornada. Algunos nombres, sin embargo, han quedado grabados en la memoria popular de Madrid y toda España. Una pequeña lista que encabezan los capitanes de artillería Luis Daóiz y Pedro Velarde, los tenientes Jacinto Ruiz y Rafael Arango, Manuela Malasaña y Clara del Rey. Pedro Velarde había nacido en Murieras (Cantabria) en 1779. Era secretario de la Junta Superior Económica artillera, y en la mañana del 2 de mayo, al escuchar los primeros disparos, se dirigió al Parque de artillería de Monteleón. Allí- -desoyendo las órdenes de sus jefes- -convenció a Daoíz para organizar la desesperada resistencia y entregar las armas a los indefensos civiles que las pedían. Lo mató de un tiro a quemarropa un oficial de la guardia polaca, cuando ya la resistencia había cesado y Daoíz estaba mortalmente herido. El cuerpo, envuelto en el lienzo de una tienda de campaña, fue llevado a la parroquia de San Martín, donde lo amortajaron con un hábito de limosna. Tenía 28 años al morir. Sus restos reposan hoy en el cenotafio del paseo del Prado, en la plaza de la Lealtad de Madrid. Luis Daoíz, sevillano, nacido en 1767, había ingresado en el ejército a los 15 años de edad. En 1808 era comandante de la batería instalada en el Parque de Monteleón. Acribillado a bayonetazos, fue conducido moribundo a su casa en la calle de la Ternera n 12, donde expiró. Su cadáver fue trasladado también a la parroquia de San Martín, para ser enterrado con Velarde. Tenía previsto casarse esa primavera con una joven de Utrera, que tras su muerte ingresó en un convento. Jacinto Ruiz Mendoza, teniente de infantería nacido en Ceuta en 1779, estaba enfermo y con fiebre el 2 de mayo, pero al oír los primeros disparos, en contra de las órdenes recibidas, se incorporó al Parque de Monteleón. Con Daoíz y Velarde fuera de combate, solo quedó Ruiz con un puñado de defensores para continuar la lucha dentro del patio. Cuando cayó a tierra con un balazo, sus soldados lo sacaron a hombros del cuartel y lo ocultaron hasta que consiguió escapar de Madrid e incorporarse a las tropas que combatían a los franceses en Badajoz. Pero sus heridas se agravaron y murió en marzo de 1809, con 29 años. Su estatua, erigida en 1891, preside hoy la plaza del Rey. El teniente de artillería Rafael Arango había nacido en La Habana. Fue el último en salir del Parque de Monteleón, a las seis de la tarde, tras combatir toda la jornada. Lucharía después en la Guerra de la Independencia, que terminó de teniente coronel. El 3 de mayo de 1808 en Madrid (Los fusilamientos de Príncipe Pío) de Francisco de Goya y Lucientes su trabajo. Una tercera versión dice que, al volver la muchacha a su casa la noche del 2 de mayo, un grupo de soldados napoleónicos intentó violarla. Manuela se defendió y fue asesinada. También fue enterrada en el cementerio de la calle Silva. Algunos otros nombres han quedado, como el de Francisco Teresa, servidor de un mesonero de la calle de Segovia, que estuvo haciendo fuego desde la puerta del mesón hasta que, tras abatir a un oficial francés, murió acribillado a balazos. O el gallego Domingo Braña, que con una veintena de paisanos anónimos defendió de la caballería mameluca la iglesia del Buen Suceso, donde se había refugiado un numeroso grupo de mujeres y niños. O el carbonero Fernando Girón, que tras derribar a un dragón y quitarle el sable, se enfrentó a un pelotón de granaderos y acabó con siete de ellos antes de caer traspasado por las bayonetas. Junto a ellos hubo cientos de héroes que no han dejado rastro documental y ofrendaron sus vidas en esa fatídica jornada. Su identidad, en la mayoría de los casos, se ha perdido y nadie les recordará nunca. Cementerio de pobres A bayonetazos Clara del Rey, nacida en 1765, procedía del pueblo vallisoletano de Villalón de Campos. Se incorporó a la defensa del Parque de Monteleón con su marido y tres hijos, atendiendo a la pieza artillera que mandaba el teniente Arango. Murió, junto a uno de sus hijos, alcanzada por un trozo de metralla que le destrozó la cabeza. Fue enterrada en el cementerio para pobres de la iglesia de la Buena Dicha, ubicado en la calle Silva. Manuela Malasaña nació en Madrid en 1791 y vivía en la calle de San Andrés, en el barrio de Maravillas que hoy ha sido rebautizado con su nombre. Era costurera de humilde familia y cuando empezó el levantamiento se lanzó a la calle en ayuda de los patriotas. Sobre su muerte hay varias versiones. Una cuenta que murió con su padre, alcanzada por una bala enemiga, en el cuartel de Monteleón. Otra afirma que, cuando se dirigía al cuartel, fue detenida por los franceses, que la ejecutaron sin contemplaciones al encontrarle unas tijeras que utilizaba en Luis Daoíz tenía previsto casarse con una joven de Utrera, que tras su muerte ingresó en un convento Francisco Teresa estuvo haciendo fuego desde la puerta de su mesón hasta que murió acribillado a balazos TRES GENIALES AUTORES El Dos de Mayo. Tres miradas gratis con ABC el domingo 17 ABC ofrece gratis a sus lectores el próximo domingo 17 el libro 1808. El Dos de Mayo. Tres Miradas La obra está editada por la Fundación Dos de Mayo. Nación y Libertad creada por la Comunidad de Madrid y cuyo objetivo es organizar los actos del Bicentenario. Entre sus iniciativas destaca la edición de 150.000 ejemplares del libro que ABC ofrece el domingo con textos de Alejo Carpentier, Benito Pérez Galdós y José María Blanco White. Más información: www. fundaciondosdemayo. es