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Martes 12 de Febrero de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.660. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. COSAS MíAS Edurne Uriarte SCARLETT Y SYLVESTER o envidio la política estadounidense como tantos amigos españoles. El inmenso poder de los partidos se sustituye allí por el aún más inmenso poder del dinero. Y puestos a elegir, prefiero depender de la maquinaria de un partido que de la maquinaria recaudadora de fondos multimillonarios. O pelearme con los del partido de enfrente y no con los míos para conseguir la nominación. Ni siquiera añoro el pluralismo ideológico de sus artistas. Allí hay estrellas para todos, para Barack Zapatero, para Hillary Fernández de la Vega, e incluso los hay que se atreven a hacer público su apoyo a los republicanos. Pero hasta la mano de Hollywood es menos envidiable de lo que parece. Que Scarlett Johansson, la estrella que quiere animar a las tropas americanas en Afganistán, anime la campaña de Barack Obama añade una nota de rancio pasado a su candidatura pero nos es indiferente a los que ya encontrábamos otros defectos a Obama. Pero que Sylvester Stallone anuncie su apoyo a John McCain nos sume en la inquietud a quienes no veíamos más que cualidades al líder republicano. Después de todo, no es muy estimulante coincidir con Rocky y con Rambo al mismo tiempo. Bien es verdad que ni Sylvester ni Scarlett se han puesto a hacer discursos como los artistas españoles. Se han limitado a lucir pectorales que es lo suyo. Pero los artistas no siempre son tan discretos. A veces les da por hablar, como a José Luis Cuerda o a Pedro Almodóvar, y a los ciudadanos les da por preguntarse si el líder es tan cafre como sus apoyos. Y no sólo dejan de ir al cine sino que hasta pueden dejar de votar. Y para ese viaje, mejor hacerlo sin artistas. N Tras la desarticulación de su red, Amit Kumar se ocultaba en un complejo turístico de Nepal para preparar su huida a Canadá EFE Riñones al mejor postor En un hotel de Nepal ha sido detenido el doctor indio Amit Kumar, quien dirigía una red de tráfico de órganos que ha comprado cientos de riñones a campesinos pobres para vendérselos a enfermos ricos POR PABLO M. DÍEZ ara presentarse como un médico experto en riñones, lo cierto es que tiene muy poco estómago y, por supuesto, nada de corazón. Así es el doctor indio Amit Kumar, quien acaba de ser detenido en Nepal como el supuesto cabecilla de una red internacional de tráfico de órganos. Sobre este siniestro médico pesaba una orden de busca y captura desde que, el mes pasado, la Policía india descubriera una trama de venta de riñones en Gurgaon, un barrio rico de Nueva Delhi en el que muchos de sus habitantes deben su vida a pobres campesinos que ofrecen lo único que tienen para poder salir adelante: su cuerpo. Aprovechándose de la miseria que reina en la India y en Nepal, el doctor Kumar y sus secuaces, auténticos vampiros de órganos, llegaron a comprar durante la última década cientos de riñones por entre 300 y 1.000 cochinos euros. Luego los vendían a adinerados enfermos renales indios o extranjeros por más de 15.000 euros y hacían un negocio redondo del que se beneficiaban también médicos corruptos, quienes llevaban a cabo los trasplantes y falsificaban los documentos oficiales porque las leyes del país sólo permiten a los familiares donar sus órganos a un paciente. Mientras tanto, los pobres diablos que se habían prestado a entregar su riñón quedaban abandonados a su mala suerte y, la mayoría de las veces, ni siquiera recibían todo el dinero que los traficantes les habían prometido. Y mucho menos las medicinas para el complejo y largo tratamiento que necesita un donante, por lo que se veían condenados a una vida de penurias en la que debían dejar de trabajar para no hacer esfuerzos o en la que un simple resfriado podía llevarlos a la tumba. Así lo publicó ABC tras el viaje que, en abril de 2006, este corresponsal efectuó en Nepal a la aldea de Hokse, enclavada en el valle de Katmandú. Allí, familias enteras de campesinos, como la de Krishna Bor Bajagain, habían vendido sus órganos por un puñado de rupias. Tras contactar con los traficantes, a los que llaman dealers o brokers los desesperados donantes emprendían un largo viaje hasta hospitales privados de Nueva Delhi o Chennai, en el sureño estado indio de Tamilnadú, del que volvían sin uno de sus riñones. No lejos de dicha aldea nepalí, en un complejo turístico de Sauraha, en la provincia de Chitwan, se ocultaba el doctor Amit Kumar, quien estaba preparando su huida a Canadá y tenía unos 200.000 euros en diversas monedas. Tras su arresto, ha sido deportado a la India, donde podría ser condenado a diez años de cárcel, mucho más de lo que vivirán algunos de sus donantes. P