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ABC MIÉRCOLES 13 s 2 s 2008 Tres miradas sobre el Dos de Mayo con ABC MADRID 59 El Gobierno regional, protagonista de la Fundación La Comunidad de Madrid preside el Patronato de la Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad, encargada de coordinar y dirigir los actos previstos para celebrar el bicentenario del Dos de Mayo de 1808. Esperanza Aguirre preside el patronato, mientras que Ignacio González, vicepresidente regional, también lo es de esta Fundación. Once miembros componen el Patronato, entre los que destacan Joaquín Leguina, los alcaldes de Móstoles (Esteban Parro) y Aranjuez (Jesús Dionisio) además de Rafael Spottorno, director gerente de la Fundación Caja Madrid. Episodio histórico del Dos de Mayo en Madrid ABC José Sintierra ABC ofrece gratis el próximo domingo 17 la obra 1808. El Dos de Mayo. Tres Miradas editada por la Fundación Dos de Mayo. Nación y Libertad Hoy analizamos la obra de José María Blanco White POR LUIS CONDE- SALAZAR INFIESTA MADRID. Decía Manuel Moreno Alonso en la biografía Blanco White, la obsesión de España (Ediciones Alfar, Sevilla, 1998) que hasta la Generación del 98 nadie se planteó de forma tan continua y obsesiva lo que se ha denominado el tema de España Posiblemente exagerada, esta afirmación no hace sino dibujar un esbozo de lo que fue la personalidad paradigmática, por momentos contradictoria, pero sin duda apasionada de la figura vital y literaria de José María Blanco Crespo, nacido en Sevilla en 1775 y fallecido en Liverpool en 1841. Nada más llegar a Inglaterra, país en el que se exilió en 1810 tras participar activamente en los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, comenzó a firmar sus escritos (las Meditaciones españolas poniéndose como segundo apellido el de White- -rascado de un abuelo suyo, comerciante irlandés que se instaló en Andalucía- -con un claro propósito de integración en la liberal sociedad británica. Un exilio traducido como huída: de los franceses por una parte- -que se acercaban peligrosamente a Sevilla (donde White se encontraba tras salir de Madrid a la carrera) ante el descontrol en la coordinación en la defensa de los mandos españoles- y de sus enemigos en la Junta Central- -establecida también en esa capital andaluza- -por otra, que le tildaron de afrancesado en un momento en el que ese término tenía dos connotaciones muy diferentes, aunque se castigaran ambas con una pena que no era, precisamente, un azote: tanto afrancesado era el que pensaba de una forma ilustrada como elemento modernizador de una sociedad con atrasos evidentes como aquel que prestaba sus servicios colaboracionistas y traidores a los gabachos invasores. Es decir, que o se era inmovilista, o se era inmovilista. El propio Blanco White explicaba que para desgracia mía yo pertenecía a la clase culpable de la ignorancia y los incurables males morales de España el título de sacerdote me molestaba y deprimía, y a pesar de ellos no podía quitarme de encima esta odiosa mancha, aunque intentara borrarla con mi propia sangre En efecto, Blanco fue sacerdote, aunque con permanentes dudas sobre su fe. Unas dudas que se le fueron aclarando estando ya en Inglaterra, momento que aprovechó para acercarse, tal vez motivado por la soledad de sus situación de sintierra a la iglesia anglicana, en cuyo seno se ordenó ministro en 1812, abandonando definitivamente sus vaivenes religiosos en los años 30, vecino ya de Liverpool. Dotado de excepcionales cualidades de captación de información Blanco White fundó en Londres el periódico El español que se editó hasta 1814, momento en el que se trasladó a Oxford, donde parece que se encontró a sí mismo en aquel ambiente de elevada intelectualidad. Pero es el año de 1821 el que marcó la trayectoria literaria de este sevillano. Comenzó por entonces a publicar las Cartas de España Letters from Spain mensualmente en una prestigiosa revista británica llamada The New Monthly Magazine. Por supuesto estaban escritas en inglés y vieron la luz en forma de libro un año más tarde, en 1822, obteniendo un éxito considerable. Iban firmadas con el seudónimo de Leucadio Doblado. Tuvieron que pasar 50 años para que ese volumen fuera publicado en castellano por primera vez. Las Cartas conforman un total de trece epístolas de marcado carácter autobiográfico con una parte descriptiva referente a las fiestas y la vida cotidiana y otra narrativa de contenido histórico, como la duodécima, elegida para ser incluida Cartas en el asunto TRES GENIALES AUTORES El Dos de Mayo. Tres miradas gratis con ABC el domingo 17 El próximo domingo día 17 ABC ofrece a sus lectores de forma gratuita el libro 1808. El Dos de Mayo, Tres miradas La obra, imprescindible, recoge los textos fundamentales sobre aquel histórico evento de tres autores consagrados: Alejo Carpentier, Benito Pérez Galdós y José María Blanco White. El libro está editado por la Fundación Dos de Mayo. Nación y Libertad cuyo objetivo es organizar los actos del Bicentenario del 2 de Mayo. en el volumen 1808. Dos de mayo. Tres miradas en la que se narran en primera persona los sucesos del 2 de mayo, desde el punto de vista de testigo presencial del propio Blanco White. Considerado como el primer periodista político moderno español, el entonces colaborador del Semanario Patriótico hace un recorrido crítico por las calles de Madrid en aquel día de primavera en el que el pueblo, patriota pero ciego, inmoderado e incontrolado se enfrentó a las armas francesas con recurso limitados y estrategias nulas. Una bomba que detonó por simpatía poco menos de dos meses después de que lo hiciera la del 19 de marzo, cuando se produjo el Motín de Aranjuez y la turbamulta se lanzó con más vehemencia que cabeza a cortar la de Godoy. No se amilana el autor cuando dice que fue el levantamiento obra pensada por el propio general Murat, vestido de forma teatral en busca de una reacción meditada y calculada, especialmente cuando el francés decidió intervenir a favor de Godoy, objeto de las iras de la población por haber vendido España y haber traicionado con sus intrigas palaciegas a la familia real. Reportero, sí, pero también rebelde: Corrí hasta mi casa y, tras cerrar la puerta de la calle, no encontré mejor solución, dado mi gran sobresalto, que dedicarme a hacer cartuchos para una escopeta que tenía Aunque breve, la carta duodécima es un excelente observatorio, perturbador y acongojante, de unos hechos que marcaron para siempre nuestra historia. Más información: www. fundaciondosdemayo. es