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4 OPINIÓN MARTES 12 s 2 s 2008 ABC DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro TORPEZA EN GIBRALTAR E l Gobierno ha convocado a la embajadora británica a fin de pedirle explicaciones sobre el vertido del New Flame y reclamar- -una vez más- -actuaciones conjuntas de vigilancia y control para que no se produzcan nuevos accidentes. Podría parecer muy lógico, aunque resulta curioso para empezar que sea la ministra de Medio Ambiente la encargada de anunciar sobre la marcha la decisión diplomática del Gabinete. Sin embargo, es realmente grave que la ministra haya cometido la torpeza de reconocer la soberanía del Reino Unido sobre aguas marítimas españolas, una actuación desafortunada que rompe la línea de continuidad que resulta esencial para mantener viva la reivindicación sobre Gibraltar. Por su propia naturaleza, el Derecho Internacional otorga especial relevancia a los actos unilaterales de los Estados como expresión de normas que pueden ser vinculantes en el futuro. La torpeza de la ministra y el deseo de Narbona de quedar bien en su visita a Andalucía causan un daño objetivo a la tesis española sobre Gibraltar, que no puede quedar supeditada a intereses coyunturales y partidistas. La gestión en política exterior culmina ahora con un error ajeno a la cartera del ministro Moratinos, impropio de un Ejecutivo que debería estar coordinado y al servicio del interés nacional. Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera 9- M: LA MÚSICA Y LA LETRA UNQUE aún falta algo menos de un mes para las elecciones generales del 9 de marzo, tanto el PP como el PSOE parecen haber decantado sus estrategias electorales de manera definitiva y diametralmente opuesta. La estrecha diferencia entre ambos partidos está resultando incómoda a los socialistas, quienes dan muestras de no estar sabiendo encajar la eficacia de los últimos mensajes del PP ni el fracaso general del proyecto que se marcaron al inicio de la legislatura, consistente en aislar y neutralizar por completo a los populares con la ayuda de los partidos minoritarios. El PSOE está entregado a una estrategia de retórica agresiva, que siempre va por detrás de las ofertas que Mariano Rajoy va lanzando paulatinamente a la opinión pública y, además, con una eficacia notoria. Perdida la iniciativa, los socialistas confían en que su electorado se movilice más desde una reacción visceral que por convicción política, y esto es lo que explica que ni Rodríguez Zapatero ni su Gobierno estén defendiendo con datos, cifras y hechos el balance de su mandato. Por el contrario, la apariencia daría a entender que son los populares los que optan a la reelección y que los socialistas han renunciado a explicar su programa de gobierno para los próximos cuatro años. La irrupción del coro- -en sentido estricto- -de artistas e intelectuales en apoyo de Zapatero es la prueba de que el PSOE necesita recrear el ambiente de marzo de 2004, porque el de 2008 les resulta adverso. Los mismos que reclamaban contra el PP un cordón sanitario bullen ahora en insultos contra sus millones de votantes, exhibiendo no sólo una lamentable falta de creatividad- -lo cual es imperdonable en quienes con tanto empeño se presentan como representantes de la cultura- sino también todas las carencias políticas del PSOE en este momento. Cuando el principal mensaje de Rodríguez Zapatero es el rancio y obsoleto llamamiento al miedo a la derecha, en un discurso de agitador de masas sin talante, sólo puede de- A berse a una falta de seguridad en sus propias posibilidades; en definitiva, a su temor a la opinión de los ciudadanos, a los que el PP ha conseguido centrar en sus propuestas sobre economía, reforma fiscal, inmigración y seguridad ciudadana. La puesta en escena de la fallida suspensión de los partidos proetarras- -ANV y PCTV- -tampoco ha sido favorable al Gobierno, quien camina por el Tribunal Supremo de tropiezo en tropiezo, de la mano del fiscal general del Estado. A medida que el PSOE se desliza por esta estrategia electoral de crispación contra el PP, Mariano Rajoy tiene más fácil hacer llegar su programa como alternativa de Gobierno. En tiempo de crisis económica, de inestabilidad institucional y de problemas sociales graves, el ciudadano arrincona las soflamas y prefiere soluciones. Sobre todo si tiene un Gobierno que, como el de Rodríguez Zapatero, se empeña en negar a los españoles lo que estos ven con sus propios ojos. El PP está encontrando el término adecuado entre la propuesta de soluciones, sin caer en la demagogia populista, y la crítica a Rodríguez Zapatero, sin perder el protagonismo que corresponde a Rajoy. El método de mensajes directos sobre problemas concretos está dominando la campaña del PP y, en general, el período preelectoral, sorprendiendo a los estrategas socialistas, quizá demasiado confiados en que, a estas alturas, las