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36 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 13 s 2 s 2008 ABC HORIZONTE Ramón Pérez- Maura LOS CUENTOS DE CANTERBURY l Arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, acaba de demostrarnos por qué la Iglesia de Inglaterra está a punto de cerrar por derribo. Por primera vez en mucho tiempo sus palabras tienen un eco internacional; lástima que no haya sido al hilo de hablar sobre valores cristianos sino sobre una adopción parcial de la Sharia. Williams dijo la semana pasada que había un poco de peligro en una actitud hacia la ley que simplemente dice que hay una misma ley para todos y eso es todo lo que hay que decir Quizá a su eminencia reverendísima le viniera bien repasar los fundamentos constituyentes de la democracia occidental. Si lo hace, pronto descubrirá que uno de los pilares del sistema es el de la igualdad de todos ante la ley A nadie sorprenderá la airada reacción de casi toda la sociedad británica. Desde el pasado viernes los medios de comunicación destilan indignación. Ello ha provocado una retracción parcial en la que el Arzobispo de Canterbury se disculpa por cualquier elección equívoca de palabras que haya podido realizar. Su intento de rectificación hubiera resultado mucho más convincente si nos hubiera aclarado qué es exactamente lo que intentaba decir. Pero eso no aparece por ninguna parte. Simplemente porque no hay aclaración posible. The Wall Street Journal citaba ayer en su página editorial algunos estudios demoscópicos según los cuales hasta un 40 por ciento de los musulmanes residentes en el Reino Unido desearían la introducción de la Sharia en ese país. Mas aun, en el supuesto de que esa cifra fuera cierta, dejaría claro que un 60 por ciento de ese colectivo no lo desea. Y eso es especialmente comprensible en una comunidad de musulmanes en la que muchos han huido de un sistema legal en el que se corta la mano por robar- -como en Arabia Saudí- -o se ahorca a los homosexuales o se lapida a las adúlteras como en Irán. Quizá el Arzobispo de Canterbury quiera dirigirse a las más altas jerarquías islámicas y rogarles que se permita a los cristianos rezar en la Meca como a ellos se les permite rezar en el Vaticano o en la catedral de Canterbury. Por ejemplo. E Dos mujeres, una de ellas con velo, paseaban ayer por el principal campus de la Universidad de Estambul AP La Policía turca podría proteger a las que utilicen el velo en la Universidad La fractura social se ahonda y mientras el Gobierno islamista avanza en sus objetivos, comentaristas laicos advierten sobre una transformación en 5 ó 10 años ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. El Gobierno turco no excluye que las primeras estudiantes que quieran acudir cubiertas con el velo a la universidad tengan que hacerlo bajo protección policial. La medida que ha aprobado el Parlamento como reforma de la Constitución aún no ha sido publicada en el boletín oficial y no ha entrado todavía en vigor, pero ya ha provocado tal avalancha de rechazos en la comunidad laica y en la dirección de la mayoría de las instituciones educativas, que no puede descartarse que se produzcan episodios traumáticos. Los medios afines al Gobierno del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) han sacado a relucir la imagen de James Meredith, el primer estudiante negro que entró en la Universidad de Mississippi en octubre de 1962, recién aprobadas las leyes contra la segregación, y que en efecto tuvo que hacerlo bajo la protección de un alguacil para evitar ser linchado. En difícil ver que algo así pudiera suceder en Turquía, pero da una idea de la determinación del primer ministro Erdogan a llevarlo a cabo, por encima de las tensiones sociales y políticas que sabe que va a provocar en un país donde hace ocho décadas que se vive bajo los rígidos principios del laicismo kemalista. Los medios progubernamentales están acusando precisamente a los grupos laicos de obligar a las autoridades a prepararse para una intervención policial o militar que sería inevitable a causa de las presiones que estos están favoreciendo para impedir la puesta en práctica de la reforma. En efecto, muchos diarios se han hecho eco de la opinión de los rectores de universidades que se preguntan cómo pueden poner en práctica una medida que según muchos juristas no puede ser reformada, porque a su juicio formaría parte de la esencia misma de la república. A estas alturas ya no hay nada que pueda impedir que se levante la prohibición del uso del velo en los campus universitarios ha dicho Umit Kardas, juez militar retirado, citado por el progubernamental Zaman El día en que estos cambios se publiquen en el boletín oficial, entrarán en vigor. Y si pese a ello los pañuelos siguen sin ser autorizados en las universidades, entonces las fuerzas de seguridad pueden ser llamadas para hacer cumplir la ley. Los rectores que piensen de otra forma podrían apelar también a las fuerzas del orden pero ¿en base a qué? En último extremo, las fuerzas de seguridad están a disposición del Gobierno y ya se sabe cuál es su posición y su voluntad en este caso La medida está pendiente de una ratificación por parte del presidente de la República, el ex ministro de Exteriores, Abdulah Gul, que es el tradicional brazo derecho del primer ministro islamista Tayip Erdogan, por lo que no se espera ningún obstáculo en este trámite. Desde el punto de vista teórico, la solicitud de un intervención militar para imponer la aplicación de esta ley es lo más chocante en un país como éste. Después de la victoria electoral de julio pasado (donde el AKP logró 46 por ciento) el Gobierno de Erdogan ha emprendido una etapa de transformaciones aceleradas en las estructuras políticas turcas. Ya controla el Gobierno, y la Presidencia de la República y ahora está extendiendo su influencia en el poder judicial y en las universidades. Algunos comentaristas prooccidentales le echan en cara al Gobierno que haya olvidado sus promesa de gobernar para todas las sensibilidades y esté avanzando a toda velocidad hacia la puesta en práctica de sus objetivos esenciales. Después de haber logrado anular a los militares todo ha cambiado. Antes se limitaban a estar en el gobierno. Ahora ya saben que pueden gobernar decía el influyente Mehmet Ali Birand, el columnista más importante del grupo Hurriyet. Su particular código de vestir, su manera de hablar, su olfato, están invadiendo toda la gestión del país. Debemos prepararnos para vivir en una Turquía completamente transformada en cinco o diez años Los islamistas aluden a James Meredith, el primer estudiante negro en la Universidad de Mississippi