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ABC MARTES 12 s 2 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL SILENCIO DE LOS PALANGANEROS O se les oye. ¿Dónde están, ante el chapapote vertido del New Flame las voces comprometidas de los maestros cantores de la Alegre Cofradía de la Ceja Circunfleja? ¿Dónde se ha metido la conciencia ecológica de los trovadores del canon, qué ha sido de su indómita rebeldía civil? ¿No les preocupa siquiera que la ennegrecida espuma marina del Estrecho ensucie la arena de sus residencias de verano en Tarifa o Zahara de los Atunes? ¿Qué ha ocurrido con el lamento melancólico del Nunca mais ¿En qué carretera del Sur han derrapado los autobuses que acaIGNACIO rreaban ciudadanos a proCAMACHO testar con la amenaza nuclear del Tireless ¿Se han quedado afásicos los alcaldes de Algeciras, Los Barrios o San Roque? ¿En qué despacho andan reunidos de urgencia los dirigentes de los sindicatos andaluces para redactar una enérgica repulsa de la inacción administrativa? ¿Qué movilización inmediata preparan los combativos militantes del movimiento vecinal? ¿A qué afanes se ha dedicado la ministra de Fomento, cuántas redes de ave y de cercanías ha construido en los siete meses que el buque naufragado amenazaba hundirse frente al Peñón? ¿Cuántas desaladoras tenía que inaugurar la de Medio Ambiente para olvidarse de preservar el de la costa gibraltareña? ¿Qué gestiones ha hecho la Junta de Manuel Chaves, con sus recientes competencias semifederales, en ese largo medio año de zozobra? ¿Sabe Alfredo Pérez Rubalcaba que hay un derrame tóxico en la provincia por la que se presenta diputado? Nada. Silencio. Un silencio de corderos unánimes, una sordina espesa y culpable. Una desidia letal, una incuria desmadejada y exangüe. Si acaso, alguna charlotada exculpatoria, como lavarse las manos en unas inexistentes aguas jurisdiccionales de Gibraltar que ningún tratado internacional reconoce- ¡a ver si va a ser al final un problema del pobre Moratinos! y la consigna mediática de tapar con una sorda campana de cristal un accidente ecológico que no hace demasiado tiempo habría provocado una campaña de agitación social y política. Un triste doble rasero que envuelve la responsabilidad oficial bajo la densa bruma azulada del Estrecho. No hay sociedad civil en el virreinato andaluz. No hay disidencia posible ni protesta probable en el régimen clientelado que domestica la discrepancia en una cómoda jaula acolchada de subvenciones y prebendas. Pero tampoco las hay entre los héroes nacionales del canto y el cine que dicen añorar con retórica rousseuniana la edénica nostalgia de los paraísos naturales perdidos, ni entre los intelectuales contritos ante la depredación del paisaje. No hay más que conformismo interesado, mutismo de alquiler, desentendimiento pensionado. Miradas desviadas, conciencias elípticas, voces autoamordazadas. ¿Chapapote? Bah, una invención torticera de la derecha cainita, una fantasía exagerada del clericalismo rancio, una ficción catastrofista de la turba reaccionaria. Y lo demás, como en Hamlet, es silencio. Pero Hamlet, al menos, hablaba. Tarde, pero hablaba. N LISTAS ABIERTAS AL PASO ALEGRE DE ZAPATERO A HORA Zapatero es el organillero que nos ayudará a celebrar la alegría de la vida que pasa. Es un antepenúltimo perfil de figurante. Le asisten las nóminas del arte y la farándula para que ni el menor retazo de alegría caiga fuera de la red. Dadle alegría al ciudadano, ponedle hilo musical a los quirófanos y crematorios del Estado de bienestar, que al recibir los cuatrocientos euros suene la sección de viento del júbilo. Humilde, más humano que nunca, altruista, hombre de la calle, el estadista de La Moncloa abandona por un momento sus deberes y le da al organillo por las esquinas de la ciudad. El repertorio es de pueblo contentadizo aunque mejor si tiene piezas musicales de atractivo intergeneracional, letra multiculturalista y en conjunto contribuye a dispensarnos de la sombría partitura de la derecha. Para la derecha el órgano desafinado, el Dies Irae la tiniebla y el pecado. Por ahí anda la derecha más montaraz, todavía con bigotillo recortado, gafas oscuras y Montañas nevadas Lo que Zapatero se propone, en cambio, es defender la alegría. Elemental y lírico mecenazgo del organillero. Pero organistas y organillero topan ambos con la misma incertidumbre. Las VALENTÍ encuestas una y otra vez desentonan con PUIG el resultado real de las cosas. ¿Hace uno lo conveniente al alegrar la vida al género humano o debiera hablarle más bien de realidad? Hasta cierto punto, algo tendrá que ver todo esto con el hecho de que siempre haya votantes que les dicen a los encuestadores lo que quieran escuchar: amagan su voto asimilándose, como los camaleones, al color predominante en la pared. Por ahí puede andar el organillero ofreciendo romanzas cuando la gente que se asoma a los balcones preferiría una vieja marcha militar o una mazurca. En la campaña electoral norteamericana, la neurociencia está estudiando nuevas reacciones y comportamientos. Los científicos de la universidad de Washington han analizado las reacciones ante los debates electorales. Datos de enero publicados por Los Angeles Times un número significativo de personas que dijeron preferir a Obama en una encuesta informal por internet luego resultaba que, según sus reacciones subconscientes, preferían a Hillary Clinton. Un precedente es el caso del alcalde Bradley de Los Ángeles, negro y demócrata. A pesar de llevar una ventaja de un 22 por ciento, perdió las elecciones a gobernador frente a un candidato blanco y republicano. De ahí se dedujo que algunos electores dicen en las encuestas que van a votar a un candidato negro y luego votan por el candidato blanco. A inicios de siglo, persiste la complejidad racial. Lo que por ahora está claro es que escanear la actividad cerebral no garantiza una previsión fiable del sentido final del voto. Puede darse la circunstancia de que los científicos detecten como ansiedad lo que es felicidad por el simple hecho de que no pocas zonas del cerebro procesan emociones muy diversas. Los electrodos del Gran Hermano nos grapan el cerebro y el corazón sin garantía de exactitud. Por presiones de ambiente o por simple real gana, a menudo apetece darles el cambiazo a los encuestadores. Posamos en falso como indecisos, como entusiastas de un partido o de otro, como votantes minoritarios o moléculas de lo mayoritario. Es como votar dos veces. Por eso uno puede permitirse darle a entender al organillero que la alegría es lo que importa y luego votar por el De profundis O al revés. En términos de clasificación mental, seguramente es más musical la sonrisa de Zapatero que la de Rajoy. Rajoy posiblemente sea capaz de desafinar incluso tarareando la sintonía del Tour de France Zapatero sonríe en papel pautado, llevado en volandas por la ilusión de la kermés. Mejor defensor de la alegría, imposible. Lo de la derecha es de agonías, de gente desaborida y atravesada. Pero, ¿esperamos de los políticos alegría o seriedad? Según los datos del Instituto DYM para ABC, la percepción genérica de una crisis económica ya es parte de la agitada electricidad de nuestros cerebros. Los aparatos electroencefalográficos que intentan sistematizar las emociones del voto algún día revelarán la melodía más adecuada para domesticar a los electores. Por ahora no hay precedentes de que el paso alegre del organillero pueda aliviar una situación económica. vpuig abc. es