encuestas habrían dejado a los populares fuera de partido y en que Rajoy estaría dedicado a una campaña catastrofista y destructiva. El PSOE no contaba con que el PP no fuera el cenizo que pintan sus videos preelectorales. La tendencia general de las últimas semanas avala la estrategia de Rajoy y del PP. Mientras Zapatero se complace con la música de sus artistas habituales, la letra de la campaña la está poniendo el PP y, aunque lo previsible es que el PSOE, antes o después, intente retomar la iniciativa, su problema será saber si llegará a tiempo o no de frenar el apoyo creciente a los populares. JUSTICIA EN GUANTÁNAMO l anuncio de que algunos de los detenidos en la controvertida prisión norteamericana de Guantánamo van a ser sometidos por fin a juicio debería haber servido para aliviar el desdoro que significa la existencia de este centro de detención, hasta ahora una especie de agujero negro del Derecho. Sin embargo, la solicitud de seis penas de muerte por parte del fiscal- -teniendo en cuenta las excepcionales circunstancias en las que se ha llevado a cabo la preparación del proceso judicial- -no ayuda a mejorar la consideración de un caso que dificilmente servirá para lavar la desastrosa imágen de Guantánamo. No hace falta subrayar cómo los atentados de Nueva York y Washington han cambiado la historia mundial y la percepción de la sociedad norteamericana sobre su propia seguridad. Si existen indicios claros de que los seis acusados tienen relación con aquellos crímenes, deben ser castigados con penas a la altura de la gravedad de los delitos que les sean atribuidos. Pero es necesario que todo el proceso se realice respetando en lo posible todos los mecanismos legales, incluso si se trata de un tribunal militar, y con la mayor transparencia. Después de las denuncias sobre malos tratos y sobre la aplicación métodos de interrogatorio intolerables, pedir la pena capital puede hacer que prevalezca la sensación de que se trata de una venganza más que de una victoria de la justicia. E SEGURIDAD COMPARADA YER se presentaban los programas del PP y el PSOE en materia de seguridad ciudadana. Es muy ilustrativa la comparación entre las rigurosas propuestas presentadas por Mariano Rajoy y la retórica utilizada por Alfredo Pérez Rubalcaba, más propia de una curiosa oposición retrospectiva contra los gobiernos populares que de un proyecto de futuro. El PP ha trabajado bien para ofrecer medidas concretas como respuesta ante una alarma social que el Gobierno está empeñado- -una vez más- -en minimizar. Es lógico que la realidad de los hechos no guste a quienes predican el buenismo como solución de todos los problemas, pero resulta absurdo negar las evidencias puestas de relieve por la Fiscalía General del Estado y otros organismos oficiales. La medida principal que anunció el candidato popular es la rebaja de la edad penal en casos de especial gravedad o de multirreincidencia, denunciando así las lagunas existentes en la vigente ley del Menor. Se trata de ofrecer soluciones realistas frente a la retórica sin contenido. No hay solamente medidas represivas, como pretenden sus adversarios, sino que el PP anuncia un plan de prevención de la delincuencia juvenil, acerca del cual sería interesante dar más detalles. El caso de Sandra Palo generó una fuerte conmoción y hay mucha gente que considera imprescindible evitar la práctica impunidad que otorga la ley a este tipo de delincuentes. Fue el Código Pe- A nal de 1995, aprobado por los socialistas con la abstención del PP el que amplió de 16 a 18 años la mayoría de edad penal. El Partido Popular concreta además sus planes en relación con la Policía y la Guardia Civil, incluyendo una referencia a la equiparación retributiva con las policías autonómicas, y plantea temas tan actuales como los secuestros exprés la delincuencia en la red de internet o la lucha contra la violencia escolar. Merece una mención especial la necesidad de combatir el crimen organizado, puesto que ciertas mafias internacionales parecen haber situado en España su base de operaciones, así como la presencia policial en las calles. Frente a esta batería de propuestas, todo lo que ofrece el ministro del Interior son generalidades del estilo de mejorar los niveles de seguridad, reducir la tasa de delitos o modernizar los recursos policiales. Acaso tenga mayor interés la referencia a las juntas locales de seguridad, que se mueve no obstante en el mismo plano de imprecisión que otras medidas como la reducción del tiempo de respuesta policial. En definitiva, el mensaje que ayer quería transmitir Pérez Rubalcaba es que Mariano Rajoy fue, según él, el peor ministro del Interior de la democracia sin que faltara la obligada mención a José María Aznar como fuente de todos los males. Si se trata de comparar entre uno y otro programa, los ciudadanos tienen ya muy claras las diferencias en materia de seguridad ciudadana.