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ABC JUEVES 14 s 2 s 2008 ESPAÑA 29 Un moroso metido en un bidón de ácido sulfúrico El código de conducta es una especie de biblia para los matones a sueldo o comisión de las mafias. Saltarse las normas es saltarse la vida. El pagador recibe uno, dos, a lo sumo tres avisos y si no ya sabe a qué se enfrenta. La red de Cali no era una excepción y Óscar y sus bragados muchachos aplicaron el código a rajatabla a un moroso. Se cree que era colombiano como ellos. Su cadáver semienterrado, con los pies apuntando al cielo, apareció en septiembre pasado en un descampado de Ciempozuelos. Hasta hoy no se sabe nada de quién es; lo metieron en un bidón o recipiente similar con ácido sulfúrico. Su cuerpo estaba completamente quemado, a excepción de las piernas. Ni rostro, ni edad, ni un dato. Cristian Andrés García Escobar, alias Óscar el cabecilla de los sicarios colombianos grabado por la Policía ABC El cartel de Cali pierde a su red de matones y extorsionadores en España Policía y Guardia Civil detienen a 14 sicarios con oficina de cobros s El jefe huyó de prisión y juró matar a los agentes que lo apresaron por asaltar un furgón CRUZ MORCILLO MADRID. Excelente comida, mujeres, alcohol sin límite, cocaína. El equipo de investigadores no podía esperar: tener a doce de los catorce miembros de la banda de sicarios juntos, de celebración por todo lo alto era un lujo; además aguardaban una partida de quince kilos de droga procedente de Barcelona como parte del pago de una deuda. Un dos por uno difícilmente despreciable. Era 1 de febrero y la organización brindaba en un chalé de Valdetorres del Jarama (Madrid) por el asesinato de Varela, un capo rival del cartel colombiano de Cali al que iba a suceder en el escalafón el Pampo amigo y protector del grupo, según fuentes de la investigación. Los agentes- -policías y guardias civiles- -los sorprendieron sin que se moviera una hoja. Faltaban dos miembros asentados en Bilbao, que cayeron al mismo tiempo. La banda de sicarios capitaneada por Cristian Andrés García Escobar, alias Óscar de 28 años, había montado una oficina de recaudadores de deudas del tráfico de drogas. El grupo era el brazo ejecutor en España del violento cartel de Cali y varios de sus miembros estaban a las órdenes o habían pertenecido a la organización paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia. Los agentes les imputan crímenes para abarrotar varias carpetas: delitos de extorsión, detención ilegal, homicidio, tráfico de estupefacientes, tenencia ilícita de armas e infracción de la ley de Extranjería. El cabecilla, Óscar se había juramentado para asesinar a dos de los policías, expertos en redes colombianas, que lo metieron entre rejas. Óscar fue capturado en septiembre de 2000 junto a otros 15 colombianos después de que él y su gente asaltaran un furgón blindado de Securitas Seguridad en el barrio madrileño de Canillejas. En el atraco frustrado murió a tiros uno de los ladrones. La banda de la embarazada -la dirigía una mujer- -trajo durante meses de cabeza a la Policía con sus golpes a locutorios telefónicos y joyerías. Óscar que tenía 20 años, fue condenado a 21 de prisión. Pero un duro como él no estaba dispuesto a pasarse sus mejores años en prisión y en septiembre pasado, durante un permiso penitenciario, decidió que no volvía más a la cárcel de Aranjuez donde cumplía pena. No perdió ni un minuto y se puso a las órdenes del cartel colombiano y los paramilitares para dirigir una oficina de sicarios en España, una suerte de cobradores del frac con bastantes peores modales. A sueldo o a comisión tenían dos misiones fundamentales: cobrar las deudas de la cocaína y ejecutar ajustes de cuentas. Los elegidos eran designados desde Colombia por los capos. La red tenía el cuartel general en Madrid, con una sucursal importante en Bil- bao, pero no paraban en ningún sitio en busca de morosos y pagadores atrasados. La investigación comenzó hace cuatro meses al tener conocimiento la Brigada de Crimen Organizado de la UdycoCentral que Cristian Andrés había quebrantado la condena. En un momento de las pesquisas, la línea se cruzó con un crimen del que se ocupaba el Grupo de Homicidios de la Guardia Civil de Madrid. Un cadáver en mitad del campo del que sólo eran identificables las piernas. Un varón, posiblemente colombiano por la forma en que acabaron con él. El grupo conjunto de agentes de ambos Cuerpos descubrió la oficina de cobros que se habían montado Óscar y su gente; la movilidad que tenían, las extorsiones- -una tras otra- -que cometían y el resto de sus filigranas- -intentaron secuestrar a un matrimonio colombiano en diciembre en Villalba- Trabajan para delincuentes y actúan contra delincuentes. Ni denuncias ni una palabra de más explica un investigador de la Udyco. Eso es así, pero no del todo, dado que una carta escrita desde la prisión e interceptada por los funcionarios daba cuenta de las andanzas de Óscar y de sus aviesas intenciones de asesinar a los policías. Primero hubo un anónimo, pero luego la misiva acabó en el Juzgado. Para redondear ingresos se dedicaban al tráfico de cocaína desde Sevilla y Barcelona hasta Madrid. Se les han intervenido droga, armas y coches. Una carta interceptada en la cárcel de Aranjuez explicaba que el cabecilla iba a asesinar a dos policías Secuestro y matarile